1 tortuosa hora más tarde —Bien… vas a ir así a la reunión… yo ya estoy listo ¿Cómo luzco? —Comenta el imbécil cuando ya estaba muy bien arreglado, listo para salir, mientras que yo, era otra historia. Robert me había amarrado en la cama, como él sabia hacerlo, y, mientras él se estaba bañando, y arreglando, a mí me había dejado el juguete encendido durante todo ese proceso, ya había transcurrido una hora desde eso. Ya había perdido la cuenta cuantas veces había acabado y había tenido tantos orgasmos, que ya estaba mareado. Era un asco, y a Robert no le importaba, porque al parecer ese fue su plan desde el principio. Cuando ya estaba listo, me soltó sin quitarme el juguete, y yo estaba tan muerto que ni siquiera dije nada. —Me vengaré de esto… ya verás, no te sorprendas cuando

