Capitulo 07
Estoy en mi habitación, acostada viendo televisión y escucho que tocan la puerta, me paro y la abro. Carsten está ahí parado, me observa y después entra a la habitación.
—Vamos a salir hoy a un bar -me dice.
—¿A que hora? -le preguntó.
—A las nueve -me contesta y se va.
Cierro la puerta y voy directo al vestidor para buscar lo que me voy a poner, cuando escojo la ropa me voy directo al baño y me doy una larga ducha.
Me seco el pelo y salgo del baño, me pongo un conjunto de lencería color n***o y después mi vestido plateado, ceñido al cuerpo con un escote muy pronunciado y me queda unos centímetros más para arriba de las rodillas.
Escogí unas zapatillas negras de tacón fino, no son tan altas pero tampoco bajitas. Me siento en el tocador y comienzo a peinarme, me hago una cola alta y me maquillo un poco, cuando termino me veo en el espejo de cuerpo completo que hay.
Veo los resultados y vaya que me voy a robar muchas miradas, y no es por presumir. El vestido me queda muy bien, se ciñe a mi cintura y cadera, me gusta como me queda.
Cojo una bolsa y salgo de la habitación. Bajo las escaleras y voy a buscar a Carsten en su despacho, ya son las nueve y no lo veo por ningún lado. Toco la puerta y escucho que me dice que pase, cuando entro el esta con la camisa remangada hasta los codos y los primeros botones abiertos.
Me quedo mirándolo de arriba a abajo y el hace lo mismo, yo me fijo en los tatuajes que se le ven y vaya que lo hacen ver más bueno de lo normal. En estos momentos tengo las bragas mojadas por la vista que tengo.
—¿Vas a hablar o te vas a quedar mirándome como si fuera un pedazo de carne? -me pregunta sacándome de mis pensamientos.
Me sonrojo y dirijo mi vista hacia otro lado y escucho su risa ronca, oigo como se acerca a paso lento hacia donde estoy, retrocedo y choco con la puerta, así cerrándola. El se me pega hasta sentir su respiración en mi frente.
—te… te vine a decir que ya estaba lista -le digo nerviosa por su acercamiento.
No me responde y se pega mas a mi, puedo sentir su paquete en mi estómago, me agarra de la cintura apretándome a él. Yo pongo mi mano en su brazo tratándolo de alejar pero el es más fuerte que yo y no lo logro.
Ni que quisiera alejarlo.
El baja su cabeza hacia mi cuello y reparte besos húmedos, baja sus manos a mis nalgas y las aprieta, suelto un gemido y el chupa mi cuello, eso dejará marca. Sube hasta mi oído y me besa.
—Ese vestido me ha excitado mucho, quiero quitártelo ahora mismo -me susurra y me besa.
Al principio no le respondo pero después le sigo el beso. Nos fundimos en un largo beso y yo subo mis manos a su nuca, lo atraigo a mi y lo sigo besando apasionadamente. El me sube el vestido hasta la cintura y me carga, enredo mis piernas al rededor de su cintura y él camina conmigo en brazos, hacia su escritorio.
Tira todo lo qué hay ahí y me sienta sobre este, me da un azote en mi nalga, gimo y él sonríe con malicia. Me besa el cuello y baja hasta mis senos, me baja el vestido y deja a la vista el sostén de encaje n***o.
Me besa los pechos y después los saca del sostén para meterse uno de mis pezones a la boca mientras su mano juega con el otro. Baja su mano libre hacia mi entrepierna y me abre, siento sus dedos en mi sexo y masajea por encima de la tela.
Hace la braga a un lado y comienza a jugar con mi clítoris, arqueó la espalda y él entra dos de sus dedos en mi interior mientras me devora los senos. Mueve sus dedos rápidamente en mi interior y eso me hace gemir, me agarro de su pelo y el sube su cabeza y me besa los labios.
Me sigue follando con los dedos y me besa desesperadamente y yo gimo en su boca. Después de unos segundos llego al clímax, él baja la intensidad de sus movimientos y después saca sus dedos de mi interior.
Yo gimo y él se mete los dedos en la boca, me mira a los ojos y después se los saca para darme una sonrisa, me vuelve a besar y yo le correspondo de la misma manera sintiendo mi sabor en su boca.
Unos minutos después nos detenemos y yo cierro las piernas y me bajo de su escritorio. Me pongo el sostén y me acomodo el vestido, el me mira curioso y yo no digo nada.
—¿Que haces? -pregunta con el ceño fruncido.
Lo miro con una sonrisa y me paso la lengua por los labios, me termino de acomodar el vestido y me doy la vuelta para salir sin responderle.
—¿A donde vas? -pregunta agarrándome del brazo y me voltea.
—¿No es evidente? Voy a salir y te recuerdo que me dijiste que teníamos que salir -le respondo.
—¿Me piensas dejar así? -me señala su entrepierna y veo el gran bulto que amenaza con romper su pantalón.
—Ese no es mi problema, además, puedes llamar a una de tus “noviecitas” para que te lo baje -le contesto y salgo de su despacho.
Escucho como tira algo al piso y yo me rio. Voy hasta la sala y me siento en un mueble a esperar que Carsten le de la gana de salir de su despacho.
Narra Carsten.
Hadley se ha ido dejándome excitado, me sirvo whisky en un vaso y me lo tomo de un trago, repito lo mismo tres veces más pero la imagen de Hadley excitada, con la cara roja y sus hermosos senos, no sale de mi cabeza.
Mi amigo sigue igual y no quiere bajarse, me siento en uno de los sofás y me desabrocho el pantalón, liberando la gran erección que traigo. Empiezo a masajear mi polla de arriba abajo, me masturbo con la imagen de la peli negra en mi mente.
Cuando termino entro al baño y me limpio, me acomodo la ropa y salgo de mi despacho. La paja que me hice solo sirvió para bajarme un poco la calentura, pero tengo ganas de follar duro y si no es con Hadley me consigo otra hoy mismo.
Llego a la sala y Hadley esta sentada en uno de los muebles, me ve y se para al instante. Me dirijo hacia la puerta principal y ella me sigue. Salimos de la casa y le abro la puerta de mi auto para que pueda subir.
Rodeó el auto y también me subo, unos segundos después arranco y me dirijo hacia el bar que tengo en la ciudad. Cuando llego, dos de los porteros abren las puertas del auto, salimos de este y yo le entrego las llaves a uno para que me parquee el auto.
Hadley mira todo y yo le paso por un lado para entrar al bar, hay una gran fila pero cuando los guardias me ven me dejan pasar de inmediato. Cuando entro el lugar está lleno, hay personas bailando, bebiendo, otras besándose y haciendo demás cosas.
Pasó de largo y llegó a la escalera que lleva a la zona VIP, el guardia me deja pasar de inmediato y puedo ver el miedo en sus ojos. Hadley me sigue y subimos las escaleras. Llego a zona VIP y veo a unos socios reunidos en una mesa y hay muchas mujeres semidesnudas.
—Puedes sentarte aquí, tengo que ir a hacer negocios -le digo y ella me mira y se sienta en una mesa que queda en un rincón.
Voy hasta donde están los hombres y ellos me saludan y yo asiento con la cabeza a modo de saludo. Me siento en una de las sillas y dos mujeres se me acercan, una rubia y la otra pelirroja.
Me susurran cosas al oído y me manosean todo, me dan besos en el cuello y yo no les pongo atención. Comenzamos a hacer negocio y de vez en cuando miro a la pelinegra que se encuentra sentada sola en una mesa.