01

1818 Palabras
Capitulo 01 Volví a llorar pensando en que sería de mi, de ahora en adelante, que pasaría con mi madre, que pasaría con mi universidad, con el futuro que tanto deseaba, por el que viene a Roma. Llorando me dispuse a quitarme la ropa para bañarme. Entré al baño y duré cinco minutos bañándome y luego salí. Con tristeza y sollozando me puse esa ropa que me había dejado aquel hombre. Luego de al menos cuatro minutos entra el mismo hombre a la habitación, pero ahora lo acompaña una mujer que traía un maletín. Ella tenía una ropa sensual y tenía un maquillaje bastante exagerado para mi gusto. —No llores hermosa -dice el hombre con voz burlona —Ella te va a maquillar y mas te vale y no sigas llorando para que no te arruines todo -ordena el dándose la media vuelta para retirarse de la habitación. Me limpié las lágrimas y la mujer puso su maletín encima de la cama y lo abrió. —Ven, siéntate que no tengo mucho tiempo, niña -dice ella con molestia. —¿Por que me están haciendo todo esto? -pregunte musitando. —Ay niña, ¿acaso no te han dicho donde te encuentras? -pregunto la mujer, con un tono de burla. —No, me han traído a la fuerza, ¿no se nota? -contesto enojada y a la misma vez sollozando. —Te encuentras en una subasta, te van a vender a un hombre con dinero, el que de más por ti será tu dueño -responde ella con desinterés —Pero ven a maquillarte rápido que no tenemos mucho tiempo, ya casi es tu turno. Pasaron cinco largos y silenciosos minutos que parecían una eternidad, la mujer seguía maquillándome. —Se dice que hoy hay alguien muy importante en la subasta… creo que aquí está el Rey de la Mafia, si tienes suerte puedes ser comprada por el -soltó ella rompiendo el incómodo silencio. —¿A eso le llamas suerte? Ay por Dios -comenté con irritación, por lo que acababa de decir aquella mujer. —Bueno ya casi estamos terminando solo me falta el labial -dijo ella ignorando completamente mis palabras. Cuando la mujer terminó de maquillarme me pare de la silla y me mire al espejo con ganas de llorar de nuevo, traía puesto un vestido rojo muy corto y apretado que resaltaba mis curvas, tenía unos tacones negros un poco altos y el pelo n***o que me cae en la espalda baja. Me dispuse a mirar cada parte de mi cuerpo, mi madre decía que soy hermosa, y como no si soy muy parecida a ella, mi piel ligeramente bronceada, mi pelo n***o, mis curvas, me parezco bastante a ella. Traía un maquillaje no tan cargado pero no era de mi gusto, tenía una sombra color café con un verde en el lagrimal, que resaltaba un poco mis ojos grises verdosos, tenía un labial rojo intenso, no lo podía negar, me quedaba bien porque mis labios no eran finos, ni tan gruesos, eran entre dos. Luego de unos minutos sumergida en mis pensamientos llega el mismo hombre y me agarra para llevarme a lo que parece ser un escenario, y hay cientos de personas sentadas al frente, que parece ser que todos son hombres. Esto parece como si fuera una obra de teatro, pero lamentablemente no era así. Me quede paralizada pensando y mirando todo, luego de unos segundo la voz de otro hombre que parece ser de algunos sesenta años me saca de mis pensamientos. —¡Y aquí señores, lo mejor de último! JAJAJA -exclamo el hombre por el micrófono —Italiana, 19 años, con un cuerpo espectacularmente hermoso y lo mejor de lo mejor, ¡virgen! ¿Cuanto dan por ella? -pregunta y se me aguan los ojos. —Doy cinco millones por ella -dijo un señor como de setenta años. Me dio asco pensar que ese viejo me comprara para hacer lo que quisiese conmigo. —Yo doy sietes millones -chillo un hombre de algunos treinta y cinco o cuarenta años. —¿Quien da más? -pregunta ahora en subastador. —Doy diez millones -volvió a decir el mismo señor de antes. —vendida a las una… ven… -no término porque fue interrumpido por una voz diferente a las otras. —Yo doy veinte millones por ella -esta vez dijo un chico de algunos veinticinco años con una voz gélida. Cuando lo miro no puedo creer lo que ven mis ojos, el es hermoso. Y entonces me di cuanta de algo. Sus ojos. Los colores eran desiguales. Su ojo izquierdo es n***o azabache y su ojo derecho es de color azul claro, tiene unos ojos hermosos y misteriosos. No podría negarlo, el hombre es estúpidamente hermoso. El tiene la mirada fija en mi, no despega sus ojos de los míos, su mirada es hipnotizante, no podía dejar de mirar esos raros ojos. — Vendida a las una… vendida a las dos… vendida a las tres… ¡vendida al señor número siete de la primera fila! Pase por aquí a buscar a su mujer señor. -dijo este hombre riendo, haciendo que se me salieran más lagrimas. El mismo hombre que me trajo me agarro y me llevo a la misma habitación en la que me había cambiando. Llore hasta mas no poder y me quede dormida. Me despierto y veo que estoy sentada al lado del mismo hombre que me había comprado, el tenía la vista fija a la carretera y aproveche eso para comenzar a quitarme en cinturón de seguridad despacio para que no me escuchara, y así tratar de abrir la puerta y tirarme para escapar. —Ni lo intentes, lograrías lastimarte pero no escapar de mi -dijo con voz ronca y fría, sin mirarme. Me quede mirando su perfil, es hermoso, tiene la piel pálida y el pelo n***o peinado hacia atrás. En su mandíbula hay un pequeño lunar y el cuello lleno de tatuajes, es muy sexy y sus ojos lo hacen ver más hermoso y misterioso a la vez. Cualquier chica se mojaría solo de verlo. Estoy quedando loca. Llegamos a lo que parece ser una pista de aterrizaje. Hay un jet privado color n***o y plateado. Veo qué hay cinco Suburban negras y más de veinte hombres vestidos con trajes y llevan armas de fuego. Cuando mi comprador sale del auto, veo dos hombres que vienen a abrirme la puerta para sacarme y agarrarme entre los dos. Cuando vamos de camino al jet comienzo a forcejear con ellos para que me suelten. —¿Donde me llevan? ¡Suéltenme hijos de puta! -exclamo furiosa. Le doy un puñetazo en la cara a uno, le cruje la nariz y ya se que la tiene rota, se pone las manos en la cara y aprovecho para darle una patada en las bolas y así caiga al piso. El otro me sostiene y le doy un codazo en el estómago, logro alejarlo para darle un puñetazo en un ojo y después una patada en las bolas. Cuando están los dos en el suelo comienzo a correr y miro hacia atrás, veo como unos ayudan a parar a los que golpee y otros me siguen, tropiezo y caigo en el suelo, ya se me va siendo costumbre tropezar cundo hay situaciones graves. Tres tipos me agarran y me levantan pero sigo resistiéndome para que no me entren en ese jet. Siento como uno de los tipo me tapa la boca y la nariz con un pañuelo, trato de no respirar porque ya se lo que para cuando inhalo eso, pero es inútil, luego de inhalarlo me siento débil y veo borroso, nuevamente todo se hace n***o. Despierto en una habitación, esta vez, una lujosa. La habitación es grande y tiene grandes ventanales, es todo color blanco y dorado, la cama también es bastante grande. Me levanto de la cama y veo tres puertas que se suponía que eran el armario, el baño y la salida. Me levanto de la cama y hace mucho frío. Me dispongo a abrir cada una de las puertas, en la primera había un gran vestidor lleno de ropa de mujer, en la segunda estaba el baño, pero wow que baño, es del tamaño de mi antigua habitación en mi casa de Milán. Luego fui a la que se suponía que era la puerta para salir de aquí pero intente de mil formas abrir la puerta para escapar pero fue inútil, ya me dolían los brazos de tanto darle a la puerta y los pies por darle patadas esperando a que cediera, pero fue simplemente inútil. Después de más o menos veinticinco minutos escuché unos pasos que venían hacia la puerta y luego la abrieron, por ella entro el chico que me había comprado en la subasta, se acerca a paso lento donde estoy y yo retrocedo. —¿Quien eres tú? ¿Donde me tienes y por qué? -interrogó mirándolo con odio. —Soy tú dueño y estás en mi casa -responde el con voz severa. —Yo no tengo dueño -contesto. —Pues si tienes y soy yo porque te compre o ¿se te olvida? -dice levantando una ceja. —Pues fíjate que no soy un objeto para que digas que eres mi dueño. ¡Yo no tengo dueño, grábatelo en la cabeza! -exclamo alto, lo que me pareció que le molestó. —Escúchame muy bien lo que te voy a decir, yo te compre y ahora eres de mi propiedad, solo mía y yo hago contigo lo que se me de la gana, para eso te compre. De ahora en adelante yo soy el único hombre en tu vida, ¡grábatelo en la cabeza! -contesta el, alzándomela más la voz, logrando intimidarme, me da un poco de miedo pero no lo demostré. —Ni siquiera se quien eres tú para que digas que ahora vas a ser el único hombre en mi vida y lo que estás haciendo es un delito, no me puedes tener aquí si no lo quiero -dije dándome la media vuelta para ir a la ventana. Cundo iba a dar el primer paso sentí unas manos agarrándome de la cintura y apretándome a su cuerpo con fuerza, todavía traía puesta la misma ropa que me pusieron en la subasta. —¡¿Que haces?! -pregunte tratando de soltarme pero fue inútil, el es más grande y más fuerte que yo. —Con respecto a quien soy yo, yo soy el Rey de la Mafia y ahora tu hombre y tu mi mujer -responde el, apretando más su agarre. —¡Ja! Ya quisieras que fuera tú mujer, sigue soñando -contesto con un tono de burla. —Ya te tengo, y no estoy soñando -me susurra en el oído. Lo empujó con todas mis fuerzas hasta apartarlo de mi. —No te me acerques, ¡mafioso de mierda! -exclamé enojada.
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