02

1499 Palabras
Capitulo 02 Narra Carsten Son las seis de la mañana y estoy en el gimnasio de mi mansión. Estoy ejercitándome mientras pienso en la chica que hay ahí arriba durmiendo. Pronto serás mía. Cojo mi toalla y me seco el sudor que tengo en la cara. Subo las escaleras para ir a darme un baño. Entro a mi habitación y me voy a la ducha para luego ponerme un traje y bajar a desayunar. Salgo de mi habitación 25 minutos después y paso por la habitación de Hadley, de seguro sigue durmiendo pero aún así decido entrar. Ahí estaba ella, durmiendo tranquilamente, es demasiada hermosa, no lo puedo negar. Duro más o menos cinco minutos mirándola dormir, como un acosador. Hadley Llevo rato sintiendo que alguien me esta mirando, me siento en la cama y me doy la vuelta para ver ahí parado a ojos misteriosos. —¡Me vas a matar del susto! -exclamo —¿qué haces ahí parado mirándome como acosador? -pregunto con el ceño ligeramente fruncido. —Nada, solo venía a decirte que bajes, ya el desayuno está en la mesa -dice el con desinterés. Se queda mirando fijo mi ropa y le sigo la mirada, tenía el vestido subido un poco más para arriba de las caderas, me tapo rápidamente, acumulándose la sangre en mis mejillas. —Toda la ropa qué hay en el closet es tuya, báñate y quítate eso -dice para darse la vuelta e irse. Me paro rápidamente para ir al closet a mirar toda la ropa qué hay, todo es de mi talla. Me pregunto cómo supo mi talla, que raro. Ya he terminado de ver toda la ropa que hay ahí, me dirijo hacia el baño y me quito esos trapos que traía puesto para tirarlos en la basura. Me baño y me lavo el pelo. Salgo del baño y voy hasta el vestidor a buscar lo que me voy a poner, ya lo había elegido pero lo dejé donde estaba para después que saliera del baño. Opté por una sudadera, ya que estaba haciendo bastante frío, un jean n***o y unos tenis. Luego de aproximadamente 20 minutos salgo de la habitación, veo con detenimiento cada detalle de la casa. Voy bajando las escaleras y veo muchas fotos colgadas en las paredes, las escaleras son doradas. Hay mucho lujo en esta casa, se nota que el chico es millonario. Cuando llego al comedor el chico me mira de arriba a abajo, veo que está sentado en un extremo de la mesa y yo tomo asiento lejos de él. Veo que el se me queda mirando, yo lo dejo de mirar y me pongo a ver la sala de esta mansión, es todo puro lujo, los muebles, las lámparas, los cuadros, simplemente todo. Después de cinco minutos llega un señora de algunos sesenta años, bajita y llenita, lo que la hace ver muy adorable. —Buenos días mi niña -dice ella con voz dulce. —Buenos días señora -respondí amable. —Ay corazón, no me digas señora, dime Maria. Wow, tiene nombre latino. —Está bien señora, digo Maria -digo con un poco de vergüenza. Me sirven el desayuno y después de un rato llega Maria de nuevo y se acerca al chico. —Mi niño, ¿ya terminaste? -pregunta ella con voz tierna. —Si nana, ya pueden recoger la mesa -le responde el, con voz suave. Primera ves que lo oiga hablar así y se escucha hermoso. Luego de algunos minutos terminamos de desayunar y yo me paro para irme a la habitación de nuevo. Una semana después. Me levanto de la cama y repito la misma rutina de todas las mañanas. Cuando salgo de la habitación voy directo a la cocina para encontrarme ahí con Maria y las otras chicas de servicio. Lo único que hago aquí es comer, dormir y caminar por toda la mansión. Algunas veces le ayudo a María a hacer algunas cosas, ella me agrada mucho y en este poquito tiempo le he cogido cariño. Extraño tanto a mi mamá, no puedo dejar de pensar en ella, en cómo estará, debe de estar muy preocupada por mi. Duro un par de minutos ahí ayudando con el desayuno y luego me dirijo hacia el comedor. Cuando llego al comedor ya el chico de ojos lindos está ahí sentado con una tablet en la mano. Comienzo a desayunar y luego de unos minutos termino y me quedo ahí sentada un rato. Luego vienen las chicas del servicio y recogen la mesa sin decir ni una palabra. Después de unos cinco minutos no hay nadie en el comedor solo quedamos el chico y yo. Le entra una llamada al chico y este se pone a hablar en alemán. —Si, si, si, dentro de una hora voy para allá, llévenlo al almacén y sáquenle toda la información que puedan -dice el en alemán. El no sabe que yo se hablar su idioma. Para ser exacta yo sé hablar ocho idiomas, español, inglés, alemán, ruso, francés, japonés, griego y italiano. Soy muy buena para aprender cosas muy rápido y eso me hace ser la mejor en muchas. Luego que termina de hablar por teléfono se para y me mira. —Sígueme -dice para darse la media vuelta. Lo sigo y llegamos a un despacho. Él entra y va a un mini bar para servirse un whisky y después sentarse detrás del escritorio y yo me quedo parada en la puerta sin decir ni media palabra. —Ven, siéntate -me señala una silla delante de su escritorio. Me siento y aun sigo sin decir ni media palabra. —Te traje aquí para hablar algunas cosas contigo -dice el para tomar un trago de su whisky. —¿De que quieres hablar conmigo? -le preguntó. —Quiero proponerte algo a cambio de un poco de libertad -dice el recostándose en su silla. —Yo no necesito aceptar nada para ser libre, yo hago lo que yo quiero cuando yo quiera, tú no tienes el derecho de privarme de mi libertad -digo con voz gélida. —Yo si tengo derecho porque yo te compre y te repito, hago lo que quiera contigo -responde de la misma manera. Me quedo callada por unos minutos hasta que el chico rompe el silencio. —Te voy a proponer que finjas ser mi mujer y asistir a todo tipos de eventos conmigo -habla. —No haré eso, de ninguna manera -respondo firme. —Si no haces lo que te digo no vas a volver a salir nunca en tu vida, no vas a volver a ver ni hablar con tu madre el resto de tu vida, y vaya que está devastada por la desaparición de su hija -dice el con voz arisca —pero si decides cambiar de parecer y aceptas ser mi mujer, puedes asistir a la universidad y no te va a faltar nada al igual que a tu madre. —Si aceptó prometes no hacerle nada malo a mi madre y no obligarme a tener ningún tipo de encuentro s****l conmigo -digo con voz impostada y mirada fría. —Te prometo no hacerle nada malo a tu mamá, pero lo de no poder darte la mejor follada de tu vida, lo decidiré después -dice y me da una mirada pícara —aunque yo creo que no te resistirás mucho a mi -dice con voz juguetona y mirándome con deseo y malicia. Yo también creo lo mismo. Cállate consciencia, decides aparecer en el peor momento. —Está bien, acepto ser tú mujer, o mejor dicho “fingir ser tú mujer” -digo para levantarme. —Ah, tengo algo para ti, espera -dice mientras busca algo en un cajón de su escritorio — toma -saca una caja de teléfono y me la entrega —ya tiene el número de tu madre y el mío -dice lo ultimo guiñándome un ojo. Cojo la caja y saco el teléfono, es un iPhone dorado, me gusta. —Gracias -le digo con una sonrisa de boca cerrada —ah, y ya vete, se te está haciendo tarde para ir a tu almacén para sacarle información a alguien -digo, dejándolo estupefacto. —Espera… ¿como sabes que tengo que ir a un almacén para sacarle información a alguien? -dice con el ceño fruncido y confundido. —A parte de italiano se siete idiomas más, entre ellos el alemán. —Oh, me saliste inteligente. Me vas a servir más de lo que pensé -responde mostrando sus dientes en una impecable sonrisa moja bragas. Te urge salir de aquí antes de que te mojes más de lo que estas. Por primera vez estoy de acuerdo contigo, conciencia. —imbécil -digo enojada para darme la media vuelta y salir de ahí. —Adiós, hermosa -responde riendo. Cierro la puerta de un portazo que creo que se hizo eco en la mansión entera. Lo que tiene de hermoso lo tiene de imbécil. El muy maldito me hizo mojarme solo con su sonrisa.
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