Con el paso de los días, ese Antoine que una vez afloró y que no extrañaba para nada, regresó. Él se mostraba irritable y muy amargado. Cuando le preguntaba que le pasaba, él respondía con evasivas y en tono desdeñoso. Peleábamos por cualquier tontería, pero yo poseía un arma secreta y cada vez que la empleaba, funcionaba. No entendía por qué, pero nuestros mejores momentos eran cuando estábamos desnudos entre las sabanas de su cama. Lejos del ámbito s****l, siempre estábamos peleando porque a él no le gustaba la forma en que Richard me miraba y me trataba, pues según mi novio, mi amigo estaba enamorado de mí. Si no era Antoine quien reñía, era yo. Odiaba a una de sus compañeras de clases, la misma que lo vi abrazar aquella vez que lo fui a buscar a su colegio, acompañaba acompañada de

