16

2501 Palabras
Capitulo 16 —¿Donde están los bebés de mami? -pregunto riendo y les doy muchos besos. Mi mini Carsten y mi rubio tiene temperamento iguales y la misma toxicidad de su padre, son tres personas completamente iguales, son muy celosos conmigo y a veces se ponen a llorar cuando ven que abrazo a Salvatore, Eric o a cualquier persona, es tan gracioso que siendo tan chiquitos quieran marcar territorio para que nadie se me acerque, solo ellos. —Tóxicos, son iguales a su padre -les digo y los vuelvo a llenar de besos. Mi rubio se está durmiendo y lo acuesto en su coche para que esté mas cómodo, lo dejo tranquilito y termina de dormirse solo, Chris y el son muy tranquilos al contrario del pequeño ciclón que es mi princesita. —Mini Carsten quiere caminar -le digo a Chris que eta parado en mi regazo y hace el intenso de dar pasitos —. Tan bello, bebé de mami. Me paro de la tumbona con él en brazos y me hinco en el suelo y lo paro, el da pequeños pasos hacia mi y yo grito felicitándolo y llenándolo de besos. —Otra vez, mini Carsten -digo sonriendo y agarro sus bracitos gorditos y el da pequeños pasó hacia mi. Los trillizos casi cumplen nueve meses y no habían dado sus primeros pasos, el primero ha sido mi mini Carsten. Lo abrazo y lleno su pequeño pecho de besos y sus cachetes rosaditos también. —Mi mini Carsten ya está aprendiendo a caminar -digo juguetona y mi bebé se ríe y agarra mi largo pelo rojo —pequeño hombrecito de mami, tan bello. Me quedo mirándolo a sus grandes ojos y no me resisto en darle besos. Los tres son Yam tiernos y esos ojos tan hermosos, no me puedo resistir a llenarnos de besos. —Señorito, usted se parece mucho a su papi -le digo y agarro su naricita —El es muy, pero muy guapo, y tú eres su copia, ojos lindos. Aún estoy hincada en el piso y miro una sombra detrás de mi, no me había percatado de que había alguien detrás de mi, estaba muy concentrada con Chris para poner atención a las otras personas. Y entonces llega ese olor tan familiar y me paralizo, Chris está balbuceando cosas y yo solo lo puedo agarrar y pegarlo a mi pecho mientras me levanto para quedar parada, aún de espaldas. Me doy vuelta lentamente y miro desde los zapatos, subiendo por su traje que le queda a la perfección y sus manos detrás de su espalda, su cuello marcado por tatuajes, sus labios, la nariz perfilada y finalmente esos ojos que tanto adoro, Chris se mueve en mis brazos y me jala el cabello mientras yo miro los ojos de su padre. Carsten. Doy un paso atrás y me siento diminuta delante de su figura imponente, que destila frío por todas partes, su rostro está serio y sus cejas pobladas están ligeramente hundidas. Rompo el contacto visual y miro hacia otro lado mientras siento su fría mirada por todo mi cuerpo y después se detienen en la personita que tengo en los brazos. Chris mira a su padre y sonríe, aplaudiendo y balbuceando, sus ojos miran el rostro de su padre y su padre mira el de el, es como si Chris se viera de grande y Carsten de Bebé. La mirada de él decae nuevamente en mi y no ha cambiado nada. Estoy a punto de hablar cuando le llega uno de mis hombres con Vale mojada y gritando, extiende sus brazos hacia mi y yo la cargo con mi brazo derecho. Ella me agarra el pelo por igual que Chris y hunde su carita en mi cuello. —La señora Hennessy salió a a tender una llamada, vuelve en un momento -me comunica el hombre y se marcha. Vale baja una de sus manos y me toca un seno, se que quiere alimentarse pero no es momento para eso, camino hacia donde esta Bastian dormido y le paso por un lado a Carsten. —Si vas a venir aquí a dar tu mirada de odio y desprecio, no pasa nada si es lo que sientes por mi, pero a mis hijos no los vuelvas a mirar así, que si tú no los quieres lo que tienes que hacer es devolverte por donde viniste y olvidarte que te enteraste que engendraste tres hijos conmigo. Amor no les hace falta -le digo a un lado de él y sigo caminando hasta llegar al coche donde está mi rubio. Intento acostar a Valentina pero esta no quiero y se pone a gritar. —Valentina Bonatti, estate tranquila o vas a despertar al Rubio -la regaño y la acuesto al lado de su hermano. Chris no se quiere despegar de mi y se agarra de mi pelo para que no lo acueste con sus hermanos. —Christopher, suéltate -lo regaño como si me fuera a hacer caso. Lo acuesto al otro lado de mi rubio y me suelto suavemente de su agarre, su lo hago rápido se puede cortar los deditos con el pelo y no quiero que eso suceda. Bajo la capota para taparlos y agarro todo y me dirijo hacia el hotel, entro y voy directo al elevador, entro y antes de que se cierre meten una mano y se muy bien quien es. Cuando estamos los cinco en el elevador este sube y Valentina comienza a llorar a todo pulmón y yo se que es lo que ella quiere, subo la capota del coche y veo que Chris también se quedó dormido y la única que espera por alimentarse es Valentina. La cargo acostada entre mis brazos y ella intenta bajarme el sostén del traje de baño para poder alimentarse, me pongo un poco de lado y me quito el sostén de un lado y Vale se pega a mi pezon de una vez. Acaricia mi seno mientras come con sus ojos puesto en mi rostro, Bastian se mueve y yo agarro el coche para que no se despierte. Carsten está a mi lado y puede sentir sus ojos encima de mi y Valentina. Llegando al último piso, el maldito elevador se apaga y queda todo a oscuras, Maldigo y trato de buscar mi teléfono en el bolso que cargo a un lado. Lo encuentro y prendo la luz, Vale se está durmiendo y agradezco a Dios porque si quedara despierta llorará por la oscuridad y el calor que está haciendo en esta caja de metal. Acuesto a Valentina en el coche, al lado de mi rubio y agarro una revista para hecharle aire mientras intento llamar de mi teléfono pero no hay cobertura y los trillizos comienzan a moverse, ya casi se van a despertar y Vale no esta durmiendo tan profundamente. —¡Demonios! -exclamo entre dientes. Comienzo a caminar de un lado a otro y aunque tenga un bikini que solo tapa lo necesario, tengo mucho calor y estoy empezando a sudar. Y calor, Carsten y yo en un lugar no es de mucha ayuda, estoy nerviosa y siento sus ojos sobre mi en todo momento. Agarro una goma de pelo y me hago un moño alto como puedo, me posiciono en una esquina y cierro los ojos mientras mi respiración se vuelve más pesada y sudo. Abro los ojos para ver a los mellizos y veo que el Alemán se aflojó la corbata y tiene tres botones de su camisa suelto. Puedo ver unos tatuajes en su pecho y me quedo detallando su cuerpo sin darme cuenta que me estoy mordiendo el labio. Nuestras miradas se encuentran y se que se está muriendo por besarme y tocarme, no me ha dejado de ver las tetas y el culo desde que llegó, se que su autocontrol no durará mucho tiempo. Pero antes de que los dos hagamos algo escucho la respiración pesada de uno de los trillizos y se perfectamente de quien es. Los dos miramos al mismo tiempo el coche y la respiración se le va acelerando. —¡Ay demonios, necesito salir de aquí! -grito enojada y frustrada. Saco rápidamente a mi pequeña y la arrullo en mis brazos y le echo aire con la revista que tenía hace rato, la meso y no veo que la respiración de le regulariza. Ella fue la última en nacer y por la que casi me muero cuando no grito al momento de salir de mi. Duro un mes conectadas a máquinas para ayudarla a respirar y a que sus pulmones de desarrollaran un poco más, la doctora me dijo que no podía estar en sitios cerrados por mucho tiempo y se me olvidó. —Bebé, tranquila, vas a estar bien -digo muriendo del miedo —¡Maldita sea! ¡Una maldita falla no puede durar tanto tiempo! -exclamo desesperada. Mi pelirroja sigue agitándose más y no puedo contener la lágrima que se me sale sopló su carita y le sigo echando aire con la revista, pego mi frente a la de ella y una de mis lagrimas cae en su mejilla. Carsten está desesperado y puedo ver el enojo en su cara. Vale contienda a llorar y abre su boquita en busca de respirar mejor, me desespero aún más y las lagrimas empañan mis ojos, no puedo verla así, me duele ver que quiere respirar bien y no puede, me duele que se está asfixiando. —¡Vale! ¡Tranquila amor! -exclamo y Carsten se acerca a mi hasta quedar muy juntos y ver a la bebé. Lo miro a los ojos no puedo hacer más que pegar mi frente de su pecho y llorar mientras veo a mi bebé. Nos estamos quedando sin tiempo y no podemos abrir las puertas porque no podríamos salir de todos modos, no estamos en un piso, las puertas dan a la pared. —Amor… -susurro y beso su cabecita —¡Juro que si esto no funciona a tiempo, vuelo este maldito edificio con todos dentro! -exclamo llorando y Carsten me abraza a él y la bebé sigue empeorando. Lo máximo que quedan son menos de 10 minutos y no puedo ni pensar en perder a mi bebé, mi princesa, a mi mini yo, eso acabaría conmigo. —¡Ya no queda mucho tiempo, no sé qué voy a hacer si algo le pasa! -exclamo y Carsten me pega más a su pecho y yo me siento débil. —Tranquila, nena, nada va a pasar, la bebé va a estar bien -dice y besa mi coronilla. No puedo escuchar como nuestra bebé se queda sin respiración y quiere hacer el esfuerzo de respirar pero el poco oxígeno que tiene no le dará para sobrevivir. —¡No puedo escuchar esto, no puedo hacer esto! -miro a Carsten a los ojos y le entrego a la bebé. —¡Yo tampoco puedo, j***r! Voy a matar a todo el personal de este hotel -exclama furioso y desesperado. —¡Bebé, no me dejes, Vale, tú eres fuerte, mi princesa, recuerda! -exclamo y me agarro de los brazos de Carsten que tiene a la bebé cargada. No escucho su respiración y miro directamente a los ojos de Carsten, el baja la mirada hacia la bebe y yo la miro y los ojos se me llenan de lagrimas y reprimo un grito del pecho de Carsten. —¡Has algo, muévela, dale respiración boca a boca! -le grito y en ese momento se encienden las luces y el elevador vuelve a funcionar. Miro a la bebe y esta perdiendo su color, su boquita esta morada y su pecho no hace ningún movimiento, el elevador se abre y salgo disparada hacia el cuarto, hay oxígeno y yo tengo un inhalador. Entro el coche con Christopher y Bastian, Carsten entra corriendo detrás de mi y mi mamá se para rápido del mueble y viene a nosotros. —¿Que pasa? -pregunta mirando a la bebe. —¡Mamá, no respira! ¡Has algo, eres enfermera! -le exclamo llorando un mar de lagrima. Ella la coge de los brazo de Carsten y la acuesta en el mueble y le da respiración boca a boca y algunas maniobras para reanimar bebés, veo que no sucede nada y me desespero mas, de un segundo a otro mi princesa comienza a respirar y mi mamá la carga en brazos y la lleva hasta mi habitación, le pone mi oxígeno. Yo tengo la respiración agitada y creo que me voy a morir, mi garganta se cierra y me agarro el cuello mientras intento respirar y no puedo. —No… puedo respirar -digo y caigo de rodillas en la habitación. Carsten viene rápidamente a mi y me carga en sus brazos mientras me sube a la cama y me deja al lado de la bebé, agarra mi inhalador y me lo pone en la boca para que pase mi ataque de asma. Logro respirar un poco pero todavía estoy incómoda y siento que me voy a morir. —Tranquila -Carsten me pasa la manía por la frente y quita el pelo que tengo todo pegado a mi cara. Trato de respirar profundamente pero fallo y cuento del uno al diez hasta que mi respiración se regulariza y miro a mi bebé al lado mío. Su pequeño pecho sube y baja un inmenso alivio me llena y se me salen algunas lagrimas. Giro mi cabeza hacia el otro lado y me encuentro con la mirada del Alemán, no se que hubiese pasado si el no hubiera estado conmigo. El une su frente con la mía y me da un beso en los labios, en la frente y el cachete. Nos volteamos y vemos a la bebé con los ojos abiertos, se mueve para nuestro lado y nos mira, se me sale otra lágrima y me acerco hasta ella. La estrechó entre mis brazos y lloro llenándole su carita de besos. —Mi mini yo, no se que haría sin ti -le doy un último beso en su pequeña frente y subo mi cabeza para mirar al pelinegro que nos mira con un brillo en sus ojos —. Ven aquí. Lo llamo y el se acerca hasta quedar a mi lado, recuesto mi cabeza de su hombro y el me envuelve con sus brazos. La bebé queda en medio de nosotros y cuando nos separamos del abrazo, yo subo la cara para mirarlo, me pongo de puntitas y le doy un beso en sus hermosos labios. —Perdonen interrumpir pero Chris se ha despertado y ya sabes cómo es -me dice mi mamá y luego sale de la habitación. —¿Puedes sostenerla en lo que voy por Chris? Solo será un segundo -le digo y él asiente. Le entrego la bebé y salgo de la habitación para buscar a Chris y cuando llego me encuentro con los dos despiertos, genial, tienen hambre los dos y los voy a tener que alimentar al mismo tiempo.
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