10

1574 Palabras
Capitulo 10 Entramos a la mansión y la ama de llaves nos lleva a la gran sala de la mansión donde están los padres de Carsten. —Hemos llegado -dice Carsten a mi lado. —¡Hijo! -exclama su madre. Su mamá es la primera en venir a abrazarlo y saludarlo, después de besar toda su cara y abrazarlo nota mi presencia. —Oh, querida, ¿qué tal? -pregunta y me da un abrazo, yo correspondo el abrazo y después nos separamos. —Hola, señora -la saludo con una sonrisa. —Oh, no me digas señora, llámame Cristina -dice con una sonrisa. —Está bien, Cristina -digo y le devuelvo la sonrisa. Después de saludarnos pasamos al comedor y luego llega una jovencita, creo que es la hermana menor de Carsten. —¡Hermano! -grita y se abalanza hacia Carsten, se dan un abrazo y después ella nota mi presencia. Se me va haciendo costumbre que nadie me note. —¡Hola! Tú eres Hadley, ¿verdad? -pregunta entusiasmada. —Si, esa misma -le respondo con una sonrisa. —Soy Brenda, la hermana de Carsten -se presenta y me da un abrazo el cual correspondo. —Un gusto, Brenda -le respondo con una sonrisa. Comenzamos a cenar y siento dos miradas en mi, levanto mi cabeza y veo que los padres de Carsten me están mirando. El señor Benjamín me mira extraño, como si le recordara a alguien. Bajo la cabeza y sigo comiendo mientras todos en la mesa hablan, me hacen algunas preguntas y yo respondo. —¿Y tus padres y hermanos? -esta vez pregunta el señor Benjamín. —Solo tengo a mi mamá y mi hermano mayor -le respondo. Seguimos hablando hasta que termina la cena. Carsten se va con su padre y yo me quedo con Brenda, hablamos y nos reímos, Brenda me cae muy bien, y los señores Becker también, son muy amables. Brenda ha ido a buscar algo y yo estoy observando las foto qué hay, miro una foto de la boda de los padres de Carsten en la que ellos están en una mesa con más personas. Sigo viendo las fotos y me detengo en una donde hay dos niños, un pelinegro y una pelirroja. —Ese es Carsten y la que está al lado es la hija de los ex jefes de la mafia Francesa -dice Brenda detrás de mi. —¿Por qué ya no son los jefes? -pregunto viendo la foto aún. —Mataron a la familia entera hace casi cuatro años -responde ella. —Que triste -digo. —Si, ella se llamaba igual que tú, Hadley, tenia diecisiete cuando los mataron. Tenía un hermanito de ocho -me cuenta. —¿Y no saben quien los mato? -pregunto curiosa. —Nadie sabe, mis padres y algunos amigos más investigaron pero no se encontró a ningún culpable -responde. Hablamos por un largo rato y después llegan Carsten y su padre, estoy cansada y tengo ganas de acostarme a dormir. Una de las mujeres de servicio me llevan a una habitación y cuando entro esta es súper grande. Mis maletas están a un lado de la cama y veo qué hay otra más, la de Carsten. Entonces caigo en cuenta de porque la habitación está en tonos oscuros y huele a hombre. Es la habitación del pelinegro. Me doy la vuelta y me encuentro con el pelinegro, el sonríe y yo niego con la cabeza, intento salir de la habitación pero él entra y cierra la puerta. —No voy a dormir contigo -le digo. —Pues no hay de otra, una pareja de recién casados no pueden dormir separados, sería muy sospechoso -me dice con una sonrisa. —¡Ash! Vamos a dormir juntos pero no te me acerques ni intentes nada si no quieres que te deje sin genitales -le digo y me dirijo hacia mi maleta. Que empiece mi venganza. Me acerco a mi maleta y la abro, saco mi ropa y acomodo todo en el vestidor, Carsten se metió al baño y yo salgo del vestidor a esperar que él salga, veo que sale en toalla y está mojado, desvío mi mirada y entro rápidamente al baño. Me doy una larga ducha y después me pongo un conjunto de lencería rojo, arriba me coloco una bata de encaje negra que deja a la vista mi conjunto de lencería, ya que está es media transparente. Me peino el pelo y lo dejo suelto, me miro en el espejo y sonrió al ver que estoy bastante sexi y provocadora. Justo lo que quería. Salgo del baño y Carsten está parado a un lado de la cama, esta haciendo algo en su teléfono y lo deja cuando escucha la puerta del baño abrirse. Me mira de arriba a abajo y sus ojos se oscurecen, se muerde el labio y yo sonrió, me dirijo a la cama, me acuesto y pongo una almohada en medio para que el no se me acerque. Después de unos segundos el también se acuesta a mi lado y yo me doy la vuelta y le doy la espalda, me rio porque se que me está mirando y yo no tengo sábana cubriéndome a pesar del frío que hace. Luego de unos minutos siento como el quita la almohada que nos separa y me agarra de la cintura para apegarme a él. Me doy la vuelta y quedo pegada a él, intento pararme de la cama pero el me pega a su pecho descubierto. Lucho por pararme y quedo a ahorcadas de él, siento su m*****o y aprovecho para cobrarme lo del avión, me quedo tranquila encima de él y el me mira. Comienzo a frotarme contra el suavemente, muevo mis caderas despacio y siento su erección más y más grande. Sonrió y me sigo moviendo, el me agarra de las caderas y me mira. —No juegues como fuego, te vas a quemar -me dice. —No me puedo quemar, yo soy el infierno -le respondo con una sonrisa. Me acerco a él y le doy un beso apasionado y tocó su marcado torso lleno de tatuajes. Le besó su cuello y después su torso, bajo hasta su pantalón y veo el gran bulto que tiene. Le bajo el pantalón y libero su polla erecta, es muy grande, me gusta. La agarro con mis manos y la acaricio lentamente, de arriba a abajo, le doy un beso a su cabeza y después sigo bajando, me la meto en la boca y comienzo a lamer y chupar. Escucho los gemidos del pelinegro y intensifico el movimiento con mi boca, el me agarra del pelo y marca el ritmo que él quiere. Me meto su polla hasta lo más hondo de mi garganta y después de unos segundos más el de viene en mi boca. Me saco su polla de la boca y me trago todo su semen mientras lo veo a los ojos, me limpio la comisura del labio y me chupo los dedos. Le doy una sonrisa y lo beso, luego de besarlo me acuesto y lo dejo con la polla erecta esperando por más. —¿Otra vez? -eso sonó más a reproche que a pregunta. —La otra vez hiciste tú el trabajo, esta vez te ayudé yo -le digo y me rio. —No me puedes dejar así cada vez que te venga en gana -me dice enojado. —no es mi problema, además, puedes llamar a la azafata para que te lo baje -le digo y me arropo. Le doy la espalda y escucho como bufa y luego me da la espalda también, el sueño llega a mi y después de unos minutos caigo rendida. Me muevo en la cama y siento que estoy arriba de algo suave, me remuevo y abro los ojos. Tengo mi cabeza recostada del torso de Carsten y el tiene su mano en mi cintura, miro su cara y él está profundamente dormido. Me levanto sin hacer ruido o ningún movimiento brusco que pueda despertarlo. Miro mi teléfono y veo que son las seis de la mañana, me meto al baño y me doy una ducha. Después de terminar salgo envuelta en una de las toallas negras qué hay en el baño. Me meto al vestidor y comienzo a ponerme la lencería, siento que me están mirando y cuando me doy vuelta Carsten está recostado del marco de la puerta. —Que bonitos tatuajes -me dice. —Gracias -le contesto. Me pongo el pantalón y después una sudadera, Carsten sigue ahí mirando cada cosa que hago. Cuando me termino de cambiar salgo del vestidor y me siento en la cama a esperar que Carsten se bañe y vista para bajar a desayunar. Después de que Carsten se baña, se mete al vestidor y luego de unos minutos sale con uno de sus costosos trajes y el perfume que impregna la habitación entera. Salimos de la habitación y bajamos las enormes escaleras hasta llegar al comedor, saludamos y nos sentamos a desayunar mientras platicamos. Después de terminar el desayuno, el señor Benjamín y Carsten se van, y me quedo sola con la señora Cristina y Brenda. Brenda me invita a salir con ella al centro comercial y yo acepto, salimos de la mansión y nos subimos a una camioneta. Platicamos todo el camino hacia centro comercial, ella me dice que quiere comprar y para que, yo la escucho hablar con mucho entusiasmo.
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