Capitulo 11

1860 Palabras

Asier Vanzatti El amanecer en la isla no trajo la paz que mis músculos agotados suplicaban, sino una claridad hirviente que exponía cada grieta de nuestro refugio improvisado. Me levanté del suelo de madera, sintiendo como si mis articulaciones hubieran sido rellenadas con arena y salitre durante la noche. Dahlia seguía dormida en el rincón, envuelta en esa manta que ya formaba parte de su nueva identidad como paria. Observé su rostro por un segundo; la suavidad de sus rasgos era un insulto a la violencia que nos rodeaba, una reliquia de un mundo que ya no le pertenecía a ninguno de los dos. —Enzo, informe de situación —ordené, saliendo al porche donde mi segundo al mando vigilaba el horizonte con unos binoculares que ya conocían demasiadas guerras. —El escáner de frecuencias está capta

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR