Mi semana había pasado muy lenta y sin emociones. Corrijo. Llena de emociones. Había llorado toda la semana la partida de mi mejor amiga. Tanto así que no había comido casi nada ni dormido. Todo había sido trabajo y llantos. Y para peor, había ido a visitar a mis padres, donde todo me había dejado más destrozada y me había hecho sentirme más sola que nunca. Me serví un café y me fui al sofá a ver una película. Llevaba diez minutos de pelicula, cuando alguién tocó el timbre. —Hola —saludé sorprendida. Me hice a un lado e invité a entrar a Brad. Cerré la puerta y volví a mi lugar en el sofá. —Estas muy flaca —me regañó Brad desde la entrada. Asentí y le di un sorbo a mi café. —Eso es bueno, ya que hace tiempo que no voy al gimansio —respondí con mi atención en la película. —Vengo a al

