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2316 Palabras
Capítulo 18 Hadley Acabo de llegar del médico con mis pequeños y no tengo tan malas noticias pero tampoco son buenas. El doctor me prohibió estar en lugares muy cerrados con los bebés y también me recetó medicamentos y tener nebulizadores y inhaladores para cualquier e emergencia. Ayer tuve un ataque de pánico y hablé con mi psiquiatra acerca de todo lo que pasó y me dió algunas indicaciones para tratar de calmar mis nervios y los ataques de pánico que tenía mucho que no sufría uno. Me pasé la noche entera pensando en lo que pasó entre Carsten y yo y lo qué pasó entre nosotros fue un error, no tuvimos tiempo de hablar sobre todo lo que ha pasado y solo nos dejamos llevar. Pero desde que tenga tiempo hablaré con él y dejaré las cosas en claro. No estoy preparada para retomar sea lo que sea que antes teníamos, necesito tiempo para saber en verdad que es lo que quiero para mi y mis hijos, no puedo simplemente dejar que vuelva a entrar a mi vida como si nada, hay muchas cosas por arreglar que se tomará su tiempo. No digo que quedemos como enemigos o que no volvamos a hablar porque por más que quiera eso no va a pasar, tenemos tres hijos y estoy segura que él querrá hacer su papel de padre y formar parte de sus vidas, podemos quedar como buenos amigos. Mi madre viene conmigo y tiene a Vale cargada mientras yo tengo a Chris y Bastian está dormido en el coche. Se portaron muy bien durante todo el chequeo médico, Vele como siempre fue la que más se movió de los tres, no quería que la cargaran y solo quería quedarse en el piso gateando mientras jugaba con un su osito. Veo a Salvatore llegar en su auto al mismo tiempo que nosotras, lo llamo y el se acerca de inmediato, nos saluda con un beso y abrazo a las dos y Vale de una vez se pone contenta al ver a su tío, Salvatore la carga y le da un beso en la frente mientras juega con ella. —¿Como les fue? -pregunta y le da un beso en la frente a Chris. —Nada es grave, solo nos recetaron algunas medicinas y nos dijeron algunas cosas que no debíamos hacer -le digo y caminamos hacia las grandes y lujosas escaleras del hotel. Le paso a Chris a mamá y agarro con cuidado a Bastian para que no se despierte, dos de mis hombres agarran la carriola y los bolsos y suben en el ascensor mientras nosotros tres subimos por las escaleras con los bebés. Mañana es la boda de Aliciya Triantafyllou, la heredera de la mafia Griega, quien es mi mejor amiga, otra de las personas que me apoyaron durante todo este tiempo. Después de tres años de relación con Apolo Raptis, uno de los hombres más poderosos de Grecia quien ama con locura a mi amiga. Quedé de verme con ella a la hora de la comida, Aliciya y Apolo quieren mucho a los trillizos son como sus tíos. Cuando tenían apenas cuatro meses me fui a Grecia y pasé casi dos meses con los Triantafyllou, son como mi familia y los quiero mucho, me han brindado mucho amor y cariño, la calidez de una familia. Llegamos a nuestra suit y voy directo a mi habitación, acuesto a mi rubio y luego mi madre y Salvatore dejan a Chris y Vale sobre la cama para después darles de comer y que se queden dormidos. Me despojo de mi ropa y entro al baño para ducharme y salgo al rato, comienzo a vestirme para salir a comer con los novios y luego me pongo un poco de maquillaje. Después de un rato escucho que tocan la puerta y digo que pasen, mi madre la abre un poco y me mira. —Becker está aquí y quiere verlos -me dice. —Dile que pase -le respondo y vuelve a cerrar la puerta. Luego de unos segundos esta vuelve a abrirse y por ahí entra la alta y imponente figura del Alemán, cierra la puerta detrás de él y se acerca a la cuna que está ahí cerca. —Hola -saluda y asiento respondiéndole el saludo. —En ti estaba pensando, necesito hablar contigo -le digo y me me giro completamente hacia él y me siento. —¿Que me tienes que decir? -responde y se cruza de brazos. —Lo qué pasó anoche fue un error, me dejé llevar y no pensé con cabeza fría. No quiero que pienses que con venir aquí ya todo está arreglado y me voy a ir contigo para formar una familia feliz -le digo y el me escucha atentamente —. No te voy a prohibir que formes parte de la vida de los niños pero no más de ahí. Se queda en silencio por unos minutos y espero su respuesta la cual se tarda en llegar. —Tenemos derecho a rehacer nuestras vidas, podemos ser amigos por el bien de nuestros hijos, no te puedo brindar más que eso por ahora, una amistad -le digo y el me mira fijamente y no puedo ver más que un poso sin fondo en sus ojos. —Haremos lo que tú quieras -me dice con una sonrisa sin gracia y me siento mal. Esto no es lo que ninguno de los dos queremos pero el no puso peros y eso me demuestra que él también está de acuerdo con esta decisión. Esta decisión no disminuye el amor que le tengo, las ganas y el deseo que siento cuando lo tengo enfrente pero no puedo forzar nuestro destino, este mismo decidirá si debemos estar juntos. —¿Me puedes dar un abrazo? -le pregunto y el me mira con cariño. —Claro, te doy lo que tú quieras -dice y abre sus brazos para mi. Nos fundimos en un abrazo lleno de amor y cariño, sus manos acarician mis rizos y yo aprieto más mi agarre alrededor de su cintura, el me da un beso en la coronilla y nos quedamos así por unos minutos hasta que nos separamos lentamente. —Haremos el mejor equipo y seremos los mejores padres del mundo -le digo y le doy un pequeño golpe en su brazo. Él se ríe y yo me quedo mirando lo hermoso que se ve sonriendo, ya ni me acordaba la última vez que lo había visto sonreír porque eran pocas las veces que lo hacía. —Deja de mirarme así o no podré respetar nuestro trato de amigos -me dice y desvío la mirada para otra parte y el suelta una carcajada —. Es broma. ¿Vas a salir? —Si, voy a comer con Aliciya y Apolo, ¿quiere ir? -le pregunto. —De hecho el Cabron de Apolo me invitó pero ni le respondí -me responde y agarro mis cosas. —Pues vámonos, se nos hace tarde -le digo y me engancho de su brazo. —¿Con quien dejarás los bebés? -me pregunta y lo miro obvia. —Con mi madre -le digo y salimos de la habitación. Me despido de mi mamá y salimos de la Suit, bajamos hasta el estacionamiento del hotel y subimos al lujoso auto del Alemán. Este arranca y en unos minutos estamos en el hermoso restaurante frente al mar. La vista está muy hermosa y la brisa me desordena el pelo, miro a Carsten a mi lado y sonrió al ver que la brisa mueve su cabellos para atrás y tiene el ceño fruncido, viene con unos lentes de sol negros, una camisa negra, un pantalón n***o y unas Air force negras, viene completamente de n***o y eso lo hace ver sexi. Yo tengo unos lentes, un sombrero, un vestido suelto que me llega a los pies y unas zapatillas altas de playa que tienen un lazo que se amarra a mi pierna, nuestros outfits están muy elegantes y a la misma vez casuales. Nuestros brazos están enlazados y Carsten tiene las manos dentro de los bolsillos de su pantalón, algunas personas se nos quedan mirando y otras mujeres dejan de hacer lo que hacen solo para mirar al monumento que va a mi lado. Me da celos pero me controlo, además Carsten ni gira a verlas, es como si solo existiéramos nosotros en su mundo y nadie más. Llegamos a la mesa de los novios y estos se paran de inmediato. —¡Had! ¡Carsten! -exclama Ali y se apresura a saludarnos. Nos da un abrazo a los dos y luego Apolo me saluda y a Carsten le da una mirada fulminante. —A mi ni me respondes pero muy bien que le respondes a Hadley, cabron -dice Apolo y Aliciya se engancha de su brazo y le da un beso en la mejilla. —Ay, ya, amor, lo importante es que vinieron y no nos dejaron plantados -dice la Castaña. Comemos, reímos, hacemos bromas y platicamos sobre todo, los bebés, negocios, viajes, la boda y las horas se pasan volando. Nos despedimos y nos vamos del lugar, llegamos al hotel unos minutos después y vamos hasta la suit y nos encontramos a los tres munecotes despiertos. Están gateando en la sala mientras mi madre les pone muñequitos en la gran pantalla que hay. Chris me ve y se sienta y comienza a aplaudir mientras se ríe y balbucea, me acerco a ellos y me tiro en el piso con ellos. Vale se queda anonadada mirando a su padre y yo me río, parece que también se enamoró de su padre. El Alemán se acerca y la carga, Vale grita alegre y aplaude mientras se mueve en los brazos de su padre. El le sonríe y le hace algunas gracias, es gracioso ver a Carsten haciéndose esto cuando en el bajo mundo lo conocen por ser el Rey de la mafia, el mafioso más despiadado y frío que podrán conocer pero aquí está haciéndole mimos a su pequeña hijita de casi diez meses. Mi mamá se va a acostar a su habitación y nos quedamos nosotros en la sala. El alemán se sienta en e mueble y continúa jugando con Vale y yo sigo jugando con Chris y Bastian. Luego de unos minutos Carsten se sienta a mi lado y deja a Vale con sus hermanos mientras mira a los pequeños hombrecitos que juegan enfrente de nosotros. Él agarra a Bastian y este me mira a mi esperando a que yo lo cargue pero dejo que su padre lo conozca bien. —Bastian es un niño muy tranquilo, casi no llora, no le gusta que lo carguen extraños y es muy apegado y posesivo conmigo, si ve que alguno de sus tíos o seguridad de me acerca y no lo tengo cargado se pone a llorar y lo tengo que tranquilizar cargándolo y quedándome con él -le digo mirando al rubio. —Se parece mucho a su padre -dice el Alemán con orgullo. Después de unos minutos agarra a Chris y se quedan mirándose fijamente, Carsten detalla cada detalle de mi pequeñito y el pararse hacer lo mismo con su padre. —Christopher, Chris es también muy tranquilo y posesivo conmigo, Bastian y él son parecidos pero Chris es más enojon y le gusta mucho jalar cabello y suele gritar a todo pulmón cuando algo no le gusta -le digo y él sonríe. —Definitivamente Chris es igual a mi en todos los aspectos -dice y me río. —Definitivamente -repito. —Y por lo que veo la pequeña princesa es todo lo contrario a Chris y Bastian -dice mirando la pelirroja que juega con su osito. —Definitivamente. Valentina es un pequeño ciclón, es más sociable y le gusta que la conciertan y le den mucho cariño, le gusta que le acaricien el pelo y cuando no me gusta algo se pega como un chicle a mi y no se quiere despegar, soy su lugar seguro. Le agradezco cada día a Dios el tener a mi princesa aquí -hago una pausa y luego continúo —. Mi princesita nació sin vida, fue la última en nacer y por lo mismo tuve problemas, no pude hacer un poco más y se estaba asfixiado dentro de mi. También tuve problemas en el embarazo y tuve que durar cinco meses en cama, cinco meses en los que no miré el sol ni una vez porque si hacía el más mínimo movimiento la vida de los cuatro corría peligro. Vale nació súper pequeña y todavía no estaba igual que sus hermanos, se le fue líquido a sus pulmoncitos y duró un mes en el hospital mientras sus hermanos estaban muy saludables, yo también tuve que durar una semana completa en vigilancia porque se me paró el corazón cuando Vale nació -me limpio algunas lagrimas de mis mejillas y Carsten me abraza. —Eres una mujer muy fuerte y te admiro por no dejarte vencer y traer estos tres bebes al mundo sin tener la mínima idea de rendirte. Te admiro porque después de todo lo qué pasó tuviste la valentía de traer tres niños al mundo -me dice el Alemán y yo me aferro a su pecho hasta que las lagrimas cesan. —Gracias por entenderme y no odiar-me -le digo y él sonríe. —Nunca odiaría al amor de mi vida, la madre de mis hijos -me dice y nos quedamos en silencio. Después de unos minutos abrazados, mi rubio viene gateando hacia nosotros y se sienta enfrente y nos mira a los dos sin hacer nada, una gran sonrisa abre paso en su tierna cara y nos muestra su encía. —Parece que le caíste bien -le digo al pelinegro y este ríe. —El sabe con quien compartir a su madre -esta vez soy yo la que río.
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