Por la noche, ya estando en la cama, siendo de madrugada, en el momento donde no se escuchaba más que la respiración de ambos, Nathan abrió los ojos y en ellos se reflejó el hermoso rostro de Adamari durmiendo plácidamente. “Llego la hora de que pagues Luzmila” Se levantó lentamente tratando de no despertar a Ada. Fue hasta el vestidor, sacó el traje oscuro y se vistió, una vez listo se acercó a la máscara, la agarró y se adentró al ascensor. Antes que llegara al segundo piso se colocó la máscara. Cuando las puertas se abrieron posó la mirada en la cama. Ahí reposaba Luzmila. Después de haber pasado solicitando ayuda durante toda la tarde y la mitad de la noche, su garganta se irritó. Cuando se cansó cayó rendida en la cama. Con temor y un hambre que parecía rasgar su estómago, se qu

