Capítulo 19
Ya son las nueve de la noche y los bebés se han quedado dormidos, Carsten se fue hace unos minutos y yo me estoy vistiendo para ir a la despedida de soltera de Ali, que va a ser en un bar que queda frente a la playa.
Cuando termino de arreglarme salgo de la habitación y mi mamá está en la sala de estar, se quedará con los bebés esta noche, la nana de ellos no pudo venir con nosotros y mi mamá no quiso que buscara una niñera.
Me despido de ella y salgo de la suite, veo que el ascensor en el que nos quedamos encerrados está fuera de servicio y tiene un anuncio pegado, el otro está perfecto pero opto por bajar las escaleras.
Salgo del hotel y ahí me espera Will, mi jefe de seguridad desde hace un año. Me abre la puerta del auto y entro a este, Will se pone al volante y después de unos minutos llegamos al bar.
Me bajo del auto y voy hasta la entrada del lugar donde hay dos seguridades, quienes me abren paso de una vez. Mis hombres se quedan fuera y yo entro al lugar, me dirijo hacia la zona VIP, escucho dos gritos muy conocidos cuando entro y lo siguiente que siento son dos personas abrazándome.
—Ustedes son muy pequeñas para estar aquí -les digo en forma de reproche pero les devuelvo el abrazo y les doy besos.
—Mamá nos dejó venir y dijo que no tomáramos alcohol -dice Delia Triantafyllou.
—Aunque le rogamos mucho a papá para que nos dejara venir -esta vez es Denis Triantafyllou quien habla.
Delia y Denis son gemelas, las hijas pequeñas de los Triantafyllou, tienen 16 años.
—Más les vale que ni prueben alcohol que yo misma me encargo de que las castiguen -les digo —DD’s, están muy pequeñas, ni se les ocurra beber algo que no sea agua o soda.
—Esta bien -responden las dos al unísono y vuelven a abrazarme.
—¿Hadley? -me quedo tiesa cuando escucho esa voz hablarme.
—Brenda… -respondo en un susurro que casi no se logra oír.
—¿Donde habías estado? Mi hermano te ha buscado durante un año y medio -dice como si no creyera que yo estuviera aquí.
Las gemelas abren los ojos como dos platos y se miran entre ellas y luego me miran a mi, veo a un par de metros que Aliciya abre los ojos al vernos y se dirige hacia acá.
—Me alegra mucho que estés bien -dice sonriendo y me abraza sin yo esperármelo.
Correspondo el abrazo y luego de unos segundos nos separamos, Brenda ha cambiado un poco, su cabello n***o le llega hasta los hombros y está un poco más delgada que la última vez que la vi, pero aún así se ve súper hermosa, es igualita a su madre.
—¿Qué ha sido de tu vida todo este tiempo? -pregunta entusiasmada.
—Eh, bueno, han pasado muchas cosas -respondo sin saber que decir, pero justo a tiempo llega mi salvavidas.
—Had, llegaste, te estábamos esperando -dice Ali y me da un abrazo —perdonen por interrumpir pero necesitamos que vengan.
Seguimos a Ali y llegamos hasta donde hay una plataforma redonda con un tuvo en el medio y está rodeada de sillas. Hay música y algunas otras chicas, también esta la novia de Alex Morreli, el líder de la mafia italiana. Nos sentamos y unos meseros nos traen bebidas. Después de unas dos horas hablando, bebiendo y escuchando música se apagan las luces.
Cuando vuelven a encenderse hay dos hombres en el pequeño escenario, son strippers, uno está vestido de bombero sexi y el otro de policía sexi. Ali y yo le tapamos los ojos a las gemelas al mismo tiempo, los strippers comienzan a desvestirse hasta quedar en ropa interior, bajan del escenario y se pasean por todos lados bailando hasta que llegan donde nosotras, uno de ellos me jala por el brazo hasta que quedo de pie en medio de ellos dos.
Comienzan a bailar pegados a mi, las copas se me suben a la cabeza y les sigo el juego, las chicas gritan como locas y yo no les pongo atención, me agarro del policía y el bombero me agarra de la cintura y bailamos pegados mientras canto y me rio.
—¡Chicas! -grita Brenda y no pongo atención —¡tenemos un problema! ¡Los chicos vienen en camino!
—¡¿Qué?! -grito poniéndome en alerta de una vez.
—Estaba grabando un video y se lo envíe sin querer a mi hermano -dice apenada y yo me paso las manos por la cara.
—¡Se tienen que ir! -les digo a los dos strippers y Ali les da su ropa y los ayuda a salir por la salida de emergencia del lugar.
En ese mismo instante llegan los chicos y entran como locos, el prometido de Ali y Carsten entran con sus armas en las manos y mirando a todos lados.
—¡¿Que hacen?! -grita Ali y se acerca a Apolo.
—¿Donde están? ¡Los voy a matar! -exclama Carsten y yo me paso la mano por la cara.
—No estábamos haciendo nada malo -les digo.
—¿Y que hacías en medio de dos hombres semidesnudos? Te veías muy contenta -dice enojado.
—¡¿Y a ti que te importa?! -le pregunto acercándome.
—Me importa y mucho, ¡soy el padre de tus hijos! -exclama.
—¿Que importa? Eso no te da derecho de meterte en mi vida -le respondo de la misma manera.
Se queda callado y aprieta su mandíbula del enojo, se aleja de mi y agarra a su hermana y sale de aquí sin mirar atrás, me dan ganas de vomitar y voy corriendo al baño, duro unos minutos en este y luego salgo. Afuera veo a Ali, las gemelas y Apolo esperando.
—¿Estas bien? -pregunta Ali acercándose.
—Si, solo bebí mucho-le respondo.
Salimos del bar y unos minutos después Ali se va y quedo sola, mis hombres esperan por mi y me acerco a Will. Le digo que se vayan y me quedo ahí, veo el mar a unos metros y camino hasta llegar a la orilla de este.
Me siento en la arena y veo mi reloj que marca las dos de la madrugada, el sonido de las olas me relajan y la vista es súper hermosa, hace mucho frío así que me abrazo a mi misma y me doy un poco de calor.
Luego de unos minutos siento que alguien viene caminando a mi dirección y segundos después me cubren con una chaqueta. Alzo la mirada y veo al alemán ahí, se sienta a mi lado y no dice nada, solo miramos el mar.
—No debí hablarte así -por fin habla.
—No pasa nada,siento haberte hecho enojar -le respondo con una pequeña sonrisa y el se queda mirándome.
Tiene el pelo revuelto los dos primeros botones de su camisa desabotonados y no tiene corbata.
—Tengo que regresar al hotel -digo rompiendo el silencio y parándome.
Carsten también se para y quedamos pegados, la diferencia de tamaño es mucha, me siento como una enana delante de él. Sin yo esperármelo el Alemán me abraza por la cintura y hunde su cara en el hueco de mi cuello. Yo también lo abrazo y así duramos unos minutos hasta que volvemos a donde están los autos y nos despedimos sin decir ninguna palabra.
Todavía tengo su chaqueta puesta y su olor impregnado en ella me calma de una manera sobrenatural. Amo este hombre pero no me puedo permitir ser tan débil y continuar como si nada, necesito tiempo aunque no sé si él me lo dará o simplemente una su vida a otra persona.
Me obligo a dejar de pensar en él y conduzco hasta llegar al hotel, la cabeza me palpita un poco y lo único que quiero es llegar a mi habitación con mis bebés y dormir profundamente, no fue muy buena pasarme de copas pero no puedo devolver el tiempo.
Llego a la suite y voy directo a mi habitación, la abro cuidadosamente para que no se vayan a despertar los bebés y camino directo al baño. Me despojo de todas mis prendas y me meto a la bañera para tomar un baño con agua caliente. Duro unos minutos y luego salgo, me seco y me pongo una pijama.
Agarro la chaqueta del alemán y salgo del baño, escucho un balbuceo y prendo la luz. Me encuentro a Chris despierto, jugando con sus piecitos mientras sus hermanitos duermen como angelitos. Dejo la chaqueta encima de la cama y voy hasta la cuna para verlos, Chris sonríe desde que me ve y comienza a patalear para que lo cargue.
Lo saco de la cuna y trato de dormirlo, lo meso en mis brazos y él comienza a bostezar, es la cosita más tierna que he visto en mi vida, saca su lengüita y cierra sus grandes ojos. Después de unos minutos, él se queda completamente dormido y lo acuesto en la cuna. En completo silencio apago las luces y me acuesto, siento el frío de la chaqueta de Carsten a un lado y la abrazo, es como si tuviera una parte de él a mi lado. Lo siento aquí aunque no esté.