Capitulo 08
Narra Hadley
Llevo casi una hora viendo que Carsten está reunido con esos hombres y en sus piernas tiene dos mujeres. No se porque estoy enojada pero quiero patentar el trasero de esas dos putas.
El mesero vuelve y me trae una botella de coñac, tomo la pequeña copa y vierto el líquido y le doy un trago. Veo a Carsten y cruzamos miradas, se besa con una de las mujeres y yo le doy otro trago a mi copa.
Me paro de la mesa y voy al baño, entro y voy a retrete para hacer mis necesidades. Cuando termino salgo y me lavo las manos en el tocador, salgo del baño y me topo con un tipo alto, moreno con el pelo castaño y los ojos azules. Esta bueno pero no tanto como Carsten.
Sigo de largo y voy hasta mi mesa de nuevo, me siento y sigo bebiendo hasta que escucho a alguien. Giro mi cabeza y veo al mismo chico de hace rato, le sonrió coquetamente y el hace lo mismo.
—¿Que hace una señorita tan bella sola? -pregunta ofreciéndome su mano. Sonrió y lo saludo, el me besa el dorso de la mano y yo me sonrojo —¿puedo hacerle compañía? -pregunta acerca doce más.
—Claro, no hay problema -le digo y este se sienta a mi lado.
Hablamos por un rato y siento una mirada en mi, miro por todo el lugar y me encuentro con la mirada fría de Carsten, las mujeres que tiene en las piernas lo manosean y besan pero el me mira fijamente.
Hora de vengarme.
Le sonrió y me acerco mas al moreno que tengo en el lado, lo agarro del cuello y lo beso, duramos unos minutos besándonos y el baja su cabeza hasta mi cuello para besarme.
Agarro su cabello y miro a Carsten quien me ve con furia en sus ojos, le dedico una sonrisa y tiro mi cabeza a atrás para darle mejor acceso al moreno. El me toca el muslo y me sube un poco el vestido, me toca y besa todo mi cuello y escote.
Lo vuelvo a besar en la boca y el me corresponde salvajemente. Me agarra de la cintura y me sienta en su regazo, me muevo lentamente mientras giro mi cabeza para mirar al pelinegro.
El moreno le agarra fuerte de las caderas y siento su bulto crecer con cada movimiento que hago. Después de besarnos y tocarnos la cosa se pone más tensa y decido ir al baño.
Entro al baño y minutos después escucho que alguien abre la puerta y la cierra de un portazo. Cuando giro mi cabeza veo a un muy enojado Carsten frente a mi.
—¿Crees que puedes estarte besando otro y dejar que te manosee? -pregunta enojado.
—¡Tú no eres nadie para decirme que tengo que hacer y mucho menos enojarte porque este con alguien! -exclamo y intento salir pero el me detiene cuando paso por su lado.
—tú eres mía y ningún hijo de puta puede ponerte las manos encima, nadie toca lo que es mío -dice pegándome a él.
—Yo no soy tuya y a mi me manosea quien yo quiera -le digo tratando de soltarme.
—¡Estas muy equivocada si crees que voy a dejar que otro hombre se te vuelva a cercar! Acuérdate de que hicimos un trato y desde ese momento eres mi mujer, ¡solo mía! -exclama agarrándome fuerte.
—¿y se supone que te debo guardar respeto por eso? Ay por favor, si te follas a cualquiera en mis narices y me traes a un bar para dejarme tirada en una mesa sola, mientras haces negocios y te sientas dos putas en tus piernas y me miras, no tengas el descaro de decirme que no puedo buscar a nadie porque soy tuya. ¡Y suéltame que me estás lastimando! -exclamo y salgo del baño furiosa.
Salgo de los pasillos y veo hacia mi mesa y el moreno no está ahí, es obvio que el pelinegro le dijo a sus hombres que se lo llevaran. Agarro mi bolsa y salgo del bar, veo qué hay varias camionetas de los hombres de Carsten.
Me hace eco hacia una y me subo, los hombres se me quedan mirando extraño y yo no digo nada, después de unos segundos veo que Carsten sale y habla con Jenrry, su hombre de confianza.
Parece que Jenrry le dice que me he subido a esta camioneta porque mira hacia acá y después camina hacia su auto y veo cómo entra. Luego de unos segundos nos ponemos en marcha hacia la mansión.
Después de unos minutos llegamos a la mansión, me bajo de la camioneta y entro rápidamente a la casa, subo las escalera y escucho que Carsten entra también. Cuando llego a mi habitación entro y tiro la bolsa en la cama y me quito el vestido y lo dejo tirado en el piso.
Me meto a la ducha y me lavo bien el cuerpo, tenía mi cuerpo impregnado del olor del pelinegro. Luego de unos minutos salgo de la ducha y me seco el cuerpo, me hidrato la piel y me pongo un conjunto de lencería que va a juego con la bata de dormir, es de encaje y seda color blanco.
Me peino el pelo y me lo dejo suelto, salgo del baño y me asusto al ver al pelinegro sentado en la orilla de mi cama. Tiene el torso descubierto y solo lleva el pantalón fino, su pelo está desordenado y su mirada está igual de fría que siempre.
—¡Me vas a matar de un susto! -exclamo tocándome el pecho —¿qué haces aquí? -le preguntó con el ceño fruncido.
El no me respondo y se para, delante de él yo me veo diminuta y eso me intimida un poco. El se acerca rápidamente a mi y me agarra de la cintura y me pega a él, yo me alejo y el se queda quieto y no le sale ni una palabra.
—No me toques, si quieres follar llama a una de tus amigas o novias, yo no quiero hacer nada contigo, esto es solo un trato, no es nada real -le digo y me encierro en el baño.
Espero a que él se vaya y después de unos minutos escucho que la puerta se cierra, salgo del baño y efectivamente se ha ido. Me recuesto en la cama y me quedo ahí por un largo rato.
No logro conciliar el sueño entonces me paro de la cama y salgo al balcón, veo mi teléfono y son las tres de la madrugada. Me siento y miro todo a mi alrededor, hay guardias en cada rincón del patio y en todas las puertas.
Después de unos minutos entro a la habitación y me pongo unas pantuflas y salgo de la habitación para ir a la cocina a beber un poco de agua. No hago ruido y bajo las escaleras en silencio y llego a la cocina viendo mi teléfono, cojo un vaso y abro la nevera, cojo el agua y cierro esta.
Me bebo el agua y sigo viendo mi teléfono, lavo el vaso y lo pongo donde va. Me doy la vuelta y veo una sombra, me asusto y cojo un cuchillo rápidamente. Prendo rápido el bombillo y veo ahí a Carsten, este me mira fijamente y yo me llevo una mano al pecho para calmar el susto.
—Otro día me voy a morir -digo y pongo el cuchillo donde va —¿qué haces aquí?
—Está es mi casa, puedo estar donde quiera cuando quiera -responde con frialdad.
—Disculpa, no te pregunté si esta es tu casa y mucho menos te dije que no podías estar aquí. Y si me dejarás libre te ahorrarías tener que recordarme que es tu casa -le digo con irritación.
Me dirijo a la puerta para salir de la cocina pero unas manos me agarran de la cintura y me impiden salir, me volteo y le doy golpes para que el suelte pero es inútil.
—¡Suéltame! -exclamo.
—No te dije que te podías ir -me dice calmado.
—Pero me quiero acostar -le respondo.
—Primero tengo que decirte algo -me dice.
—¿Que? -le pregunto.
—Vas a casarte conmigo —suelta de repente y yo comienzo a reírme como loca.
—Estas bromeando -le digo entre risas y me suelto de su agarre.
—No estoy bromeando, necesito casarme rápido o si no mi padre va a volver al mando de la mafia -responde serio y yo me callo.
—No me voy a casar y menos contigo -contesto —búscate otra, qué sé yo, la rubia de la fiesta o la que trajiste el otro día. No sé, o búscate otra pero yo no me voy a casar -le digo decidida.
—Te vas a casar conmigo, por las buenas o por las malas -dice y se pasa las manos por el pelo.
—Estas loco, para dos personas casarse tienen que tener amor o conocerse y tú y yo no tenemos ninguna -respondo.
—No me importa, necesito casarme y te he escogido a ti, a más nadie -dice decidido —nos casaremos mañana, solo necesitas filmar y ya, nada de fiestas -me dice y yo me paso las manos por la cara.
—No voy a unir mi vida a un mujeriego como tú, no voy a durar mi vida entera detrás de tu sombra. Lo único que voy a obtener de ese matrimonio va a ser la corona a la mayor cornuda de Italia y vivir en soledad, cual de las dos peores -le contesto.
—No vamos a durar la vida entera unidos, solo es hasta que encuentre otra mejor y además te voy a pagar la cantidad que quieras -responde con una sonrisa de boca cerrada.
Yo suelto una carcajada y el me mira extraño mientras yo me río sin parar. Acaba de decir que estará conmigo hasta que encuentre una mejor, acaba de tocar mi ego y eso no se lo voy a permitir.
—Cariño, a mi lo que menos me importa es el dinero, y te aseguro que si vamos a estar casados hasta que encuentres una mejor que yo, como dices. Vamos a durar la vida entera porque no vas a encontrar una mejor que yo -respondo con una sonrisa de superioridad —ni mandada a hacer -culminó con una sonrisa mostrando mi perfecta dentadura.
—El juez vendrá mañana y mi abogado ya tiene el contrato hecho, pide una cantidad y te la daré, no importa cuanto quieras -dice tratando de ignorar lo que dije pero sé que me escucho muy bien.
—Te dije que lo que menos me interesa es el dinero pero voy a aceptar tu propuesta, solo una condición -le digo.
—¿Cual? -pregunta.
—Si te metes con otra no te quejes si hago lo mismo, cada quien hace lo que quiera y no te metes en mi vida -contesto.
—Se te olvida algo, cara -dice acercándose a mi —eres mía y nadie puede tocarte aparte de mi, si no estás conmigo no vas a estar con nadie más hasta que encuentre otra con la cual casarme -me susurra en el oído.
Sonrió internamente por lo de “hasta que encuentre otra con la cual casarme”, parece que concuerda conmigo cuando digo que no hay otra mejor que yo, por algo no escogió a las niñas de papi que lo rodean. Sale de la cocina y después a de unos minutos subo a mi habitación y me acuesto.