Ethan
No dejo de pensar mi jefe o bueno mejor dicho mi jefa, no piensen mal eh, me gustan las mujeres en especial ella, que es la mujer más bella, sexy, responsable, fría y calculadora pero sé que en el fondo es muy tierna y eso la hace perfecta a mis ojos aunque ella solo me ve como su asistente, ni siquiera como su amigo y yo a ella la veo como mi todo, como mi pasado, mi presente y mi futuro, ella es la razón de venir todos los días a esta empresa, de levantarme todas las mañanas solo con tal de verla.
—Ethan, Ethan, ¡Señor Cohen! — hablan fuerte por el teléfono, presionó el botón.
— ¿S-si señorita Vanderwaal? — digo tímido, maldita sea como pienso conquistar a esa mujer que parece inalcanzable comportándome como un retrasado cada vez que ella me habla.
—Necesito que venga a mi oficina en este momento — dice y cuelga, suspiró y recuesto mi espalda en la silla, cuando estoy más calmado tomo la Tablet donde se encuentra su agenda y camino hacia su despacho, tocó la puerta.
—Adelante — escucho que dicen con voz autoritaria, suspiró y entro a su oficina inmediatamente, ella levanta la mirada y me encuentro con esos ojos grises que me tienen enamorado hasta el tuétano —Ethan ¿Qué tenemos para el día de hoy? — dice y baja su mirada hacia su laptop.
—Tiene una conferencia con el Señor Valencia a las 10:00 Am, un almuerzo con la Señorita Williams a la 1:00 Pm y una reunión con su padre a las 4:00 Pm — levanto la mirada y ella me está viendo detenidamente, asiente pensativa.
—Tendremos un día ligero a excepción de la reunión con mi padre — dice seria, se queda callada un rato pero después me mira y sonríe, eso es raro pocas veces lo hace pero eso solo hace que me enamore más —Tú irás a la conferencia con el señor Valencia — yo la miro sorprendido.
—Pero.... Yo no sé de qué negocios hablara con él — ella niega.
—Te lo enseñaré, eres inteligente Cohen aprendes rápido, a parte confío en ti, en que lo harás bien y traerás ese contrato — yo sonrió y asiento al saber que ella confía en mí, eso ya es algo a mi favor ¿No?.
— ¿Que debo saber? — digo, ella me indica que me siente y así lo hago.
—Lo primero que tienes que saber es a quién le darás el contrato, debes conocer los gustos, pasatiempos y demás de la otra persona, después debes conocer el contrato al pie de la letra, de adelante atrás y detrás para adelante, sabiendo eso truene, llueve o relampaguee el contrato es tuyo — dice mirándome fijamente.
— ¿Así es como usted siempre gana los contratos? — le pregunto viéndola, ella asiente.
—Mi padre me enseñó todo lo que sé — dice y mira hacia la laptop —Bien, el señor Valencia le gusta que las conferencias sean es su idioma natal ¿Sabes hablar italiano cierto? — Yo asiento, una de mis pasiones es el italiano aunque no conozco Italia —Perfecto, llama a Vox dile que tenga el coche listo partirás en una hora a la conferencia — yo asiento y me levanto.
— ¿Necesita algo más Señorita Vanderwaal? — ella niega y hace una seña para que me vaya.
—Ethan te enviaré el contrato para que lo estudies y datos sobre el Señor Valencia — yo asiento y salgo de su oficina, me siento en mi escritorio y veo una notificación en mi correo es de ella me ha enviado todo así que me pongo a estudiar los gustos, interés y demás de este Señor y me doy cuenta que le tiene miedo a mi jefa, al terminar estudio el contrato y veo que la empresa ganará mucho dinero.
Bajo por el ascensor de empleados para ir a la conferencia, estoy muy nervioso es más estoy muerto del miedo.
—Ethan — me saluda Emma, me acerco a recepción a saludarla.
—Hola Emma ¿Cómo vas? — le pregunto cuando llegó donde ella, me sonríe.
—Bien, ya sabes entra y sale gente, que creo que ya conozco todo New York — ella ríe — ¿Cómo vas tú? ¿Saliste temprano? — me pregunta ella frunciendo el ceño y claro la comprendo soy el primero que llega y el último que se va, pero es que ser el asistente de la jefa conlleva más responsabilidades.
—No Emma, la Señorita Vanderwaal me ha encargado un asunto — ella asiente y rueda los ojos.
— ¿Cómo puedes aguantarla? — dice fastidiosa, ruedo los ojos.
—Es mi trabajo y amo lo que hago — digo simplemente y porque también la amo a ella —Ahora debo irme o llegaré tarde — voy a caminar pero ella me detiene.
— ¿Cuándo aceptarás tomarte una copa conmigo eh? — yo la miro cuando se dará por vencida.
—Ya sabes que no puedo Emma, salgo muy tarde del trabajo y entro temprano debo descansar, no tengo tiempo para terceras cosas — ella me mira molesta.
—Porque Dios te bendijo con tanta belleza — dice ella señalándome —Mira Ethan puedes tener un escultural cuerpo, unos bellos ojos color verde y una cara que parece creada por los mismos ángeles pero no voy a coincidir que me rechaces otra vez — dice ella roja de la furia, yo me encojo de hombros restándole importancia y me marcho mientras ella grita mi nombre.
Salgo al exterior y hay esta Carlo recargado en el Audi A6 Avant color n***o.
—Hola Ethan — me saluda.
—Hola Carlo — digo llegando donde él, me abre la puerta y yo me subo, arranca el carro y nos sumergimos en las calles de New York, mientras mi mirada centra en los papeles que hay en mi regazo.
—Estas preocupado — dice viéndome por retrovisor — ¿Qué pasa amigo? — lo miro.
—La Señorita me ha enviado a cerrar un contrato — él me ve sorprendido.
— ¡Vaya! Felicidades viejo, eso es bueno para ti ¿No? Significa que confía en ti, estás aún paso más de conquistarla — si él sabe de mi enamoramiento.
—Lo sé y estoy a punto de arruinarlo todo — él me mira confundido —Con el que voy a cerrar el trato es un jefe italiano muy importante y no sé si podré llevarle ese contrato a ella — digo desesperado, él me mira reprobatoriamente.
Paramos en un semáforo y él se voltea a verme —Tengo una idea — dice alzando una ceja —Yo te puedo ayudar — dice y pone en marcha el vehículo de nuevo.
— ¿Cómo me ayudarías? — le pregunto confundido.
—Yo soy italiano Ethan, viví prácticamente toda mi vida allá, hasta que la Señorita Vanderwaal me encontró y me ofreció empleo — yo sonrió, ven por qué es un ángel de Dios —Habla conmigo, así irás practicando las palabras y si no recuerdas alguna me dices — dice simplemente, yo asiento sonriendo, así pasamos hablando en italiano el resto del recorrido —Bien, prepárate porque ya llegamos — yo miro y efectivamente llegamos, me acomodo el traje y bajo del auto muerto del miedo.
Suspirando entro, una señorita me recibe y le digo a qué he venido y de parte de quién, ella me guía hasta donde se encuentra el Señor Valencia.
—Buongiorno, Signore..... — dice tendiéndome su mano, yo la tomo. (Buenos días, Señor...)
—Buongiorno, Signore Valencia il mio nome è Ethan Cohen — él asiente y me hace una seña que tome asiento. (Buenos días, Señor Valencia, mi nombre es Ethan Cohen)
— ¿Signorina Vanderwaal sarà in ritardo? — dice interesado. (¿La Señorita Vanderwaal llegará tarde?)
—Signorina Vanderwaal non sarà in grado di presentarsi oggi — digo amablemente. (La señorita Vanderwaal no podrá presentarse en el día de hoy)
—Non firmare alcun contratto senza che lei sia presente — dice parándose de la silla (No firmaré ningún contrato sin que ella esté presente) lo miro asustado.
—Alla mia fidanzata non piacerebbe quella risposta, Signore Valencia — digo lo primero que se me viene a la cabeza. (A mí Prometida no le gustara esa respuesta Señor Valencia) soy un estúpido como se me ocurre decir algo así, pero al parecer funciona porque se vuelve a sentar.
—Dammi il contratto — dice tendiéndome su mano, (Deme el contrato) yo sonrió y le pasó el lapicero, el firma y se levanta de su puesto, lo imitó—È stato un piacere fare affari con te, signor Valencia — digo emocionado (Fue un placer hacer negocios con usted Señor Valencia) él asiente.
—Spero che mi inviti al tuo matrimonio con Signorina Vanderwaal — asiento. (Espero que me invite a su boda con la señorita Vanderwaal).
—Non abbiamo ancora un appuntamento e nessuno conosce il nostro impegno, quindi chiedo assoluto silenzio sull'impegno. — él asiente. (Aún no tenemos fecha y nadie sabe lo de nuestro compromiso, así que le pido absoluto silencio acerca del asunto).
Salgo del lugar y veo a Carlo esperándome, él me mira expectante, yo alzó el contrato y él sonríe.
—Te felicito amigo, lo lograste — yo asiento.
—Hay algo más — él hace una seña para que hable —Le dije al señor Valencia que ella y yo nos casaremos — él me mira sorprendido —Entre en pánico, él se iba ir y dije lo primero que se me vino a la mente — él me golpea en la cabeza.
—Tu solo piensas en eso, en casarte con ella — dice serio —Te va a descabezar, si es que no hace otra cosa — dice señalándome —Ahora vamos a tu segura muerte — dice abriéndome el coche, yo entro pensando en lo que ella dirá al decirle la estupidez que cometí.