Emiliana Vivir bajo el mismo techo que Santino resultó ser un tormento en vida. Llevar dos días sin saber nada sobre el estado de Angelo ayudaba a que mi calvario fuese más duro. No volví a ver a mi abuelo y eso tampoco contribuyó a mi mejoría, tener un futuro tan incierto me estaba matando. Necesitaba saber sobre mi esposo, verlo o si quiera corroborar de alguna forma que se encontraba estable. Él terminó arriesgando su propia vida para mantenerme a salvo y me quedaba claro que no existía mayor prueba de amor que esa. "Esto ya no es síndrome de Estocolmo. ¡Dios mío! Necesito verlo, saber que está bien. Abrazarlo y decirle que lo lamento." Pensé desesperada mientras trataba de idear algún plan para escapar de esa maldita cárcel. –¡Emiliana! Cariño, Raffael ya está aquí, necesito q

