Hice lo que me pedía —¿Qué lees? —inquirí. —Los crímenes azules. Es de un autor español muy bueno. Deberías leerlo. Es el primero de una saga policiaca y… —se calló y me miró con detenimiento—. ¿Qué sucede? —¿Qué sucede? —Levanté la voz—. ¿Cómo puedes actuar como si no pasara nada? —Mi corazón latió desbocado en mi pecho—. ¿Cómo es que andas tan tranquilo sin…? —¿Qué se supone que haga, Anely? Nada de lo que haga o deje de hacer cambiará la verdad. Mi tiempo se acaba y quiero terminar de vivir los pocos días que me quedan de la mejor manera posible… —Es que no… —mi voz se quebró—. Tú tienes que… —balbuceé—. No puedo… —lágrimas corrieron por mi rostro—. Me niego a perderte, otra vez —colapsé. Mi llanto se desbocó. —Ma petite reine —Antoine estrechó mi mano—. No te pongas así. No quier

