12

1567 Palabras
Capitulo 12 Narra Hadley Me despierto y veo al pelinegro a mi lado, este me tiene abrazada y se aferra a mi cintura, intento salir de su agarre para ir al baño pero es inútil. Me quedo mirando su hermoso rostro que parece hecho por los mismos ángeles, tiene el pelo alborotado y eso lo hace ver más hermoso y sexi de lo que ya es. Sus labios carnosos y rosados, que me provocan devorarlos cada vez que los veo. —Tu es si beau -susurró en francés. {Eres tan hermoso} Toco su cuello lleno de tatuajes y le doy un beso en este, le toco los labios y lo beso, me separo y veo que ha abierto los ojos. Me mira coqueto y yo le doy un poquito y intento pararme de la cama. —¿Donde vas? -pregunta somnoliento. —Al baño -le respondo. Me paro y siento un pequeño dolor y ardor en mi parte, me quejo y me siento en la cama. —¿Que pasa? -pregunta Carsten parándose de la cama y sentándose al lado mío. —Me duele un poco -le contestó. —¿Que te duele? -pregunta con una sonrisa, el sabe que es lo que me duele pero quiere que yo se lo diga. —Me duele la v****a, lo sabes bien, anoche follamos como locos -le respondo. El se ríe y me coge en brazos, yo le grito y el se sigue riendo. Me lleva hasta el baño y me pone en la bañera mientras abre el grifo y me busca el shampoo y la esponja. Cuando me los trae se mete en la bañera conmigo y me pone encima de él, siento su polla debajo de mi pero no puedo follar si no quiero que mi coño se destroce más de lo que está. Carsten me amarra el pelo en un moño y me pasa la esponja por el cuello y después por mi espalda, estira su mano y me pasa la esponja por mis senos, y después baja a mi v****a y pasa la esponja con delicadeza. Yo cierro los ojos y agarro su antebrazo, me tumbo en su pecho y dejo que el haga lo que quiera. —La de anoche fue la mejor montada que me han dado en esta jodida vida -me susurra y me besa el cuello. —Si, pero no vamos a follar o mi coño acabara destrozado -le digo y él se ríe. Después de un largo rato salimos de la bañera y vamos al vestidor, yo me pongo unos jeans y una camiseta, me coloco unos tenis y me quedo viendo al pelinegro que se está poniendo la corbata. Tiene un costoso traje color n***o y una corbata verde oscuro, se ve tan judidamente sexi con esos trajes, me dan ganas de que me folle a cada instante. —Ya se que te folle pero por el bien de ese lindo y rosadito coño, no puedo hacerte mía ahora mismo. Cuando estés mejor te voy a volver a coger y le voy a dar azotes a ese lindo culo que tienes -me dice con sensualidad. Tan sólo de escuchar esas palabras mi coño esta palpitando y mojado, Carsten se acerca a mi y me agarra de la cintura, me besa y yo le sigo el beso, rompemos el beso y salimos de la habitación. —Tengo que ir a una farmacia -le recuerdo. —Vamos -me contesta. Bajamos al comedor y nos sentamos a desayunar, después de terminar nos paramos y salimos de la mansión. Carsten me conduce hasta su carro que resulta ser un humilde Bugatti LA VOITURE NOIRE, me abre la puerta de copiloto y yo entro al auto y Carsten lo rodea y se sube. Conduce hasta llegar a una farmacia, el se desmonta y yo me quedo en el auto esperándolo. Escucho mi teléfono sonar y veo un número desconocido, contesto y me llevo una sorpresa al escuchar esa voz. —¡Hermano! -exclamo y el ríe —¿cómo estás, amore? -le pregunto. {amor} —Molto bene, ¿y tú, cómo está la niña de mis ojos? -pregunta riendo. {muy bien} —Yo no soy una niña, apenas me llevas dos añitos. Y estoy bien -le contesto. —pero sigue siendo la niña de mis ojos -me dice -¿te estás tomando los medicamentos? -pregunta y yo me quedo muda. Recuerdo que los tenía en mi mochila cuando me secuestraron, he tenido muchas cosas en la cabeza estas semanas y no me he acordado de mis medicamentos. —Hadley, no puedes descuidar tu salud, mamá no soportaría que te pasara algo y yo menos -me reprocha. —Amore, me tomare todos los medicamentos pero por favor no le digas nada a mamá, se va a preocupar mucho y no quiero que lo haga -le pido casi rogando. —No le dire nada pero promete que te tomarás todos los medicamentos sin falta -me pide. —Te prometo que me tomare todo los medicamentos, sin faltar ni un día -le digo con una sonrisa. —Espero que te los tomes o compro un vuelo y voy y te los doy yo mismo -me dice riendo. —La idea no estaría mal pero yo me los puedo tomar sola, te amo, adiós, tengo que hacer algo -me despido. —Está bien enana, yo también te amo mucho, Petite fille dans mes yeux -me dice lo ultimo riendo. Terminamos la llamada y me doy cuenta que Carsten está al lado mío, había llegado y ni me di cuenta, escucho todo. Estoy más que jodida. —¿Con quien hablabas? -me pregunta con el ceño fruncido. —Con mi hermano -le contestó. —¿Que medicinas te tienes que tomar y por qué no me habías dicho nada? -pregunta algo enojado. —Eso no importa -le digo tratando de cambiar el tema. —¡Claro que si importa! ¡Tú salud importa! -exclama y está muy enojado. —Solo son algunos antidepresivos, tranquilizantes y anticonvulsivos -le digo. —¿Por qué tienes que tomar todo eso? -me pregunta con el ceño fruncido. —Tengo algunos problemas psicológicos y tengo que tomar los depresivos para no recaer y poder tener mi día a día normal, los tranquilizantes para dormir y ataques de ansiedad y pánico -le digo y me paso las manos por la cara. —¿Sabes el nombre de todos? -me pregunta ya calmado. —Si -le contesto. —Andando, vamos a comprarlos -me dice saliendo del auto. Maldigo y me bajo para entrar con él a comprar los medicamentos, después de unos minutos compramos todo y salimos de la farmacia. Me subo al auto y dejo la bolsa a un lado mientras destapo una botella de agua y me bebo la pastilla del día después. Carsten conduce y yo destapo mis otros medicamentos y me tomo los antidepresivos. Guardo todo en mi cartera y me acomodo en el asiento mientras miro al pelinegro conduciendo. Esta súper sexi con lentes de sol, el traje n***o y un costoso Rolex en su mano, sonrió cuando veo la sortija de oro blanco que tiene en su dedo anular. Después de unos minutos más el se para en un lujoso restaurante, nos desmontamos del auto y entramos. Estoy detrás de Carsten y veo cómo el se tensa y se para, mira a un punto en específico y cuando miro, veo a una mujer. Castaña con el pelo ondulado y luce un bonito vestido azul, es muy bonita no lo puedo negar. —¿Que paso? -le preguntó a Carsten y este no me responde, parece que está en otro mundo —Carsten -le llamo. —¿Dime? -pregunta un poco irritado, cosa que no entiendo porque hace un instante estaba muy bien. —¿Que pasó, por qué te paraste? -le preguntó con el ceño fruncido. —No pasó nada -dice agarrándome la mano y caminando hacia una mesa. —Carsten Becker -dice una voz un poco chillona. —Greta Currier -responde el. Miro a la mujer y es la misma que Carsten se quedo viendo cuando entramos, ellos se miran desafiantes y yo tengo el ceño fruncido y miro mal a la mujer y después miro extraña a Carsten. —Cuanto tiempo sin verte, Carsten -le dice ella con una sonrisa coqueta. —Lo mismo digo -le responde el pelinegro con frialdad. —Veo que lo has dejado de ser el mismo -le dice ella con una sonrisa. Yo me quedo mirando y escuchando su agradable charla esperando a que Carsten le dé su gana de despedirse de esta y sentarnos a comer. —¿Y quien es ella? -pregunta mirándome con superioridad. Levanto una ceja y la miro de arriba a abajo, le doy una sonrisa con superioridad también y subo mi mano para que vea el anillo que tengo en mi dedo. —Su esposa -le respondo. —Oh, te casaste -cuando dijo eso vi un poco de dolor en sus ojos. Yo le sonreí y asentí, después de unos minutos la horrible mujer se fue y nos sentamos en una mesa. Observe a Carsten y este estaba sumergido en sus pensamientos, algo tenia el con esa mujer, se paralizó solo de verla y ahora mismo estoy segura que está pensando en ella. Me da un poco de celos pero decido ignorar esta situación y comer.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR