Capítulo 36. - Espera, espera… tu… pero yo… - Ahora que soy el Alfa, aunque no es como si fuera un requisito para serlo, quiero que seas mi esposa. Entonces me ayudaras a dirigir a esta manada. - Pero yo… no soy como ustedes – dice ella con lágrimas en sus ojos. - Eso no importa, lo que importa aquí es que te amo, y te quiero a mi lado el resto de mi vida – digo y ella me abraza llena de lágrimas y alegría – Entonces ¿Qué dices? – Ella retrocede un poco, me mira y sonríe a la par de un sollozo. Luego me besa. - Si – dice con unas cuantas lágrimas escapando de sus ojos y le sonrío feliz porque ya conozco el resto de la respuesta que quiere darme – si me casare contigo – se ríe con las lágrimas derramándose de sus ojos como un torrente que fluye por sus mejillas y con la felicidad llen

