Finalmente cuando llegamos a la absurda y enorme puerta, alguien nos abre la puerta, y se trata de un anciano con traje de etiqueta, el cual cuando ve a Robert, se acerca para abrazarlo, y lo único que pienso es que: ¡Hasta tenían a un puto Alfred! Como el mayordomo de Bruce Wayne en Batman. —Dimitri, te presento a Alex, es mi novio—Me presenta Robert y yo cuando logro captar que el pelinegro me presentó de esa forma, con su versión alternativa de Alfred, me quiero esconder de la vergüenza, porque al ver cómo me vio de pies a cabeza, me sentí pequeño en un instante, algo que nunca me ocurría, pero en esta ocasión no sé exactamente que me pasaba. —¡Vamos Alex, no seas estúpido, no dejes que estos ricachones y sus mayordomos estirados te intimiden! Se fuerte como siempre—Me digo en p

