En ese momento, mi atuendo consistía en un pantalón jean oscuro, tenía una camisa blanca sin estampado, y una chaqueta de cuero la cual venia con una capucha de algodón gris. Mis zapatos eran unas botas de cuero color n***o y además, tenía en mi cuello una pequeña cadena delicada como accesorio, cuando vi el dije, este tenía una letras R adelante, y en la parte de atrás, del dije decía: “el dueño de esta cadena le pertenece a Robert Bell” eso significaba que para ese idiota era su mascota que era de “su propiedad” ¿Por qué no me sorprendía? En realidad no sentí la más mínima sorpresa, todo lo contrario… porque me encantó, eso significaba que le pertenecía a Robert y por ende, él también me pertenecía. —¿Ya terminaron de arreglarlo? —Pregunta Robert, el cual también lucia… como siempre

