46. Una vida... ¿normal?

1621 Palabras

El zumbido constante del ventilador de techo llenaba la habitación. No había más sonidos. Ni teclados, ni teléfonos, ni puertas abriéndose para entregarme papeles. Solo ese vaivén metálico del aire que no refrescaba del todo. La ventana estaba abierta, dejando pasar el aroma de tierra húmeda, madera vieja y… libertad. Estaba sentada en una cama de colchón delgado, con las piernas cruzadas, rodeada de papeles arrugados. No informes, ni balances financieros. Solo hojas con frases escritas a medias. Ideas. Trazos sin rumbo. Alguien del pueblo había mencionado que necesitaban una ayudante en la pequeña biblioteca municipal. Acepté sin pensarlo. Ahora pasaba los días entre estantes polvorientos, recomendando libros, registrando préstamos y ayudando a niños con tareas. Nadie sabía mi nombre

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR