++++ Estaba al borde de perder el control. Charlott seguía sobre mí, sus manos y labios encendiendo cada fibra de mi ser. Estábamos detenidos al costado de una carretera apenas transitada, pero mi cabeza no procesaba nada más allá de ella. Sus movimientos, su risa descontrolada, sus palabras susurradas cargadas de provocación. Tenía las ventanas cerradas y el motor apagado, el aire cargado con su esencia y la tensión que ella misma provocaba. Estaba a punto de sucumbir cuando alguien tocó la ventana. El golpe me sobresaltó y mi cabeza giró bruscamente. Ahí estaba Dasha, con una mirada que mezclaba fastidio y resignación. Charlott se giró lentamente, con una risa tonta mientras jugueteaba con mi cabello. —¡Por Dios, ni se te ocurra tener sexo aquí dentro! —dijo Dasha, cruzando los brazo

