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2699 Palabras
Capítulo 13 Estoy en la habitación leyendo un libro, Carsten me trajo a la mansión y se fue no se a donde, Brenda salió con sus amigas y no me quedo de otra más que ponerme a leer. La puerta se abre de golpe y por ahí entra Carsten -creo que está enojado -. —¿Por qué estás enojado? -le pregunto con el ceño fruncido. —No te importa -me responde con frialdad. Este maldito idiota se atreve a decirme que no me importa por qué está enojado pero si tiene el descaro de venir a exigirme explicaciones de todo lo que pasa en mi vida. —Okey -le respondo con ironía y le doy una sonrisa. No me dice nada y entra al baño, después de unos minutos escucho la llave abierta, yo se que todo tiene que ver con esa mujer del restaurante, desde que se topo con ella se puso distante y no me hablo. —Idiota -susurro para mi. Luego de un rato sale del baño con una toalla envuelta en la cadera y otra secándose el pelo, tiene el torso mojado y la imagen es muy excitante. Vuelvo a ver mi libro y lo ignoro, después de que se vistió salió de la habitación dejando su olor impregnado en la habitación entera. Maldito alemán que me tiene loca. Ya está anocheciendo y el pelinegro no ha vuelto a entrar, me paro de la cama y voy hacia el baño y me meto en la ducha, el ardor y dolor que tenía en mi v****a se ha ido. Luego de bañarme voy al vestidor y me pongo unos pantalones y una blusa, me hecho uno de los perfumes y salgo de la habitación. Voy a la cocina y le pido un vaso de agua a una de las muchachas de servicio, ellas me lo dan y yo me lo tomo. Después de un rato cojo otro vaso de agua y subo a mi habitación para beberme un tranquilizante y dormir. Entro a la habitación y me cambio la ropa por una pijama, me siento en la cama mientras busco el tranquilizante, cuando lo encuentro cojo la pastilla y me la tomo, bebo un poco de agua y después me acuesto. Antes de dormirme escucho que abren la puerta pero no volteo ni digo nada, escucho pasos que vienen hacia mi y cierro los ojos. —Bajemos a cenar -me dice Carsten. —No tengo hambre y ya me he bebido la pastilla para dormir -le digo. —No has comido desde esta tarde, voy a mandar que te suban la cena -me dice y se dirige a la puerta. —No tengo hambre y no voy a comer nada -le respondo decidida. El sedante empieza a hacer su efecto y siento que los párpados me pesan y no tardan mucho en cerrarse, cierro los ojos y me duermo. Narra Carsten Hadley está moviéndose y llora como si sintiera mucho dolor, está teniendo una pesadilla. Me siento en la cama y comienzo a moverla y llamarla para que despierte. —¡Hadley! -exclamo, ella abre los ojos grandes y mira a la nada. Está temblando y bañada en sudor, está teniendo un ataque de pánico y me agarra fuerte de los brazos, yo trato de tranquilizarla pero es inútil. —No… puedo respirar -me susurra. —Tranquila, vas a estar bien -le digo quitándole el pelo de la cara. —¡Los mato! ¡El los mato! -exclama en un mar de lagrimas. No entiendo de que está hablando pero esta muy asustada. —Me voy a morir, ¡no puedo respirar! -sigue llorando y me pone mal verla en este estado. Trato de que se tranquilice y pueda respirar bien, pero ella solo mira a la nada y sigue temblando, llorando y agarrándome fuerte del brazo. —¡Ponme atención! ¡Tranquilízate para que puedas respirar bien! -exclamo desesperado por verla así. Agarro su cara para que me vea, me acerco más a su cara y la beso, eso parece tranquilizar un poco su ataque de pánico, me separo de ella y tiene el corazón acelerado, trata de respirar profundamente pero falla, esta muy agitada. Cuenta del uno al diez y su respiración se va regularizando, se tumba en mi pecho y yo la envuelvo con mis brazos y beso su cabeza. —Te amo… -dice en un susurro apenas audible. Me quedo perplejo y ella cierra su ojos en mi pecho y se vuelve a quedar dormida. Abrazo su pequeño y frágil cuerpo, me quedo pensando en lo que me acaba de decir y bajo la mirada, y contemplo su rostro, parece una muñeca de porcelana, frágil y hermosa. Desde la primera vez que la vi en aquella subasta, me quedé fascinado con su belleza, el pelo rizado un poco más para arriba de sus caderas, sus hermosos ojos verdes con un tono gris, sus jodidos labios rojos rellenos, que deseo tanto. Su pequeño pero cuerpo y su sonrisa, que me emboba y me pone duro. Acaricio sus mejillas y quito las lagrimas, dejo besos en sus labios y por todo su hermoso rostro, me vuelvo a acostar y atraigo su cuerpo a mi, ella se pega a mi como un perezoso y sonrió en medio de la oscuridad, dejo sus piernas envueltas con las mías y sus manos alrededor de mi torso, recibiendo el calor de su cuerpo. Me despierto y veo que ha amanecido, Miro a mi lado pero Hadley no está, escucho la ducha y me levanto de la cama. Después de unos minutos sale del baño con una toalla envuelta en su pequeño y frágil cuerpo. Entra al vestidor y luego sale vestida, con su pelo rizado y sus ojos están rojos, medias lunas adornan la parte inferior de sus hermosos ojos. Narra Hadley Salgo de la habitación sin decir nada y bajo hasta la cocina, todavía nadie ha bajado a desayunar. Pido una taza de café, salgo al jardín y me siento a tomarme el café. Paso ahí un largo rato hasta que llega una señora y me avisa que el desayuno ya está puesto. Me paro y voy hacia el comedor donde se encuentran todos sentados, tomo asiento al lado de Carsten y lo ignoro, comenzamos a desayunar y yo no tengo hambre así que solo le doy unos cuantos bocados al desayuno para que Carsten no haga preguntas. Cuando todos terminan vienen las empleadas y recogen la mesa, todos se van y Carsten y yo nos quedamos en la mesa sin decir ni una palabra. Me paro de la mesa y me dirijo hacia la habitación, escucho los pasos del pelinegro detrás de mi y no volteo. Entro a la habitación y el hace lo mismo, cierra la puerta de golpe, me tiro en la cama y el se queda parado en frente mirándome. —¿Que quieres? -le pregunto con irritación. —¿Por qué huyes de mi? -pregunta y yo me río. —¿Será porque alguien se encontró con una persona y desde ese momento í ha estado con un humor de los mil demonios, me hablo cortante y me ignoro? Si crees que voy a insistir, estás muy equivocado -le respondo irritada. —Lo siento -se disculpa y baja la cabeza como un niño regañado. Se ve muy tierno y es la primera vez que me pide disculpa por algo, siempre hace y dice lo que quiere sin importarle los demás, pero esta vez acepto su error. Se acerca a mi y se sienta en la cama al lado mío, me mira y me besa, me quedo quieta y el se tumba encima de mí y me agarra la cintura mientras reparte besos por mi cara y chupa mis labios. Sube sus manos por dentro de mi blusa y me aprieta los senos, yo gimo en su boca y enredo mis piernas en su cintura, el me quita la blusa y después el sostén, me besa los senos y sigue bajando hasta mi pantalón. Me quita el pantalón y luego las bragas, las tira por algún lugar de la habitación y contempla mi cuerpo con lujuria en sus ojos. Reparte besos por todo mi cuerpo, desde mis piernas hasta mi cara, gimo al sentirlo en el medio de mis piernas, me abre y le da un beso a mi coño, agarro su pelo y gimo, él comienza a lamer y chupar mi clítoris mientras introduce dos dedos en mi interior, comienza a penetrarme con sus dedos y yo arqueo mi espalda. Juega con mi coño y sube su otra mano a mi cadera y agarra fuertemente, siento mi orgasmo llegar y el aumenta sus movimientos mientras yo tiemblo bajo su agarre. Después de unos minutos exploto en un orgasmo y el pelinegro se traga todo mi jugo, se para enfrente de la cama y se quita la ropa, lo miro con deseo y el me sonríe, antes de que se acueste en la cama yo me paro al frente de él y subo mi cabeza para mirarlo a los ojos. Agarro su gran polla y comienzo a masajearla, el pelinegro jadea y me toca los senos, beso sus labios y el agarra mi cintura y baja sus manos hasta mis nalgas y las aprieta y masajea a su antojo. —Nena, te deseo como no tienes idea -susurra en mis labios. Entre abro mis labios y me da un mordisco, bajo hasta quedar arrodillada, quedando enfrente a su polla, lo miro a los ojos y después veo la gran polla que tengo delante de mis ojos. Le doy un beso en su cabeza hinchada y me la meto en la boca saboreando el líquido pre seminal, muerdo suavemente y escucho como el pelinegro maldice en alemán. Recoge todo mi cabello hasta que queda todo entre sus mansos, simulando una coleta, me meto mas la polla y comienzo a chupársela, el aprieta más su agarre en mi pelo y comienza a marcar un ritmo más rápido. Me mete su polla hasta lo más profundo de mi garganta y me dice cosas sucias en alemán, el sabe que me excita cuando habla en su idioma. —¡Oh, nena! Trágatela toda, pequeña -dice entre jadeos. Siento su semen llenar mi garganta y araño su torso y paso mis manos por sus pectorales, me saco su polla de la boca y me trago todo, paso mis dedos por mi boca y los chupo mirándolo a los ojos. Me paro y hago que se siente en la cama, me subo ahorcadas encima de su regazo y posicionó su polla en mi entrada. Comienzo a bajar despacio y gimo, siento un poco de dolor pero solo es cuestión de que me acostumbre a su gran tamaño. Cuando su polla entra por completo a mi interior comienzo a moverme despacio, en la habitación solo se escuchan nuestros gemidos y palabras obscenas por parte de los dos. Carsten pone sus manos en mis caderas y yo comienzo a moverme rápido, me pega más a él y mis tetas quedan en su boca mientras en las chupa y me pasa sus manos por mi espalda. Me da nalgadas y eso me excita más, salto en su polla y arqueo mi espalda, tiro mi cabeza para atrás, me agarro de su nuca y doy movimientos sensuales. el se tumba en la cama y yo pongo mis manos en su torso, comienzo a moverme rápido, de arriba a abajo, gimo su nombre y no puedo parar, mi coño palpita y estoy muy caliente, necesito que se venga dentro y sentir su tibieza. —Nena, me tienes loco -dice entre jadeos. Me agarro mis senos y los aprieto mientas salto en su polla, exploto en un glorioso segundo orgasmo y el pelinegro me sigue, derramándose en mi interior, es lo mejor de esta vida. Me muevo un poco más y después me tumbo en su pecho, nuestras respiraciones están agitadas y mi corazón amenaza con salirse de mi pecho. Dos meses después. Estoy en mi vestidor, buscando un vestido para ponerme hoy, me ha llegado un mensaje de Carsten donde me cita en un restaurante para almorzar esta tarde, me ha dicho que su familia se encuentra Italia y que también irán porque necesita darnos una noticia, no se lo que es pero estoy muy emocionada por ir. Estos dos meses hemos estado muy bien y Carsten se comporta de maravilla, dormimos juntos y el no me lo ha dicho pero se que siente lo mismo que yo, ya no es el mismo hombre frío y distante que me compro en una subasta, ahora es tierno y cariñoso conmigo. Amo a este alemán. Escojo un vestido verde agua y unas zapatillas altas negras, me visto y luego me maquillo un poco y me dejo el pelo suelto. Cojo mi cartera y salgo de la habitación, bajo las escaleras y me encuentro a Bryan, el hombre de confianza de Carsten. —Bryan, ¿me puedes llevar a un lugar? -le preguntó. —Si, señora. ¿El señor lo sabe? -me pregunta. —Si, justo voy con el, tenemos un almuerzo con su familia -le respondo. Salimos de la mansión y me subo a una de las camionetas, Bryan conduce y yo voy atrás con mi teléfono. Después de unos minutos llegamos al restaurante y veo a que la familia de Carsten acaba de llegar también. —Hola -los saludo. —Hola, querida, ¿cómo estás? -me pregunta la madre de Carsten y me da un abrazo. —Estoy muy bien -le respondo con una sonrisa. Saludo a Brenda y luego al señor Benjamín, nos dirigimos a la entrada del restaurante y un camarero nos lleva donde queda la mesa de Carsten. Me paralizo al ver la imagen de Carsten y la mujer que vimos en Alemania besándose. Una solitaria lágrima baja por mi mejilla y la familia de Carsten me dan una mirada, puedo ver la pena en sus ojos. —Had -susurra Brenda y se acerca a mi. —No te preocupes, no ha pasado nada -le digo con una sonrisa disimulando la tristeza —. Tengo que irme, que la pasen bien, hasta luego -me despido y salgo del restaurante llorando. Cuando estoy afuera dejo salir todo y las lagrimas inundan mis ojos, no puedo creer que haya hecho esto, si me quería decir que todo se acabo no debió citarme aquí y mucho menos con su familia presente, me siento estúpida por enamorarme de una persona que desde el principio me lo dejo todo claro y me dijo que cuando llegara una mejor se iba a acabar nuestro trato. Agarro mi teléfono y marco un número, a los segundos me contestan. —Ya estoy lista, voy a volver, habla con todos y diles que el día se acerca. Prepara todo, para irme hoy mismo -digo. —Como usted diga. Me da gusto escuchar eso -me responde Eric, mi hombre de confianza. Termino la llamada y me doy vuelta al restaurante, veo que Carsten y su familia están afuera, sus padres y Brenda están enojados y veo que su madre le está diciendo algo. El me ve y se acerca rápidamente a mi, yo le doy una sonrisa fingida y él intenta hablar pero yo lo paro. —Nuestro trató se ha acabado. Te agradezco lo que hiciste por mi estos meses y como me trataste, solo te quiero decir que lo que yo sentía por ti no era una mentira -le digo y escucho el auto llegar. —Nena… No lo dejo terminar y me doy vuelta, me subo al auto y este arranca de inmediato, me permito llorar abiertamente. Después de lo que parecen infinitos minutos, las lagrimas cesan y me tranquilizo. ¿Como pude ser tan estúpida? ¿como me pude enamorar? ¿Lo podré olvidar? Son algunas de las preguntas que rondan en mi cabeza y no quieren salir. —Para aquí -le ordenó al chofer. Salgo del auto y tiro mi teléfono con todas las fuerzas que tengo, me quedo unos minutos respirando aire fresco, cuando estoy más tranquila me subo al auto y seguimos nuestro camino.
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