09

1655 Palabras
Capítulo 09 Estoy desayunando en mi balcón, he pedido que me suban el desayuno, no he tenido ganas de bajar y menos verle la cara a mi “futuro esposo”. Después de unos minutos escucho mi teléfono sonar y veo que es mi madre quien llama. —Hola, mamá -la saludo. —Hola, hija, ¿cómo estás? -me pregunta. —Bien, ¿y tú? -le preguntó, también. —Estoy bien, un poco atareada por el trabajo, me han cambiado a turno de la noche -contesta. —Mamá, no ye puedes estresar mucho, descansa -le reprochó. —Estoy bien, solo es cuestión de dormir y estoy como nueva, además no estoy vieja, tengo treinta y nueve años -dice riendo. —Está bien. Mamma, ¿has hablado con Salvatore? -le preguntó. —Si, acabamos de hablar hace un rato, te extraña mucho -responde. —Yo también lo extraño un montón -contesto. Salvatore es mi hermano mayor, estudia en Canadá y tenemos dos años que no nos vemos, lo extraño mucho a pesar de que hacíamos videollamadas a menudo. Tengo casi dos semanas que no hablo con el y tengo muchas ganas de verlo y platicar un rato. Luego de hablar por un largo rato, nos despedimos y cerramos la llamada. Escucho que tocan a mi puerta y me paro del sillón y entro a la habitación para abrir la puerta. —El juez y el abogado ya están en mi despacho, solo esperamos por ti -me dice un serio Carsten. —Que exclusividad, el juez tiene que venir aquí -le respondo rodando los ojos. —Andando -dice y yo le caigo a atrás. Llegamos a su despacho y efectivamente ahí hay dos hombres casi de la misma edad, me saludan y yo hago lo mismo. Después de unas palabras por parte del juez firmamos el acta de matrimonio. Firmó el contrato de Carsten y los dos hombres se van dejándonos a nosotros dos solos en el despacho. —Toma, necesitas uno -dice Carsten entregándome un anillo de diamantes y oro blanco. Le debe de haber costado una fortuna. Lo agarro, me lo coloco en el dedo y veo que el también lleva uno. Observo la sortija que tengo en mi dedo y es bastante hermosa y delicada, me gusta mucho. —Gracias -le contesto. —Está tarde viajamos a Alemania, mi familia nos espera, duraremos una semana. Necesito que finjas amor y hacer que este matrimonio parezca real -me exige. —Lo intentaré, después de todo no tengo de otra -le respondo y salgo del despacho. Subo a mi habitación y hago las maletas. Después de unas horas bajo a comer y me dicen que Carsten ha salido, me pongo a comer y veo mi teléfono. Cuando termino de comer doy una vuelta por la casa y después salgo fuera de esta, el patio es muy grande y hay un cuarto un poco alejado de la casa, desde el primer día que vi que eso estaba ahí he tenido curiosidad por saber lo que hay dentro. Camino hacia allá y algunos de los hombres que cuidan la casa me miran pero no dicen nada, sigo mi camino hasta que llego a la puerta del pequeño cuarto. Abro la puerta y entro, las luces se encienden y veo que es un tipo almacén de armas. Las cuatro paredes están repletas de armas y hay un pequeño mostrador de cristal, donde hay todo tipos de pistolas. Miro todo detenidamente y me acerco hacia una que me llama la atención, una AK12, la agarro y la miro más de cerca, admiro la belleza de esta. Siento que me agarran de la cintura y me volteo rápidamente con el arma en manos todavía. Carsten me mira con una sonrisa de burla y yo lo fulmino con mi mirada. —¿Que haces aquí? -me pregunta. —Solo tenía curiosidad con saber que había aquí -le respondo. —¿Me vas a matar? -me dice con su sonrisa de burla y dirijo la vista hacia mis manos. Lo he estado apuntando y no me he dado cuenta, bajo el arma rápidamente y la vergüenza me llena por completo. Pongo el arma donde va y me quedo parada dándole la espalda a Carsten. —Ya nos vamos -dice y me agarra de la cintura. —Puedo caminar sola -me suelto y lo miro mal. Entramos a la casa y yo subo a mi habitación, le digo a uno de los hombres que baje mis dos maletas, este las baja y salimos de la mansión. Al cabo de una hora llegamos a una pista donde está el jet privado de Carsten, este es n***o y tiene el apellido Backer en dorado. Nos desmontamos del auto y los hombres de Carsten suben nuestras maletas. Nos subimos y todo por dentro es muy hermoso, se nota que el lujo es algo importante para este hombre. Tomó asiento y el pelinegro hace lo mismo delante de mi, después de unos minutos llega la azafata. Una morena con el pelo castaño corto, un poco alta, está maquillada y su uniforme le queda ajustado. Tiene los primeros tres botones de la camisa, abiertos y la falda más para arriba de las rodillas. Mira con deseo a Carsten y le habla sensual, este está serio y no le responde, la morena no nota mi presencia hasta que toso para que vea que estoy aquí. Me mira y me repasa, yo me paso la mano en la que tengo el anillo por el pelo, para que ella vea que el pelinegro rico no anda solo. Ella ve mi anillo y noto un poco de ira en sus ojos, no se quien sea pero tengo seguro que el pelinegro se la ha collado antes. —¿Que va a querer, señor? -le pregunta a Carsten y este la mira. —Un whisky -le responde. —¿Y tú? -pregunta mirándome. —putain de salope (maldita puta) -respondo en Francés y ella me mira extraña —una copa de vino, per favore -le digo con una sonrisa falsa, la cual ella me devuelve. Se va y ruedo los ojos, Carsten me mira burlándose de mi y yo lo fulmino con la mirada. —¿De que te ríes? -pregunto enojada. —De nada -me responde y vuelve a atender su teléfono. Luego de un rato el se para y creo que va hacia el baño, me quedo sola y espero a que la zorrita de la azafata venga a traerme la copa de vino que le pedí. Pasan varios minutos más y me desespero, me dan ganas de ir al baño y me paro, camino hacia el baño y cuando abro la puerta me encuentro con la azafata y Carsten. Ella tiene su pene en la boca y el los ojos cerrados, ella se saca su polla de la boca y me mira con una sonrisa. Carsten abre los ojos y me ve, entra su pene en el bóxer y se da vuelta rápidamente. Yo los miro con odio y la azafata no borra la sonrisa que tiene en su cara. Me regreso a donde estaba sentada y no digo nada, Carsten se sienta donde estaba y tampoco dice nada, me mira y yo lo miro con odio. Me tapo la cara con mis manos y cierro los ojos, después de unos minutos llega la maldita zorra. —Aquí tiene, señor -le dice al pelinegro entregándole el vaso con whisky. —Aquí tiene, señorita -me entrega la copa de vino con una sonrisa. —Smettila di prendermi in giro se non vuoi che ti uccida subito, fottuta puttana (deja de burlarte de mi si no quieres que te mate ahora mismo, maldita perra) -le digo enojada. Me paro del asiento y le tiro el vino encima, ella me mira enojada y se va sin reprochar, me siento y el pelinegro me observa y yo le saco el dedo. —Arrête de me regarder, dammer (deja de mirarme, maldito) -le grito y me paro para ir al baño. Llego al baño y ahí está la azafata sin camisa, está quitándole el vino que le eche encima. Río macabramente y la agarro del pelo y le tapo la boca, ella trata de soltarse pero yo soy más fuerte que ella. La tapa del retrete está abierta, entonces aprovecho y meto su cabeza ahí. Ella quita y yo me río, mudó su cabeza una y otra vez hasta que siento que me agarran de la cintura y me alzan, todavía la tengo agarrada del cabello y ella se desmaya. —¡¿Estas loca?! -grita un enojado Carsten. —¡Ella se estaba burlando de mi, no iba a dejar que se siguiera riendo en mi cara por ti! ¡Pedazo de mierda! -grito y le pegó una patada en sus genitales para que me suelte. Este cae de rodillas agarrándose en su entrepierna y yo me río, le doy una patada en las costillas a la azafata que permanece desmayada en el suelo. —¡Maldición! ¡Estás loca! -grita el pelinegro parándose del suelo. —¡Déjame en paz y líbrate de mi! -exclamo y le tiro el anillo que tenía en el dedo. Lo empujó de la puerta y me siento del otro lado de donde esta el pelinegro. Después de unas horas aterrizamos y salimos del jet, me subo a una de las camionetas qué hay esperándonos y el pelinegro hace lo mismo. No decimos nada durante el camino y cuando los autos están entrando a la propiedad de su familia el rompe el silencio. —Te lo tienes que poner -dice y me da el anillo. Se baja del auto y yo me pongo el maldito anillo, salgo del auto y veo la mansión. Es dos veces más grande que la de Italia pero es más antigua, conserva el diseño antiguo mientras la de Italia es moderna.
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