Mario parecía pensativo y un tanto nervioso, como si buscara por todos lados una solución al problema planteado. — Lo unico que se me ocurre es visitar a sus padres. — fue lo que dijo de manera resuelta. — Aunque hace mucho que no les visito, pero ellos deberían saber dónde se encuentra Agustín. — Tienes razón. Los padres de Agustín serían mi última opción, sin embargo, era la mejor y más viable de todas, no se me había ocurrido antes porque solo los vi una vez y eso no me daba el valor suficiente para preguntar por su hijo. Volteé a ver a Mario, él me mandó una mirada preocupada y casi pude entender lo que estaba pensando. — Él estará bien, no es como antes… — le dije, invocando en ambos los recuerdos del pasado. — De solo pensar que lo que ocurrió antes se debió a ti, y no e

