La yegua comenzó a hacer gestos que demostraban lo contenta que estaba, una vez preparada y ya fuera de la cuadra.
Zain salió de la cuadra junto con su caballo, quien también esta haciendo aspavientos al ver que la yegua los hacia.
-¿Te ayudo a subir?- le preguntó el hombre a Maryam, quien se acercó a ella, por detrás.
-Tranquilo, no hace falta. Puedo subir sola.- le comentó ella, mientras su yegua se inclinaba ligeramente para que le fuera más fácil subir a la chica.
Zain, se quedo encantado al observar la conexión que tienen ambas.
Maryam, subió con gran facilidad, gracias a la ayuda de Bast. Una vez arriba, agarro las riendas y salió del establo, con una gracia única.
El hombre, subió a su caballo con prisa y salió detrás de la joven, situándose al lado de ella, pero no muy cerca de la yegua dado que suelen tener mal carácter y les molesta que le invadan su espacio personal.
Pero, ambos jóvenes se sorprendieron al ver como Bast se acercó Malak, caminando muy cerca y haciéndose algún cariño de vez en cuando.
Las personas que se iban encontrando con la pareja durante el paseo, les saludaban al verles pasar, observando el trato de ambos animales con gran sorpresa.
Zain y Maryam, salieron del palacio y se dirigieron al terreno exterior de las murallas, para poder galopar tranquilamente, sin atropellar a nadie.
Tras unas horas, volvieron al palacio para ir a cenar al comedor y, luego, se dirigieron a sus habitaciones, donde él cogió su conjunto de ropa para dormir y se fue a la habitación de su amada. Al entrar, vio a Maryam sentada frente al tocado, peinándose su largo cabello ondulado, vestida con un camisón que caía por debajo de la mitad del muslo y una bata ligera de color crema.
Zain, se acercó por detrás de ella y la beso el hombro, viéndose a través del espejo.
- Estas preciosa amor mío.- la abrazó a él. Ella se sonrojo y se dejo dar mimos.
-Gracias- le respondió ella, dejando el cepillo sobre el tocador.
El príncipe, al ver que la chica iba a levantarse del asiento, se apartó un poco de ella.
-Puedes cambiarte aquí si quieres.- le comentó ella, pasando por su lado, dándole una suave caricia, dirigiéndose al armario para coger el vestido que se pondría al día siguiente y lo colocó en el "maniquí", que se situaba cerca de la puerta del armario.
Mientras ella colocaba el vestido, Zain se desvistió y se puso la ropa de dormir. Se acercó a la cama para abrir su lado de esta para meterse en el interior y, después, abrir el lado de Maryam para que ella se pudiese acostar.
-Gracias amor.- le sonrió ella, metiendose en la cama y sentandose en esta, apoyandose en el cabecero, para después encender la lampará situada en su mesilla, la cual comenzó a vibrar ligeramente.
-¿Qué ocurre?- le preguntó él joven principe al ver la lampara de vidrios de colores, temblar sobre la madera.
Maryam, sacó el telefono movil del cajon de la mesilla y miró quien la llamaba, Mamá. Ella, rápidamente, contesto la llamada, bajo la atenta mirada del chico.
-¡Hola mamá! No te vas a creer que ha sucedido hoy. - saludó la adolescente.
-¡Hola Cielo!- le saludo su madre.- Te pongo en manos libres y así hablamos todos. - le comentó a su hija, mientras se escuchaban las voces de su padre y su hermana. Maryam, mientras le explicaba a Zain a que se refería con poner la llamada en manos libres, usando también ese modo de llamada.
-Aquí estamos también en manos libres. -les comentó Maryam.
-¿Estamos?- preguntó su padre. -¿Estas con alguien?-
-Sí papá, estoy con Zain.- les comentó ella. -Mira cielo, tienes que hablar como si hablaras conmigo y mis padres y mi hermana, escucharan lo que digas, al otro lado. - le explicó ella.
-Vale, creo que lo he entendido. - le comentó Zain.- Buenas noches, señores y señorita Amir. - les saludo él de forma medio formal.
-Buenas noches, Majestad- le saludaron la familia de su amada. -Creo que les debemos comentar lo que ha ocurrido hoy, puede que necesitemos ayuda para sobrevivir con la nueva situación. - le comentó Zain a Maryam, a lo que ella asintió.
-¿Ha ocurrido algo? Estáis muy serios. - les preguntó la madre de ella.
-Mamá, la esposa principal del sultán ha fallecido. Resulta que estaba bastante enferma y nosotros no sabíamos nada. El Sultán, ha dejado a Zain a cargo del Reino como Sultán en funciones y yo tengo nuevas funciones que cumplir como consejera real y su ayudante. - les explicó Maryam.
-No solo son esas tus funciones, vas a dirigir el Reino junto a mi, como mi pareja. - dijo el príncipe, sorprendiendo a la familia de ella.
-Bueno sí, pero también hago lo que he comentado.- se excuso ella, muy sonrojada. Zain, al ver lo tierna que se encontraba su amada, le hizo mimos.
-Además, no olvidemos que mañana tenemos la reunión con el consejo y la visita de los Reyes Católicos, la cual tenemos que preparar. - le recordó él.
-Vaya, pues si que tenéis que vivir una situación complicada. - exclamo Dione.
-Sí- respondió Maryam. - Hemos pensado en hacer audiencias, para que los habitantes del reino nos puedan comentar sus inquietudes y podamos ayudar más al Reino. - les explicó Maryam a sus padres.
-¡Eso es genial! Es una gran idea, además eso haría que el Pueblo os quiera y se posicione con vosotros en casos extremos. - les comentó el padre de Maryam.
-En estos momentos, todo apoyo es bien recibido.- le aseguró Zain. - Además, hemos pensado en atrasar la búsqueda de aliados para más adelante, ya que, con el viaje de los Reyes Católicos, el viaje al norte de África va a tener que aplazarse por lo menos unos meses. - explicó él, recibiendo la opinión afirmativa de los Amir.
-Deberíais descansar, mañana os espera un día muy largo.- les aconsejo la mujer. -Maryam, recuerda utilizar los protectores, no queremos que el calor te afecte demasiado, además, al recibir tal visita, será mejor proteger también tu cabello, de los molestos piojos, por la falta de higiene. -
-Tranquila mamá, uso bastante crema solar y trato de llevar el pelo recogido y húmedo para evitar las insolaciones. - le comentó ella, mientras Zain la apoyaba sobre su pecho y le daba masajes en su cuero cabelludo. -Además, tanto Zain como yo usamos el protector de piojos, durante el viaje a Castilla y pensábamos volverlo a utilizar mientras dure la visita de los reyes. -les explicó Maryam.
Tras la charla, se despidieron y se acostaron a dormir, abrazados, donde no se sabía cual era el principio de uno ni el final del otro.
Maryam, al cerrar los ojos y dejarse caer en los brazos de Morfeo, se encontró sumida por la oscuridad, para aparecer en un desierto de arena dorada.
Mientras ella disfrutaba con la vista, escucho pasos detrás de ella, encontrándose con Zain a su izquierda, vestido con un traje blanco con bordados dorados.
-¡Estas guapísimo, Amor! - exclamo ella, abrazando al chico junto a ella.
-¡Tu estas hermosa!- exclamo él. Maryam, se observó así misma. Llevaba un vestido ligero, blanco con adornos tanto plateados como dorados e iba descalza, sintiendo la arena bajo sus pies.
Tras ellos, escucharon pasos que se acercaban a su posición. Ambos jóvenes, se giraron, encontrándose con un hombre joven, un poco mayor que Zain, que se posicionó al otro lado de Maryam.
-Y vuelvo a encontraros en mis sueños, Habibti- exclamo el hombre a la derecha de la chica.
-¡Tus ojos!- exclamó la chica al verle los ojos.
-No estoy entendiendo nada- les comentó Zain.
-A ver - comenzó a explicar la chica. - Antes de conocerte, desde hace bastante tiempo, he tenido sueños.-
-¿Que clase de sueños?- le preguntó el mayor.
-Al principio, eran dos miradas de colores exóticos y un desierto de arenas brillantes. Luego, comencé a escuchar voces, como murmullos que se perdían con la brisa del desierto. Luego, el sueño cambio, dando paso a siluetas, que con el tiempo se volvieron dos hombres, vosotros. - les explicó ella. - La noche antes de hacer el viaje a Granada, soñé que me encontraba en un desierto de arena distinta y que era perseguida por varios hombres a caballo. -
-Me pasó lo mismo, solo que yo solo te veía a ti en mis sueños. - le comentó Zain, a lo que el otro asintió, afirmando que le pasaba igual.
-¿Me estas diciendo que hemos soñado lo mismo? - le preguntó ella.
-Si amor, parece que sí- le respondió él.
-De hecho, he estado hablando con el sabio de la tribu que dirijo y me ha comentado que nuestro destino esta escrito. - les comentó él.- Nuestra conexión es única. -
-Y no solo eso, yo había aparecido en el desierto diferente y fui perseguida, como lo que soñé el día anterior.-le explicó Maryam. -Así conocí a Zain.-
-Es cierto, me robaste a Malak y comenzaste a huir hacia el palacio. - le recriminó entre risas el príncipe vestido de blanco.
-Y yo que sabía, creía que me ibais a hacer algo.-protestó ella, como una niña pequeña, inflando sus mofletes, haciendo reír a los hombres.