+++++++++ La brisa cálida de la tarde acariciaba mi rostro mientras caminaba hacia la piscina. Eran las tres, y hasta esa hora había conseguido reunir el valor para salir de mi habitación. No tenía intenciones de almorzar con la familia perfecta, con sus sonrisas hipócritas y conversaciones vacías. Si alguien preguntaba, no estaba furiosa; simplemente necesitaba un respiro. Y si quería evitar más confrontaciones, la piscina parecía la mejor opción. Me envolví en la toalla mientras llegaba al borde del agua, dejándola caer sin ceremonias antes de quedar solo con mi traje de baño. El sol calentaba mi piel, pero no me detuve a disfrutarlo. Sin pensarlo demasiado, me lancé al agua. El impacto fue refrescante, un alivio momentáneo para la tensión que parecía haberse instalado de manera perma

