— ¡Rob querido, el desayuno ya está listo! — grito levantando a Robert, aun sigo en su casa. Decidí prepararle el desayuno y llevárselo a la cama, ya que la cantidad de comida que este tiene en su refrigerador incentiva a cualquier perezoso a cocinar, en el proceso probé tanto que terminé desayunado en pequeñas cantidades, le preparé arroz con pollo y ensalada de tomates con lechuga, no era un desayuno… pero quería comer eso, además sabia delicioso, coloco el desayuno/almuerzo en su regazo sobre una pequeña mesita que traje, Rob comienza a despertarse lentamente, y cuando me observa sonríe somnoliento, odiaba admitirlo pero lucia hermoso, este se levanta con cuidado al darse cuenta que, encima de él está la mesa, cuando se da cuenta del desayuno abre un poco sus ojos impresionado. — ¿Eso

