Capítulo 7
―Si magia ―contesto Annell, solo pensando que esa magia se terminaría una vez que Darío supiera ¿Quién es ella?
De repente el aparato dejó de funcionar, Darío fue a ver que sucedía con el aparato. ―Deja y lo arreglo, mira dejo de funcionar; debe ser la usb debe estar dañada, sino te molesta solo pondré la radio.
― Deja y busco una emisora. –dijo Annell, solo buscando una emisora hasta que la encontró.
― Amigos aquí tenemos en la XEW la nueva versión de esta canción, que la gran Annell Sevilla está sonando su más reciente éxito. “Bésame en la boca.”
– Annell solo lo tomó del cuello de Darío, para comenzar a bailar con él, recargando el su rostro en su pecho, donde podía escuchar su corazón.
Al terminar de bailar, Darío solo busco su boca como decía la canción, besándola hasta que la respiración se terminaba, con una pasión descontrolada para quitar ese suéter que le estorbaba y ver su cuerpo, que era acompañado por un conjunto de ropa interior de encaje color verde. ― Soy tan afortunado de haberte encontrado, que no deseo dejarte…
―Yo tampoco quisiera déjate nunca―dijo solo sonriendo y arreglando su cabello que estaba un poco desparpajado―. Darío, no sé… Si es apresurado, pero yo siento muchísimas cosas por ti, que no quisiera que te asustaras, pero me estoy enamorando como loca de ti. ―dijo con ojos de borrego a medio morir.
―Ay Annell, no eres la única; yo me siento igual que tú. ― Comenzando a quitar todo lo que estorbaba para darse una entrega de amor, que solo dos cuerpos en llamas que se amaban hasta lo más profundo de su ser.
Darío comenzó a devorar su boca, muy apasionadamente hasta que la dejó sin respirar, que cuando estuvo frente a ella, solo bajo el tirante de aquel sostén que muy vivazmente con una de sus manos lo desabrochó, para dejarlo caer. Darío solo la recostó en la cama, para comenzar a devorar su cuello, yendo hasta su boca saboreando sus labios.
―¡Darío! ―pronuncio su nombre, con voz entrecortada.
―Si dime ― sin dejar de devorar su cuello.
―No estamos en igualdad de circunstancias ―dijo, solo parando su andar.
―No te preocupes mi vida, en un momento hago que estemos igual ―dijo, comenzando a desabotonar su camisa.
―No, espera… Deja que yo lo haga ―hablo solo recomponiéndose y comenzando a desabrochar la camisa de Darío, botón por botón sin dejarlo de mirar a los ojos, que hizo que Darío se excitara más de lo que ya estaba.
Que una vez que, bajo el zíper del pantalón, solo se lo quitó de inmediato que cuando bajó su última prenda simplemente, su m*****o estaba más que deseoso por salir que al verlo Annell, solo arqueo la ceja.
―Así o más me pones ―dijo, con una mirada picara―. Annell te deseo tanto, que ni siquiera puedo aguantar más sin estar sin ti. ―acomodando en la cama a Annell, solo rozando su piel con su cuerpo que, para Darío, el solo tener a Annell de esa manera era algo que disfrutaba de sobremanera. Comenzó a besar sus labios, queriendo fundirse con ella, bajando poco a poco hasta llegar a donde estaban ese par de gemelos, que los comenzó a devorar con su boca, solo saboreando con vehemencia. Sus vividas manos, acariciaban cada centímetro de la piel de Annell, que esta solo se dejaba llevar por la pasión que Darío la hacía sentir.
Darío solo busca la cavidad de Annell, que la hace estremecer cuando la penetra, que solo gime de placer cuando él hace eso. ―Ohhh…― Sintiéndose llena de él en su totalidad, tan solo estar en ese momento haciendo el amor con él, Annell no tenía mucha experiencia en las artes amatorias, aunque ya no era virgen, no es que hubiera adquirido mucha experiencia, si acaso un par de acostones con su último novio y de eso ya tenía como cinco años.
Luca siempre estaba cerca, para no dejar que ella se relacione con nadie y eso, era decir nadie, siempre la tenía ocupada y cuando sabía que alguien la andaba enamorando, hacía hasta lo imposible por desilusionarla. Para Luca Serkin, Annell era su trabajo en su totalidad, eso hacía querer que ella brillará más que una estrella, pero eso implicaba que no quería a nadie distrayéndola, aparte de que él repudiaba la competencia. Él estaba muy enamorado de Annell y sentía que ella era de él, más que su manager era como un perro guardián que mordía a cualquiera que se le acercara.
Darío seguía devorando su cuerpo, con besos suaves y húmedos, solo dando estocadas que Annell recibía, solo gimiendo de placer. ― Ohhhh… Darío… Ahhhh.
―Si nena, di mi nombre ya que quiero que lo recuerdes siempre ―decía, solo hundiéndose en ella, lo más profundo que podía, solo sintiendo que la vida se le iba en ello, entraba y salía de ella, en lo que devoraba sus labios, hasta que ella solo se aferró a él con las uñas en su espalda, sintiendo su orgasmo que era acompañado por un grito de placer. ―Ahhhhhh… ―Que detrás venía el solo con un gruñido gutural, que hacía que solo se arqueara dando las últimas estocadas, solo dejando su simiente dentro de ella.
Annell ya le había informado a Darío que ella se estaba cuidando, que usaba el método del chip anticonceptivo, que lo tenía en su brazo así que, por esa razón, Darío confió en ella y no uso preservativo. Muy dentro de él sabía que debía confiar en ella, así como Annell que pensó que igual podía confiar en él, que, por primera vez en mucho tiempo, no quería pensar en el mañana, solo quería vivir el hoy y eso implicaba que quería sentir a Darío, en todo su esplendor.
Cuando terminaron su entrega, solo descansaba Annell en su pecho desnudo, detallando sus músculos y dándole besos por su cuello, Darío la abrazando y acariciaba su espalda desnuda.
―Mañana… ¿A qué hora te vas? ―pregunto Annell, sin querer pensar en el mañana, realmente deseaba que esa noche se detuviera en el tiempo para siempre.
―Dirás al rato, me voy a las ocho de la mañana, debo ir a la oficina por la tarde y mañana tengo una reunión temprano ¿Y tú? ―pregunto exhorto, solo haciendo círculos en la espalda.
―Después de las tres, igual mañana tengo una reunión con él mi … Digo el manager para ver algunos contratos, ya te mandaré a tu celular la ubicación de las ciudades donde estaremos y los lugares donde descansaremos. ―dijo con un bostezo, que dejó ir por lo cansada que estaba.
―Sí, no te preocupes, que en una escapada yo te buscaré o cuando estés libre, te mando mi avión para que te lleve hasta donde yo estaré. ―dijo Darío, muy sonriente de lo feliz que estaba.
―Mmm bueno me parece bien, estaré sumamente consentida ―dijo Annell casi cerrando los ojos, aunque trataba de no dormirse, pero era inevitable, termino muy cansada después de esa entrega que tuvo con Darío.
―Conmigo siempre estarás consentida ―comento como un susurro, ya que miro que Annell ya no lo escuchaba, solo dormía sin más y él solo la acomodo a modo que estuviera cómoda.
Después de un rato solo se despedían con un beso…
―Prométeme que no te olvidaras de mi ―dijo, solo abrazando a Annell, no queriendo que se fuera.
―Jamás, es más tengo miedo que seas tú el que se olvide de mi ―dijo hundiendo su cara en el pecho de Darío, que este tenía su cintura rodeada con sus brazos.
―No nena, escúchame bien ¡No te olvidaré jamás y te veré en cuanto llegue a Nueva York, antes de que te vayas a la dichosa gira! ―exclamo, solo haciendo que lo mirara.
―Está bien, debo irme ―solo mordiendo su labio y acercándose para darle un último beso a Darío antes de subir a su auto.
Annell se subía al auto para irse, debía hacer unas cosas antes de partir, así que se dirigió a su casa para darse un baño y cambiarse, dirigiéndose hasta la escuela de Matteo, que estaba en la cancha de atletismo jugando fútbol americano, cuando de repente apareció entre la cancha llamándolo.
―Mateo, Mateo hermano ―solo hablándole, con su mano solo haciéndole señas.
Todos voltearon a ver de quien se trataba, hasta dejaron de jugar por ver ¿Quién era? – ¡No puede ser! ―decía uno de los jóvenes―. ¡Si es Annell nadie me va a creer esto!, ¡No es verdad estoy soñando! ―exclamaba el otro emocionado.
―Les dije que era mi hermana y ustedes no quisieron creerme ―comentaba Matteo con arrogancia, solo sonriendo de que su hermana haya ido hasta su escuela.
―¡De verdad es tu hermana! ―exclamaba uno al ver a Annell, acercándose cada vez más a Matteo.
Todos acercándose para pedir un autógrafo y tomarse fotos con ella, Matteo estaba muy feliz.
― Vaya hermana, jamás creí que vinieras, pensé que iba a sufrir bullying lo que me resta del high school. ―dijo con una sonrisa, él era uno de los jóvenes que más admiraba a Annell y que fuera su hermana, eso era un plus para hacerlo completamente popular.
―Te dije que te lo compensaría ―comento abrazándolo, para que se pudiera tomar una foto con ella.
―Sí, gracias nunca olvidare esto ―dijo en lo que uno de sus compañeros no paraba de tomarle fotos, la algarabía se escuchaba por todo el lugar.
Después de todo eso, solo se fue hacer sus maletas para salir a buscar su avión, que ya no tardaba en salir.
―Mamá ya me voy, solo cuídate quieres y ya te dije, yo te apoyo en lo que decidas. ―comento con sus maletas en su mano, mirando a su madre que esperaba que ya se decidiera en tomar una decisión, respecto a su vida.
―Gracias hija, lo tomaré en cuenta ―dándole un abraso―. Cuídate tú también, espero que vuelvas pronto.
―Después de la gira pediré un descanso, podré verte. ―dijo solo despidiéndose, para irse a tomar su avión, que, en el aeropuerto, ya la esperaba un avión privado para que pudiera viajar muy cómoda.
Ya en el aeropuerto en Nueva York, una camioneta la esperaba…
―Vaya pensé que no te querías regresar ―comento Luca, solo recargado esperándola a que bajara del avión.
―Bueno… ¡¿Quién quiere regresar de las vacaciones?! Digo yo no ―comento solo arqueando una ceja, haciendo un puchero con sus labios.
―Chistosa, ya está todo listo para que vayamos mañana para firmar el contrato serás la nueva imagen de una empresa hotelera, tu cara estará por todo el país, le ganaste a Jennifer López y eso ya es bastante. ―dijo sonriendo, que su trabajo estaba dando frutos.
―Bien ¿Qué arreglaste con lo otro? sigo siendo la cornuda del año ―dijo subiéndose a la camioneta, solo colocándose el cinturón de seguridad.
―Ya Annell déjalo así, si ya lo arreglé ―dijo solo haciendo una mueca, mirando los edificios pasar en lo que el chofer conducía.
Llegando a su departamento subiendo por el edificio, notó que había movimiento. ― ¿Qué tenemos vecinos nuevos? ―pregunto, solo viendo como subían unos aparatos hasta el departamento de arriba.
―Creo que sí, el dueño del penthouse, ya sabes alguien que quiere algo solo para sus fiestas, te dije que si querías le hacía una oferta y no quisiste. ―dijo Luca, por el ruido que estaban haciendo los técnicos instalando cosas.
―No, es demasiado grande y casi ni estoy, para qué quiero un lugar así, con mi departamento estoy feliz, además me dijo el portero que no estaba en venta, que el dueño ya hacía tiempo que no vivía ahí, pero veo que cambió de opinión. ―comento Annell, solo entrando a su departamento.
―Bueno, después no te quejes que ponen música alta. ―comento Luca, solo entrando con ella ayudándola con las maletas.
―¿Sabes quién es el nuevo dueño? ―pregunto, solo dejando su bolso en la pequeña mesa de la sala y mirando por la ventana la vista a la ciudad.
―No, la verdad no he investigado, pero veré que no te molesten. ―comento, solo mirando como Annell estaba muy pensativa.
―Sí, solo ve eso, quizás solo sea alguien que es igual que yo, que ni está, solo si me molesta ya revisas y si no cambiare de lugar, que más, ahora estoy tan relajada que nada hará que me enoje. ―contesto Annell, muy relajada que solo le ofrecía una sonrisa con sus ojos a Luca.
―Te veré mañana ya te deje la dirección, el chofer vendrá por ti a las diez de la mañana para que vayas a firmar y este fin, son las fotos para que no hagas compromiso. ―dijo mirando su tableta, donde tenía toda su agenda―. Será dos días y tres semanas después, si no pasa nada la gira mundial ―dijo muy sonriente―. Oye… Los boletos ya se vendieron como pan caliente, solo estuvieron unos minutos en línea y en algunos lugares ya se agotaron, pidieron más fechas, pero con todo el itinerario es imposible agregar más.
―Ok debo estar feliz, por eso cierto ―dijo Annell un poco melancólica, que eso significaba dejar de ver a Darío, por varias semanas más, quizás hasta meses.
―Si muy feliz, pero no veo una sonrisa ¿Por qué? ―pregunto Luca, un poco intrigado de su melancolía que no era nada a lo que veía siempre, que cuando le daba esa clase de sorpresas ella, solo brincaba de emoción.
―No me hagas caso, claro que estoy feliz ―dijo sonriendo―. Nos vemos mañana, quiero descansar realmente me agotó el viaje.
―Mmm pensé que me invitarías a pasar y tendríamos una noche romántica, tu sabes, vinito, queso y mucho sexo. ―comento Luca, muy sexy en su propuesta.
―Jajajajjaja si no tuvieras tanta suerte ―yendo hasta la puerta de su departamento, para invitarlo a que se fuera.
―Entonces no, supongo está bien, después no te quejes que te deje por otra ―comento solo metiendo sus manos en los bolsillos del pantalón, para salir derrotado por ser prácticamente corrido por Annell.
―Ya vete, que quiero descansar ―dijo exasperada, de que Luca era muy insinuante.
Annell llegaba a su departamento, la persona que le ayudaba a mantener su departamento limpio y sobre todo que la cuidaba, era la señora Marianelly García que desde que comenzó a trabajar con ella, se volvió más que una empleada, su amiga incondicional. Ya que al ser una persona mayor la cuidaba como si fuera su abuela, aunque no lo fuera, las dos se complementaban la una a la otra y la señora Marianelly la conocía muy bien, al grado de saber qué le pasaba con un solo vistazo.
Pero para Annell la presencia de Marianelly, eso le hacía sentir un poco acompañada, la fama por un lado le daba satisfacciones, pero por el otro también la llenaba de una soledad, que la podía palpar con toda su piel. En ese mundo ¡Su mundo! No podía solo confiar, ya que no faltaba que, cuando confiaba en alguna amiga o amigo solo se aprovechaban de ella.
―Niña, ya llegaste ―recibiéndola con un abrazo.
―Si señora Nelly, vengo un poco cansada por el viaje ―solo separándose para verse la una a la otra.
-Mi niña deja que te vea, si resplandeces, algo pasó en ese viaje y me lo tienes que contar. ―dijo mirando que no dejaba su sonrisa por nada.
―Si nadie me conoce tan bien como tú, tienes razón, algo pasó, pero ahora estoy cansada después te cuento ―dijo suspirando.
―Si mi niña no te preocupes, ya habrá tiempo ¿Te preparo algo para que cenes? ―pregunto, dirigiéndose a la cocina.
―No, solo me daré un baño de tina, debo descansar mañana tengo una junta para un trabajo, ve a descansar, anda que ya es tarde y mañana te levantas temprano. ―comento Annell, para irse a su habitación.
Annell entró a su habitación y busco ropa cómoda para darse un baño de tina, el cual preparó todo para meterse en ella, cuando sintió el agua para relajarse solo podía pensar en una sola persona… Darío, su Darío. Sus manos, su piel, su cabello su olor en tan solo unos días, no podía concebir lo que sentía por él ¿Acaso era amor? Si amor verdadero, solo suspiraba y no apartaba de su pensamiento esa imagen.
―¡Darío, cuanto te extraño! ―expreso solo suspirando.
Solo se fue a dormir como niña, pensando en Darío y se preguntaba ¿Cómo era su vida, realmente? No sabía nada de él, se había enamorado de un hombre que no conocía, pero que sentía que pareciera que había estado con él toda la vida, que era un sueño del cual, no quería despertar.
Continuará…