—Cásate conmigo — digo viéndolo, él me mira sorprendido.
— ¿Está borracha? — yo lo miro enojada.
— ¿Qué dijiste? — él niega con la cabeza y murmura un lo siento —He dicho que te cases conmigo Ethan — digo parándome.
— ¿Por qué? Yo no la amo ni usted a mí — yo ruedo los ojos.
—Esto no se trata de amor Ethan, son negocios — él baja la cabeza.
— ¿Qué ganaría yo con esto? — yo lo miro y sonrió.
—Lo que quieras — digo viéndolo —Dinero, ropa, casas, autos — él niega.
— ¿Cuánto tiempo? — me pregunta.
—Solo seis meses — él asiente.
—Entonces ya se lo que quiero — él me mira con un brillo en sus ojos que nunca había visto o había ignorarado antes —Que estemos casados un año — yo frunzo el ceño, no sé por qué me pide eso, pensé que me pediría dinero, casa o un coche no eso —Solo te pido 365 días o no sino no aceptaré — yo suspiró y le tiendo mi mano.
—Esta bien — él sonríe y firma el contrato.