Al final acepté la invitación a salir, muy emocionada no estaba, pero creí necesario el ser honesta y dejarle en claro, nuevamente, que no me interesaba hacer amigos o cualquier otra cosa que él tuviera en mente. La idea de que supiera donde vivía no me era agradable, así que quedé de verlo en un restaurante de comida japonesa, el unico que conocía en la ciudad y que quedaba cerca del departamento donde rentaba. Llegué antes que él así que me preparé mentalmente para recibirlo. Cuando lo vi entrar por la puerta del establecimiento, solté un suspiro, en otra situación estaría nerviosa pero justo ahora solo anhelaba que todo terminara. Me vio y saludó a lo lejos, yo solo pude sonreír. — Hola, llegaste antes — me dijo al acercarse. — Sí, salí temprano de mi departamento. — Podía h

