Capítulo 17
Los agarro a los dos y me devuelvo a la habitación, donde los pongo sobre la cama y me quito el traje de baño, me pongo ropa interior y luego unos shorts. Me siento en la cama y cojo a ambos y pongo a uno de cada lado mientras siento la mirada de Carsten en mi. Vale esta muy tranquila con el, lo de la foto funciono, así que lo conoce. Cuando termino de alimentar a mis dos hombrecitos, los acuesto en la cama y ellos se gira y gatean encima de la cama.
Carsten esta del otro extremo de la cama y ellos vas hasta el y lo miran riendo mientras el alemán hace lo mismo. Se ven tan tiernos los cuatros juntos. Me levanto de la cama y me pongo una sudadera, enciendo el aire acondicionado y me acuesto en la cama.
Chris y mi rubio vienen gateando hacia mi y se suben encima de mi pecho y yo los sujeto, Vale se durmió en los brazos de Carsten y eso confirma mi teoría, Vale es más apegada a su papá y a sus tíos, que a mi y a mi mamá. Chris y mi rubio son lo contrario, ellos son muy apegados a mi y no les gusta que los cargue nadie a menos de que seamos mi mamá, Salvatore, Eric o yo.
Mi princesita está dormida y está respirando bien, pero mañana la voy a llevar a un doctor para que la revisen y me pongan al tanto de sus problemas respiratorios. Mi bebé cuando nació no estaba respirando pero los doctores la reanimaron y quedó un mes entero conectada a máquinas para que sus pulmones mejoraran, después de esa vez no le ha vuelto a fallar la respiración hasta ahora, y eso me preocupa, no quiero que esos ataques le vuelvan a dar, buscaré los mejores médicos para que me den soluciones.
Después de unas horas oscurece y Chris y Bastian se duermen y los acuesto en la cuna, me quedo parada observándolos a los tres y sonrío, paso mis manos por sus cabecitas y luego les doy un beso a cada uno. Me giro y Carsten está parado mirándome, su mirada por todo mi cuerpo me pone nerviosa, camino hacia el baño y antes de cerrar la puerta el alemán entra y se apoya en ella.
—¿Por qué no me dijiste que estabas embarazada? -me pregunta con frialdad.
Aquí vamos.
—Porque lo que nosotros tuvimos solo fue un simple trato, y no me iba a aparecer embarazada para romper tu felicidad de haberte reconciliado con tu novia que te abandono -le respondo con el mismo tono.
—Sabes muy bien que lo nuestro era más que un simple trato, y no me reconcilié con Greta, ella me robo un beso para que lo vieras -dice acercándose a mi.
—No me interesa como fueron las cosas, ya a ti ya no te quiero.
—Eso ni tu misma te lo crees -responde con una sonrisa de boca cerrada.
Me agarra de la cintura y me pega a él, yo trato de alejarme pero su agarre no cede, su olor me mata y sentir su cuerpo también. Después de tanto tiempo puedo tenerlo cerca y poder oler su aroma, poder ver esos hermosos ojos.
Me agarra el mentón y me levanta la cara para que lo vea a los ojos, me pierdo en sus hermosos ojos, esta es una de mis mejores vistas. Me da un suave beso en los labios y después otro, me vuelve a mirar a los ojos y esta vez me besa con una necesidad que no había probado, le correspondo el beso y el baja su mano de mi barbilla y la mete por mis shorts. Llega hasta mi coño y lo acaricia por encima de la tela de las bragas, luego las hace a un lado y me masajea el clítoris en pequeños círculos.
—Nena, estas muy mojada -susurra en mis labios y luego sigue besándome.
Lleva mi cuerpo hasta el lava manos y me sube encima de este, aún besándome y tocándome. Ahogo varios gemidos en su boca y el incrementa sus movimientos, suelta mis labios y me da besos en mi cuello. Sube su otra mano por debajo de mi camiseta y me masajea los senos, echo la cabeza hacia atrás y me agarro de los bordes.
Carsten mete dos dedos en mi canal y comienza a penetrarme con sus dedos mientras masajea mis tetas. Me quito la camiseta y luego me desabrocho el sostén, liberando mis grandes tetas, las que el alemán mira y después mete su cabeza en el medio y me deja besos. Las magrea y yo me muerdo el labio, gimiendo, él saca su mano de mi coño y me baja el short junto con las bragas. Abre mis piernas y baja hasta mi coño, sube mis piernas en sus hombros y lo siguiente que siento es que me da un beso el el coño, comienza a hacer magia con su lengua y yo trato de no gritar muy fuerte para no despertar a los bebés.
Masajeo mis tetas mientras miro para abajo y la imagen del pelinegro entre mis piernas me excita más y siento que el orgasmo está por llegar. El alemán me aprieta los muslos y aumenta sus movimientos con la boca mientras yo me masajeo las tetas y bajo mis manos a su pelo y lo agarro, aprieto mis piernas y suelto un grito lleno de placer, cuando llega el orgasmo.
El pelinegro se queda ahí y después sube y ataca mi boca, siento mi sabor y lo agarro de la nuca para pegarlo más a mi. El alemán se quita la chaqueta de su costoso traje y luego abre su camisa, veo todos los tatuajes que tiene en su torso y paso mis manos tocándolo, dejo besos por todo su torso y luego subo a su cuello.
Me agarra las nalgas y me las magrea, bajo las manos a su pantalón y lo desabrocho, bajo sus bóxers y libero su gran polla erecta. Masajeo su falo y él jadea, me agarra del cuello y me susurra cosas en alemán. Toco mi coño con la punta de su polla y me masajeo el clítoris, el lo posiciona en mi entrada y se hunde en mi de una sola estocada. Me muerdo el labio y suelto un gemido, me penetra duro y yo enredo mis piernas en su cintura. Me azota el culo y aumenta sus estocadas, envuelvo mis brazos en su cuello y el me agarra la cintura, lo beso apasionadamente y luego sumerjo mi cara en su cuello.
Alcanzo un segundo orgasmo y Carsten se viene dentro de mi, llenándome con su semen. Nos quedamos en la misma posición y en el baño solo se escuchan nuestras respiraciones agitadas, lo extrañé mucho.
Más de lo que quisiera admitir.
—Quiero escucharlo, ahora -me exige.
—Te amo -le contesto.
Sonríe y me enseña su hermosa dentadura, olvidé todo lo que sentía cuando me sonreía, es muy raro ver a Carsten Becker sonreír, pero cuando lo hace me moja las bragas.
Nos besamos y me agarra de la cintura pegándome más a él. Me bajo del lava manos y camino hacia la ducha de cristal, que es tipo lluvia, entro en ella y dejo que el alemán me siga. Me abraza por detrás y yo me giro y lo abrazo pegando mi cara de su torso tatuado. El apoya su barbilla de mi cabeza y me agarra las nalgas, después de unos minutos estando abrazados, yo subo mi cabeza y me encuentro con sus hermosos ojos, su pelo n***o está pegado de su frente y sus labios están mas rojos de lo normal y gotean agua.
Me pongo de puntitas y beso su labio inferior y lo succiono, el me responde el beso y mete su lengua en mi boca, en busca de la mía, seguimos besándonos y siento su polla en mi vientre, me agarra las caderas y yo envuelvo mis piernas en su cintura. Me pega de la pared de cristal y yo no me despego ni un segundo de sus labios, tanto tiempo sin vernos, sin tocarnos, sin besarnos, han hecho de las suyas y no me quiero despegar ni un momento de el.
No sé por qué le dije que ya no lo quería, si él sabe que ha sido el único en mi vida, al que le entregue mi virginidad, mi amor y cariño, el único que he deseado en esta vida, y el padre de mis hijos. El mejor regalo que me pudo haber dado han sido nuestros hijos, y nunca me voy a arrepentir de haberme entregado en cuerpo y alma a él.
Posiciona su polla en mi entrada y se hunde en mi, me da besos por todo el cuello y mi hombro, mientras me folla contra la pared, bajo el agua. Alcanzo mi tercer orgasmo y salimos de la ducha, agarro una toalla y me seco el cuerpo, me pongo unas bragas y un sostén, bajo la mirada del alemán que se está vistiendo detrás de mi.
Cuando termina de ponerse su traje, viene hacia mi y me abraza por detrás y pone su barbilla en mi hombro, viendo nuestro reflejo en el espejo. Mi pelo rojo cae rizado hasta mis caderas y tengo los labios rojos por los besos.
—El rojo té queda bien -me susurra el alemán.
—Soy sinónimo de fuego -le doy una sonrisa y él también sonríe.
Esa sonrisa moja bragas.
Me da vuelta y quedamos cara a cara, le acaricio el rostro, viendo cada una de sus fracciones y termino en sus ojos. El me agarra la cintura y luego me pasa las manos por la espalda, se para en mi tatuaje y lo toca, sintiendo el rastro de las heridas que tenía allí. Bajo la cabeza y la recuesto de su pecho, abrazándolo con fuerza y inhalando su olor.
—Evan me las hizo cuando tenía diecisiete, unas semanas antes de la muerte de mi familia -le confieso —. Me había secuestrado y chantajeó a mi padre para que le diera su puesto en la mafia, mi padre no accedió y entonces comenzó a torturarme y enviarles videos a mis padres, de como me daba latigazos en la espalda y como me drogaba, estaba peor que una drogadicto que llevaba años en eso, el buscó una de las drogas más poderosas y las que me hicieran recaer más fácilmente. No era conveniente para mi padre que yo fuera una adicta, ya que me estaba entrenando para dejarme su puesto en unos años. Duré casi un mes en cautiverio, siendo drogada hasta más no poder…
Hago una pausa y respiro hondo.
—Me dieron varias sobre dosis y en cada una de ellas, Evan me grababa y se lo mandaba a mis padres, no comía, solo me daban un vaso de agua y yo no era ni la sombra de lo que era unas semanas antes. Amenazó a mi padre con regalarme a sus hombres para que hicieran conmigo lo que quisieran -me detengo un segundo y luego sigo —el último video que le mando a mi padre era uno donde habían más de veinticinco hombres rodeándome y listos para hacer lo que quisieran cuando mi padre se negara. Mi padre tuvo que acceder y darle el puesto a Evan, me llevaron a mi casa y cuando entraron mis padres y los hombres de mi padre estaban en la sala de la casa.
Vuelvo y me detengo porque mi pecho comienza a doler y siento la garganta cerrarse pero inhalo y exhalo para poder continuar.
—Me fui al lugar de mis padres y los abrasé, sonó un disparo y mi padre cayó de rodillas, mi tío, que era el jefe de seguridad y como hermano de mi padre, me cubrió y después le dispararon a mi madre, estaban los dos de rodillas y con sangre saliendo de sus bocas. Mi hermanito venía bajando las escaleras y cuando me vio vino corriendo hacia mi pero no llegó. Evan le dio cinco disparos en su pequeño pecho y el cuerpo de mi hermanito cayó inerte a mis pies, el siguiente fue mi tío y me disparo en una pierna y en el pecho. Mi primo me cubrió con su cuerpo y los siguientes disparos se le pegaron a él y caímos los dos en el piso —lloro pegada de su torso y el me acaricia el pelo.
Me abraza más fuerte y me besa la cabeza mientras me soba la espalda, su contacto me tranquiliza un poco y eso me da la fuerza para seguir hablando.
—Me desmayé por la poca fuerza que tenía y los disparos. Lo ultimo que recuerdo es que mi otro primo llego después que Evan se fue y yo desperté, vi a mi primo llorar con su padre y su hermano mayor a un lado, mis padres estaban tendidos en el piso, acribillados al igual que todos los hombres leales a mi familia. Mi primo llamó a Marcian Dubois, quien era uno de los hombres más leales a mi padre, y el que sabía todo lo que estaba pasando con Evan, este nos llevó con él y nos sacó de Marsella, duré tres meses en coma, porque algunas de los tiros que le dieron a mi primo lo traspasaron y se incrustaron en mi cuerpo, desperté y me sacaron de Francia y me llevaron a Italia con mi tía, duré casi un año en un centro de rehabilitación y después me internaron en un psiquiátrico en Canadá, donde Salvatore se fue a estudiar y estaba al pendiente de mi, cuando salí contacté con Eric y planeamos todo.
Carsten levanta mi cara y me limpia las lagrimas, me da un beso en la frente, en la punta de la nariz y luego en mis labios.
—Eres muy fuerte, nuestros hijos y yo estamos muy orgullosos de ti -me dice y yo sonrío.
Me pongo una camiseta y salgo del baño con el pelinegro atrás de mi, miro a los bebés y después me subo en la cama y me meto debajo de las sábanas. Carsten se queda mirando a los bebés y luego se gira para donde mi.
—Quédate aquí -le abro espacio.
—No puedo, tengo que averiguar qué pasó con el elevador, después de todo soy el dueño -me dice y me impresiono.
—¿Eres el dueño, pero si no tiene tu apellido? -le pregunto extrañada.
—El segundo apellido de mi madre es Murphy -me responde.
—Oh, okey, adiós -me despido y cierro mis ojos.
Oigo sus pasos y se acerca hacia la cama, me planta un beso en los labios y luego sale de la habitación.