- A ver si lo he entendido, soñaste que eras perseguida por el desierto y al día siguiente apareciste en un desierto, donde el sueño de la noche anterior se cumplió y fuiste perseguida por unos hombres para luego ser llevada a un palacio.- le preguntó el hombre vestido de n***o, tras un rato de risas.
-Sí, ese es el resumen de lo que sucedió, aparte de la insolación, el reencuentro con mis abuelos y enterarme del secreto familiar. - enumeró la chica, suspirando por la cantidad de cosas que le habían pasado durante el poco tiempo que llevaba en esta época. - También, estoy aprendiéndolas funciones que realiza mi familia, he viajado a otro Reino y ahora tengo que aprender como dirigir un territorio, para poder ayudar en todo lo que pueda.-
Ambos hombres, consolaron a Maryam, quien parecía que le iba a dar un ataque de ansiedad. El mayor, guio a la pareja hacia su carpa, donde les pidió que se sentaran en los cojines mientras iba a por algo de comer.
Tanto Zain como Maryam se sentaron en los acolchados cojines y se relajaron mientras esperaban al hombre.
-Por cierto, no me he presentado, soy Ardeth, líder de la tribu Tuareg más grande del Sahara. -se presentó el hombre de ropas oscuras.
-Yo soy Zain, príncipe del Emirato de Granada, Sultán provisional de dicho Emirato. - se presentó el príncipe vestido de blanco.
-Y yo soy Maryam Amir, Consejera Real y Guardiana de la Piedra de la Alhambra. - se presentó ella, inflando las mejillas tras decir todo el titulo. Ambos hombres, se derritieron ante tanta ternura.
-No te olvides que eres la Sultana provisional del Emirato.- le recordó Zain a Maryam, a lo que ella se hizo pequeña por la timidez.- Es parte de tu título ahora y tienes que acostumbrarte a decirlo, con seguridad, debido a que frente el Consejo tienes que estar firme.- le explico Zain, a lo que ella se sonrojo.
Ardeth asintió dando la razón a Zain, ya que sabía que el Consejo tiene ciertos miembros que esperan que falles para intentar derrocarte del liderazgo.
-Entiendo que vamos a ser una pareja atípica, ya que, normalmente, los hombres son los que se casan con varias mujeres, no al revés.- comentó el mayor. - Eso hará que vivamos una vida difícil. -
-Estoy de acuerdo, pero creo que vamos a llevar bien la relación. Siempre y cuando haya comunicación, respeto y amor entre nosotros.- le contesto Maryam.
-Así que, si te casaras con dos lideres, es decir, nosotros. Los territorios se anexionaran, por lo que ya somos aliados. - reflexiono Ardeth, mientras comían.
Tras una larga charla, los tres se quedaron dormidos sobre loa cojines.
Cap 7:
Al día siguiente, Zain se despertó por la claridad que entraba por las rendijas de las ventanas de la habitación de su amada, quien dormía plácidamente a su lado, con el cabello ondulado desparramado por su almohada.
Él se recostó contra el cabecero y comenzó a pensar en lo que había ocurrido mientras dormía.
Había conocido a Ardeth, el otro hombre que formaría parte de la vida de su amada. Y, se dio cuenta de que se iban a llevar muy bien , que no había celos entre ambos por estar más tiempo con la chica. A pesar de ser una pareja única ( ya que no conocía más casos), en una sociedad donde la poliginia, es decir, un hombre casado con varias mujeres, era una practica habitual. Su relación iba a ser al revés, poliandria, es decir, una mujer casada con varios hombres, lo cual generaría disconformidad en su sociedad, ya que, a la mujer no se la considera importante fuera del ámbito del hogar. Y en su caso, Maryam se casaría con dos lideres de dos tipos de sociedad distintas y cumpliría su papel como Sultana Provisional, mientras que él fuera el Sultán del Emirato.
Tras un rato pensando en como iba a cambiar su vida a partir de ahora, se levantó de la cama suavemente para no despertar a su amada y le dio un pequeño beso en la frente de esta. Luego, se dirigió a su habitación para poder asearse y cambiarse de ropa a un traje de colores marrones y azules: la camisa de lino, de un color crema; unos pantalones de mismo material, de un color beige oscuro y una marlota de color azul con bordados plateados.
Se calzó unos zapatos de cuero, perfectos para el día tan agotador que iba a tener y, se peino su cabello oscuro, para después perfumarse.
Después, salió de su habitación para ir, otra vez, a la de Maryam.
Al entrar, Zain pudo observar que Maryam ya no se encontraba durmiendo, sino que, parecía que se estaba dando un baño, ya que la puerta estaba entrecerrada y se podía escuchar el sonido del movimiento del agua.
-Zain, ¿Eres tu?- preguntó ella, desde dentro de la bañera.
-Si Habibti, soy yo, tranquila.- le calmó él, que se había acercado a la puerta para poder hablar con ella.
-Vale, es que he escuchado un ruido y me he asustado, ya que no estabas.- le comentó Maryam.
Maryam es una chica muy independiente y le gusta hacer las cosas por si misma, por eso, les había pedido a las chicas que le habían asignado para que la sirvieran, que ella dejaría un lazo de algún color si necesitaba algún servicio por parte de ellas, dándoles más tiempo libre y menos carga de trabajo.
Por ese motivo, ella se asustó al estar bañándose y escuchar un ruido en la habitación continua, ya que Zain no estaba cuando se despertó.
-Tranquila, había ido a asearme y a cambiarme de ropa.- le contestó él.
Al poco tiempo, Maryam salió de la ducha y fue hacia donde había dejado las toallas que iba a usar, pero al ir a cubrirse, se dio cuenta de que había cogido dos toallas para él cabello, en vez de haber cogido una para el cuerpo y otra para el cabello.
-¡Oh!- exclamo ella, por su error. -Amor, he tenido un problema-
-¿Que pasa?- se preocupó el príncipe.
-Me he equivocado al coger las toallas y he agarrado el dos para el cabello, en vez de una para el cuerpo y otra para el cabello. - le explicó la chica, la cual se puso la toalla que iba a usar para cubrirse y se la colocó en la cabeza. Luego, se volvió a meter en la bañera, con la cabeza apoyada sobre el borde de la bañera, para evitar pasar frio.
-¿Quieres que te acerque yo la toalla o vienes tu a por ella?- le preguntó el hombre, ya que no quería incomodar a la joven.
-Si salgo con la otra toalla, se me verá todo.- exclamo la chica.
-Entonces...¿Qué hago?- le preguntó Zain.
-Puedes entrar. - le dijo Maryam, cubriéndose de espuma para que no se le viera nada.- La toalla está en la segunda balda de la parte derecha del armario. Está enrollada en un rollo grande. - le explicó, mientras escuchaba como el príncipe abría el armario.
A los mocos minutos, Zain, entro en el baño y se aproximó a la chica para entregarle la toalla, intentando no mirar más allá, por respeto a su amada.
Dejó la toalla cerca de la bañera y se posicionó cerca de esta, para dejar un tierno beso en la frente de la chica, para después girarse hacia la puerta, con la intención de salir del baño, pero Maryam le agarro de la mano, atrayendo su atención.
-Gracias Amor. -le agradeció ella, inclinándose hacia él, haciendo que Zain se pusiera de rodillas al lado de la toalla. Maryam, se acercó más, dándole un suave beso en los labios.