bc

Sombras nocturnas

book_age18+
298
SEGUIR
2.0K
LEER
oscuro
shifter
poderoso
valiente
drama
bxg
pesado
tierra supernatura
de enemigos a amantes
secretos
like
intro-logo
Descripción

En una noche de Halloween Nicholas Taylor tendrá un encuentro con una criatura que solo ha visto en sus sueños más oscuros. ¿Por qué? Solo lo descubrirá luego de un encuentro cercano con la muerte en el que conocerá a una extraña muchacha ligada a una organización secreta que se encarga de criaturas como esta. Allí entenderá quién es él y conocerá al único que tendrá las respuestas que comenzará a buscar a partir de ese momento.

chap-preview
Vista previa gratis
Noche de halloween.
31 de octubre. Hace muy poco me gradué de la academia de policía. Como en todas partes, hoy se celebra Halloween. Todo está vuelto una locura en las calles de Londres. La estación 32, a donde ahora pertenezco está llena de detenidos y personas haciendo denuncia tras denuncia contra los adolescentes que se aprovechan de esta noche para hacer travesuras. Estas fechas siempre han sido desastrosas para la policía, mi padre siempre me lo decía. Él fue policía y yo decidí seguir sus pasos, estar del lado correcto de la ley, defender al indefenso. Era todo lo que buscaba en este trabajo que se me hacía agotador, quizás porque apenas si comenzaba. Pero no podía pedir un trabajo mejor que este. Amaba lo que hacía aunque solo llevara en ello unos cuantos meses. Todo lo hacía por mi sentido de la justicia. Algo que mi padre imprimió en mi desde que era pequeño. A mis veinte años ya era un oficial de policía graduado con honores en Londres. Siendo el mejor de mi clase y respetados por todos mis homónimos. Me había hecho de una buena reputación que me había enviado a una de las estaciones más complicadas pero más efectivas de todo Londres. - Taylor... - el capitán me llamaba. Llevaba un par de semanas aquí desde que fui transferido así que aún no tenía un compañero. Quizá era para asignarme uno, ya que por norma general todos los oficiales deben patrullar en parejas - ven aquí - pidió amable y acudí a su llamado. El capitán Carter era un hombre estricto pero me guardaba grandes expectativas y respeto - quiero presentarte a tu nuevo compañero, el oficial Miller - tal como lo supuse. - Soy Josh - el oficial de cabello castaño y ojos verdes aceitunados estrechó mi mano con un fuerte apretón. Era de la misma estatura que yo y tenía una buena complexión. Se notaba que era un buen oficial - será un placer trabajar contigo - dijo mi nuevo compañero mientras seguíamos estrechándonos las manos y yo asentía en conformidad. - Nicholas - referí con una sonrisa de medio lado - también será un placer trabajar contigo. - Saldrán a patrullar hoy - dijo el capitán sorprendiéndonos a ambos. Normalmente a los novatos no nos dejaban patrullar y mucho menos en una noche tan desastrosa como esta - les asignaremos una de las rutas despejadas del nocturno, necesitamos a todos las unidades activas que tengamos esta noche, estas fechas siempre son problemáticas. - Señor ¿Oí bien? ¿Patrullaremos en el nocturno? - Investigó el oficial Miller con precaución, quien ahora era mi compañero. - Así es oficial Miller ¿Tiene algún problema con eso? - El capitán lo miró con una ceja alzada esperando su respuesta. Y él negó rápidamente. Nadie quería contradecir al capitán Carter en la primera oportunidad. - Eso creí – rebatió el capitán con una mirada autoritaria - mantengan los ojos bien abiertos. Estas noches son una locura y no quiero que las cosas se salgan de control. Pero por sobre todo cuídense. Estas noches tienen antecedentes con nuestra estación y todas las estaciones de Londres y no quiero que dos de mis mejores hombres comiencen su trayectoria en esta estación con mal pie. Solo observé en silencio y ambos asentimos firmes hasta que el capitán se marchó. - ¿Qué tiene de malo el nocturno? - Inquirí confundido cuando estuvimos solos. Me miró como si hubiera dicho la peor cosa que alguien pudiera decir y lo miré extrañado y asustado. - ¿Que qué tiene de malo? - Confirmó con horror mientras me miraba lleno de pánico. Asentí confuso. Estaba casi histérico y yo no podía entender por qué. Si bien es cierto que estas noches eran una locura y solían ser desastrosas, tampoco creo que fuera motivo para estar tan histérico - nadie quiere el nocturno, dicen que cosas malas pasan en el nocturno - dijo finalmente casi retorciéndose de miedo. - Por favor Miller, ¿No creerás en serio en esas supersticiones? - Cuestioné con escepticismo, jamás creí en supersticiones estúpidas. Aunque sí que era cierto que siempre se había hablado de esto en todo Londres. No solo en las estaciones de policía. Recuerdo ver a mi papá agitado siempre durante estas noches, más que cualquier otra. Pero ni él ni yo se lo atribuimos nunca a estos rumores sin fundamento. - Piensa lo que quieras novato, pero será mejor que tengas los ojos bien abiertos esta noche - rebatió él finalmente mientras aplanaba su uniforme bien planchado y revisaba su arma aun enfundada. En toda la ciudad se celebraba un desfile que terminaba luego de media noche. Por eso necesitaban tantas unidades. Muchas veces ni siquiera con todas las estaciones era suficiente para cubrir todo el desfile, y siempre había lugares completamente solos que los delincuentes aprovechaban para hacer sus fechorías. Violaban, robaban, asesinaban, y toda clase de atrocidades que te pudieras imaginar, y con todas las unidades concentradas en el desfile, no quedaban oficiales al pendiente de estos lugares. En los últimos años las cosas cambiaron un poco y comenzaron a enviar unidades a patrullar estas zonas que llamamos zonas de muerte. Lugares completamente abandonados e intransitables durante el desfile. La noche llego y con ella nuestro turno de patrullar. Podíamos escuchar desde nuestra patrulla policíaca en la ruta que nos habían asignado, todo el bullicio del desfile. Las calles estaban solas porque todas las personas estaban reunidas en un solo sector. Un destello veloz y estruendoso pasó junto a nuestra patrulla, golpeándola de mi lado con una poderosa percusión, y se estrepitó un chirrido cuando Miller frenó el vehículo de golpe y los cauchos quemaron el asfalto. Miramos a unos metros de la posición en la que nos encontrábamos, y desde el vehículo aun, pudimos vislumbrar la silueta de algo que parecía humano por cómo se erguía. Entre sus manos sostenía el cuerpo de una persona horriblemente mutilado. Y lo arrastraba por toda la calle dejando un rastro de sangre. Miller me miro y negó aterrado. - No seas miedoso Miller, tenemos que hacer nuestro trabajo - regañé y salí del auto empuñando mi pistola. Miller me siguió titubeante. Seguimos al sospechoso hasta un callejón sin salida y la escena presenciada fue horrorosa. Aquello parecía una verdadera película de terror y pese al escepticismo que había mostrado en un principio, ahora que lo veía con mis propios ojos, un raro temblor estaba comenzando a invadir mi cuerpo de a poco. Miré a mi compañero y nada más ver lo pasmado que estaba del miedo, aumentó el temblor que me estaba invadiendo. Nunca fui alguien miedoso, pero aquella escena, no parecía real. Parecía como si todas esas pesadillas que había tenido desde pequeño se estuvieran haciendo reales. Desde pequeño tenía pesadillas de esta clase, donde veía este tipo de escenas suscitándose frente a mis ojos como si fuera lo más normal. Aquella cosa frente a nosotros era idéntica a esas que solía ver en mis pesadillas. Todo era tan irreal que por un momento creí que estaba dentro de un horrible sueño y quise pellizcarme en un intento de despertar, pero no hubo manera, porque no se trataba de un sueño. Era la vida real. Estaba sucediendo de verdad. Miller estaba temblando lleno de miedo. Lo que parecía ser un hombre, estaba descuartizando el cuerpo mutilado frente a nuestros ojos sin escrúpulos. Descuartizaba y devoraba partes desmembradas de aquel cuerpo aparentemente femenino. Pero pese al temblor que me estaba invadiendo no podía dejar que eso me dominara así que me armé de valor para dejar atrás aquel temblor tan horrible y levanté mi arma. - ¡Alto, manos a la cabeza! - Grité apuntándolo con mi arma. La criatura se giró lentamente y nos dejó ver su siniestro rostro ensangrentado mientras masticaba entre sus fauces varios pedazos del cuerpo mutilado. Definitivamente esa cosa no era humana. Tenía un aspecto terrorífico, sus orejas eran puntiagudas y su rostro era alargado como el de un animal. En lugar de dientes tenía enormes colmillos y estaba completamente cubierto de pelo. Tenía garras gigantes en lugar de uñas y una mirada feroz que te hacía temblar. La criatura soltó el cuerpo y se irguió para mirarnos. - ¡Oh mierda! - Exclamó mi compañero hecho un temblor andante por el miedo. La criatura desapareció de un momento a otro y ordené a Miller correr de allí tan rápido como fuera posible, pero él estaba inmóvil, y ni siquiera alcancé a darme la vuelta para correr cuando ya estaba cayendo al suelo bañado en sangre. Estaba completamente paralizado ante la escena suscitada delante de mí. La cabeza de mi compañero había sido literalmente arrebatada y su cuerpo mutilado cayó al suelo con tanto ímpetu chorreando sangre a montones y rociando todo el lugar como si fuera una manguera sin control. Estaba en completo shock, y no podía reaccionar. Ahora la criatura venia por mí, y no podía hacer absolutamente nada para defenderme. Cuando parecía que por fin la criatura acabaría también con mi vida, apareció una persona frente a mí, vestida con una gabardina, unos pantalones de gabardina, y lo que parecían ser unos zapatos tipo botines semi casuales, todo del mismo color, azul oscuro. Llevaba la cara tapada por una capucha que cubría su cabeza y una mascarilla antipolusión que tapaba el resto de su rostro hasta dejar solamente visibles sus ojos. Azules tan claros como el mar. Aun con todo eso tapándole la cara, supe, por su cuerpo curvilíneo que se trataba de una mujer. Una mujer de estatura no muy baja, pero tampoco alta. Traía en sus manos un par de dagas curveadas muy extrañas con algunas marcas raras en la hoja, y nada más aparecer realizo un tipo de baile alrededor de la criatura. Estando en el aire le dio una patada que le volteó la cara a la criatura y cuando ella cayó al suelo se deslizo por debajo de esa cosa y se impulsó con las manos hacia arriba, cayendo sobre el cuello de esa cosa como si estuviera montando un caballo. La vi clavarle ambas dagas en el cuello a la criatura unas cuatro veces seguidas y muy rápido mientras esta trataba de quitársela de encima sin mucho éxito y casi convulsionando por cada punzada profunda que ella le hacía con las dagas. Entonces finalmente terminó por colocar las dagas en cruz sobre su cuello para luego desgarrarle la garganta de manera cruel, asesinándola en el acto y separándose de aquel nefasto cuerpo mortecino. Se dio la vuelta para mirarme con una penetrante mirada, casi escrutándome y luego se giró para marcharse, pero entonces pude reaccionar. - ¡Espera! - Llame su atención - ¿Quién eres? - Cuestioné tan sorprendido por lo que acababa de ocurrir que ni siquiera se me ocurría otra cosa qué preguntar. Miró hacia atrás por encima de su hombro, y sentí una presencia aterradora detrás de mí. Otra persona, esta vez un hombre, alto y fornido, había aparecido con el mismo traje que ella traía pero de color marrón. Era intimidante. En su mano traía una jeringa con la que planeaba inyectarme yo no sé qué. Lo vi acercarse peligrosamente con aquella jeringa e intentó ponerme la mano encima. Acto que repelí al aplicarle una llave de judo sobre el brazo que él ni siquiera esperaba. Sin embargo se liberó fácilmente de mi llave y cuando volvió a intentar inmovilizarme, le di una patada en reverso en el pecho, desequilibrándolo. Después de todo tantos años estudiando artes marciales si habían servido de algo. Salí corriendo tan rápido como pude, aprovechándome de su falta de equilibrio para reaccionar. Corrí, corrí tan rápido como podía, de ello dependía mi vida. No sabía lo que estaba sucediendo, solo quería pensar que se trataba de un mal sueño. Quería creer que había sido producto de mi imaginación el haber visto a mi compañero siendo mutilado por una criatura parecida a los hombres lobo de los mitos y leyendas, ya saben, de esos que muestran en las películas de underworld, pero claro, un poco menos grotesco y bestial. Este parecía un poco más humano, aunque si tenía una apariencia mucho más animal que humana. Las mayores características eran que en lugar de las orejas humanas, tenía orejas grandes y puntiagudas como de perro, y por igual su rostro, en lugar de boca, tenía un hocico como el de un can. Pero lo más loco de todo, era la muchacha que había aparecido completamente oculta detrás de su traje, asesinando a dicha criatura en un abrir y cerrar de ojos. No sabía si lo comprendería, ni siquiera sabía si sobreviviría para preguntarme que rayos estaba pasando, pero aun así quise hacerlo y me aferre a mi vida como nunca antes lo había hecho.  Los pulmones me estaban comenzando a quemar. Había corrido tan rápido como podía. Sentía como agujas clavándose en mi pecho y la respiración me faltaba. Me había quedado sin aire pero no podía detenerme. No hasta llegar a la estación que se encontraba a unas quince cuadras de mi posición actual. Mientras corría a todo lo que me daba el cuerpo, aquella chica apareció nuevamente ante mí, esta vez para detenerme. Intente apartarla, pero ella en serio sabia como pelear, tanto que previó todos mis movimientos y los repelió fácilmente. Me conecto tres golpes con la palma abierta en el pecho que terminaron de arrebatarme el poco aire que aún me quedaba, y me hizo perder el equilibrio, cayendo al suelo de rodillas, tratando de recomponerme. Mientras intentaba recuperar el aire perdido y ponerme en pie, el otro tipo, el de enormes proporciones, se plantó frente a mí, y lo sentí sostener mi cuerpo entre sus manos. Su fuerza descomunal era tal, que, sin el más mínimo esfuerzo me levanto y me arrojo al suelo con tanto ímpetu, que pude sentir mis huesos crujir mientras el pavimento era destrozado. Fue cuestión de segundos para que quedar completamente inconsciente, aun así, antes de hacerlo alcance a preguntar de nuevo - ¿Quién rayos son ustedes? - mi voz ya sonaba más bien como un murmullo sin aliento, y finalmente perdí el conocimiento. Eso era todo. Iba a morir. Desperté en un lugar muy extraño, las luces blancas eran agobiantes para mis ojos, y estaba recostado sobre algo. No sé por qué razón sentía que me encontraba en un edificio alto o algo así. Inspeccioné todo el lugar desde mi posición con la mirada y luego de unos minutos intenté ponerme en pie, fracasando en el acto, debido al inminente y punzante dolor que sentí haciendo estremecer mí cuerpo cuando se apodero de él, mientras arrugaba toda la cara de manera quejumbrosa. - No te levantes - escuché decir a una voz femenina muy dulce detrás de mí. Me giré y me encontré con aquella muchacha quien ahora portaba un simple suéter de color azul oscuro, unas Jordans y unos joggers del mismo color, mientras que su rostro seguía oculto detrás de la capucha y la mascarilla, la que ciertamente era una máscara de esas usadas para filtrar el aire contaminado en cantidades mínimas. Esta seguía siendo del mismo color que el resto de sus prendas - tienes dos costillas rotas, podrías provocarte una hemorragia interna – me dijo luego mirándome atentamente con esos ojos de un azul tan profundo que hasta juraría que me estaban prediciendo. Estaba sentada sobre una mesa en posición india mirándome con su mentón recargado cobre la palma de su mano, mientras que apoyaba el codo del brazo correspondiente a dicha mano sobre su rodilla, y con la otra mano jugaba con una de esas dagas que le había visto utilizar para matar a aquella criatura. ¿Acaso todo lo que había visto era real? Me sentí tan estúpido preguntándome eso, aun cuando estaba frente a la misma mujer que había matado a esa cosa delante de mí. Ella me observaba con gran intriga mientras yo especulaba todo dentro de mi mente. - ¿Quién eres? ¿Y qué rayos era esa cosa que mato a mi compañero? - Fue lo que pregunté después de estar mirándola fijamente por unos minutos. La vi levantarse de la mesa y caminar alrededor como si fuera un cazador acorralando a su presa, para luego pararse frente a mí. - April Black - refirió revelando su nombre - mi nombre es April Black y esa cosa era un Darker, o un Oscuro, es lo mismo. - ¿Un qué? - Cuestioné tan confundido que ella rodó los ojos con fastidio y suspiró tan fuerte que puede escucharla aun detrás de la mascara. - Un oscuro - dijo de nuevo haciendo énfasis en la palabra - parecen humanos durante el día, pero por la noche salen a alimentarse de los que verdaderamente son humanos. Son criaturas malditas - explicó - los hay en muchas categorías, con diferentes poderes que los hacen mucho más peligrosos y nosotros somos los encargados de cazarlos - agregó - de hecho estábamos en medio de una cacería, habíamos perseguido a ese licántropo desde hacía ya unos meses, y ustedes nos interrumpieron – alegó con un tono de desprecio en su voz que me sacó del trance de confusión en el que me encontraba. Abrí los ojos de par en par y arrugué el ceño lleno de ira por sus palabras. Mi compañero había muerto y ella se atrevía a decir con semejante desprecio que nosotros los habíamos interrumpido. ¿Dónde estaban cuando Miller murió? Si ellos lo estaban cazando pudieron haberlo evitado. Esa chica claramente era muy capaz de hacerlo. - ¿Los interrumpimos? - Confirmé indignado y la vi asentir, haciéndome enojar mucho más - esa cosa estaba desgarrando un cuerpo ¡Había asesinado a alguien! – Grité exaltado y ella se encogió de hombros como si no le importasen mis palabras. Me estaba llenando aún más de ira y no sabía que eso era posible. - Si bueno… no hubo mucho que pudiéramos hacer al respecto, pero lo detuvimos antes de que alguien lo viera – dijo con aquella tranquilidad como si las vidas de Miller y la mujer desmembrada no valieran. - Mi compañero y yo lo vimos, y ahora él está muerto - refuté con la rabia carcomiéndome los huesos. - Bueno, no debieron meterse donde no los llamaban - comento con desinterés, dándome la espalda y causándome mayor ira. Ya me estaba desesperando. ¿Qué rayos le pasa a esta chica? Ya me estaba sintiendo así de irritado por su actitud, con tan solo haber hablado un par de minutos con ella. Y eso que yo no era de descontrolarme por mis emociones. - ¿Quién y qué rayos son ustedes? - Investigue curioso aunque muy molesto. La vi sonreír con sus labios de lado como con arrogancia, como si se sintiera orgullosa de lo que iba a responderme. Se podía notar su sonrisa aun detrás de esa mascara. - Nos llaman de muchas maneras - comentó con el orgullo desbordado en sus palabras y confundiéndome - somos un grupo de personas que están en la cúspide de la humanidad. No somos humanos, somos mucho más - dijo orgullosa. Tan orgullosa de sus palabras, como yo molesto por ellas - somos más fuertes, resistentes, y mucho más veloces que los humanos comunes. Tenemos poderes especiales y manejamos armas igual de especiales que nos ayudan a enfrentar a los Darkers. Durante siglos a los de nuestra clase nos han llamado “los cazadores” pero se nos conoce más comúnmente como cazadores nocturnos, o caballeros de la luz, también nos llaman light hunters. Servimos a una antigua orden que durante siglos se ha encargado de enfrentarlos. Nuestro nombre: La orden de los caballeros de la luz. Nuestro trabajo es evitar que los Darkers se alimenten de los humanos para que no puedan aumentar sus poderes y obvia y principalmente para proteger a la humanidad. - Pues no están haciendo muy bien su trabajo - rebatí altanero y ofensivo haciendo que ella me mirara ahora con la misma ira y desprecio con que yo la miraba. Estaba claro que nos detestábamos mutuamente. - No es nuestra culpa que ustedes fueran tan estúpidos para entrometerse - sentenció con desdén volviéndose hacia mí. - ¡Somos policías! - Exclamé sumamente exasperado - ¿Qué esperabas? ¿Qué ignoráramos a alguien que arrastraba un cuerpo muerto por las calles? - Especulé mirándola con aquella ironía que la hizo resoplar con fuerza. En serio nos odiábamos mutuamente y apenas nos conocíamos - llevaba el cuerpo a rastras - repetí histérico y casi gritando, como recordatorio de por qué lo habíamos hecho - no podíamos ignorarlo - terminé, con una mirada de desaprobación que la hizo suspirar cansada y me miro resignada. - Tienes razón - admitió molesta - no podían ignorarlo, sin embargo tampoco es nuestra culpa que ustedes hayan metido sus narices en donde no les convenía. La muerte de tu amigo no es nuestra culpa, no estaban en nuestros cálculos y… ni siquiera sé por qué hablamos de esto, no deberíamos estar hablando de esto, ni de nada. - ¿Por qué lo hacemos entonces? - Reproche tan molesto que ya no aguantaba las ganas de levantarme aunque me provocara una hemorragia interna por las costillas rotas que tenía. Me miro con desprecio por unos segundos, y juraría que incluso me miro con repulsión. - Íbamos a drogarte, para que nadie te creyera cuando lo contaras, es lo que hacemos con todos los que ven un Darker - confesó dejándome perplejo. - ¿Cuál es la diferencia entre los otros que los han visto y yo? ¿Por qué no me drogaron aun cuando me tenían a su merced? - Cuestione más confuso que molesto. Ciertamente alguna razón debían de tener para no drogarme y tenerme en este lugar que solo Dios sabe qué será. - Todo salió terriblemente mal, te resististe, terminamos rompiéndote dos costillas y además… - guardo silencio y eso de nuevo me hizo molestar. - ¿Qué? - Cuestioné con enfado y ella me miró desde abajo, casi pensando si decirme lo siguiente o quedarse callada. La vi arrugar el ceño con intriga y extrañada. - Estaba al tanto de que no sabías sobre nosotros, pero no pensé que ni siquiera supieras quien eres - comentó como si eso la decepcionara. - ¿De qué demonios estás hablando? - Pregunté hastiado. - La razón por la que no te drogamos, y en lugar de eso te trajimos aquí, es que tú eres un cazador al igual que nosotros, tienes sangre de cazador. - ¿Qué? - Lo que acabas de escuchar ¿Ves la marca en forma de equis en tu muñeca derecha? - Investigó y asentí sin entender nada de lo que decía ¿Yo? ¿Un cazador? - Observa - dijo y removió un poco el suéter hacia abajo dejando un poco al descubierto parte de la piel en donde sus senos se hallaban. Me sonroje y ella señalo una marca igual a la mía que se hallaba justo en donde empezaba la línea estrecha entre sus senos los cuales eran ni muy pequeños ni muy voluptuosos tal como su cuerpo - es la marca que nos identifica como cazadores, todos los que tenemos sangre de cazador la tenemos - explicó - ¡Mira! - dijo y camino hacia mi mientras mordía su dedo pulgar sacándose un poco de sangre. Derramo un par de gotas sobre mi mancha de nacimiento cuando tomo mi muñeca en su mano, y vi como la marca de nacimiento que tenía, comenzó a adquirir forma hasta convertirse en un tatuaje. Un sol con dos espadas atravesándole en equis. ¿Qué significa esto? - Cuestioné confundido y aterrorizado - creí que era una marca de nacimiento. - ¿Qué no me estas escuchando? - Reprochó con fastidio - te acabo de decir que lo es. Es una marca de nacimiento. Es la marca de los caballeros de la luz, es lo que nos identifica como cazadores. Tienes linaje de cazador, es por eso que tienes esa marca, y es por eso que te trajimos aquí. No conseguía entender lo que sucedía. Era mucha información para procesar tan rápido, pero había otra interrogante  carcomiéndome la mente desde hacía rato ya ¿Dónde madres estábamos? - ¿Dónde estamos? - Cuestioné ignorando todo lo que inundaba mi cabeza agobiándome por no entender nada. - Estas en una de las sedes de la orden, una cumbre - respondió con simpleza confundiéndome aún más - ya habrá tiempo de explicarte lo que es este lugar - dijo - ahora lo importante es ponerte al día, para que puedas asumir tu rol como cazador. - ¿Qué yo qué? ¿Qué rayos te hace pensar que estoy interesado en asumir un rol como cazador y formar parte de su estúpida organización? - Desdeñé completamente alterado e indignado por todo lo que estaba sucediendo. - Al llevar nuestro linaje, también llevas una gran responsabilidad, así que no se trata de si estás interesado o no, Nicholas - replicó con simpleza. Ya no parecía estar molesta. ¿Cómo sabe mi nombre? Si no se lo he dicho. Ya había otra pregunta carcomiéndome. - ¿Cómo es que sabes mi nombre? - Investigué con recelo y me miro con una sonrisa burlona. - Puedo leer las mentes. - ¿Qué? ¿En serio? - Vociferé alterado y sorprendido. - No idiota - soltó una carcajada y me miró haciéndome exasperar de nuevo - es broma - dijo burlándose de mí con mucho descaro - lo leí en tu identificación – añadió luego señalando la etiqueta con mi nombre sobre el bolsillo derecho en el pecho de mi uniforme. - Ya veo - articule pensativo y traté de recordar un poco más sobre lo que pasó antes de quedar inconsciente. Recordé como ella me había dominado fácilmente en un combate cuerpo a cuerpo y aquello fue digno de admirar. Yo jamás había enfrentado a nadie así - eres muy buena peleando - comenté - Lo sé - dijo orgullosa y vanidosa. Rodé los ojos fastidiado - soy la tercera cazadora más fuerte de la rama inglesa de la orden. Aun así me sorprende que el hijo del legendario Sam Taylor sea un debilucho. - ¿Conoces a mi padre? - Cuestioné con horror y ahora más confundido que antes. - ¿Y quién no? – Inquirió indignada como si fuera lo más obvio - él y tu madre eran los mejores cazadores de su tiempo. Cualquiera que haya escuchado de sus hazañas, conoce a tu padre y a tu madre. Que lastima que ella desapareciera cuando tú naciste, o eso es lo que escuche. Después de que tu madre desapareciera, tu padre fue transferido como maestro a la rama italiana, porque se sospechaba que él había tenido parte y obra en la desaparición de ella. Al menos esa es la historia que yo conozco y la verdad nunca lo he visto. En fin, no debería sorprenderme tanto ya que tus poderes llevan reprimidos muchos años y no has tenido el más mínimo entrenamiento, aunque debo decir que me sorprende tu manejo de las artes marciales. - Las practicaba desde niño - dije ignorando todo lo que me había contado. No quería pensar en que todos estos años había sido engañado por mi padre respecto a mi verdadera identidad y la suya. Porque eso era lo que estaba sucediendo. Había vivido toda mi vida engañado por mi padre. - Si bueno… no es suficiente, para ser un cazador nocturno y eliminar a un Darker se necesita mucho más que solo el linaje y entrenamiento en artes marciales. - Eso me importa poco, ya que no pienso unirme - sentencié - por otro lado – comencé a desviar la conversación porque no quería hablar sobre esa ridícula proposición de unirme a ellos. Jamás me iba a unir a una organización de locos psicópatas - ¿Por qué no te quitas esa capucha? - Cuestioné lleno de intriga porque desde que la había visto ella no se había quitado la máscara ni mucho menos la capucha. - Primero, detesto que los demás cazadores vean mi rostro, y segundo, las mujeres cazadoras hemos sido discriminadas por los hombres de nuestra especie desde el principio de nuestra existencia – dijo con desdén - ¡Estúpido machismo! – Masculló molesta – pero no me cambies el tema. Ya te lo dije, no importa si quieres unirte o no. tendrás que hacerlo. Tienes que asumir la responsabilidad que te toca. Después de todo ¿No tenías tu un alto sentido de la justicia? - Terminó, volviendo al tema y parecía que no iba a dejarme en paz respecto a aquello. Yo solo quería salir de aquí de una vez y por todas y que todo esto terminara.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Príncipe Reagan

read
20.3K
bc

Embarazada después de una noche con el rey Lycan

read
6.6K
bc

Esposa olvidada

read
17.0M
bc

La Venganza De La Ex-Luna

read
4.4K
bc

La Compañera Rechazada

read
135.0K
bc

Una mate para el Alpha

read
151.0K
bc

La Maldición del Alfa: El Enemigo Interior

read
18.5K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook