Mi conmoción fue interrumpida por la voz de mi novio quién me hablaba desde atrás. — ¿Pasa algo, Cami? — preguntó al verme. — ¿Ah? — Tienes los ojos llorosos… — ¿En serio? — volteé hacia otro lado evitando verle, ni siquiera me había dado cuenta que tenía ganas de llorar — Creo que es una basurita, ¡ah! Sí me está molestando… — mentí, mientras me tallaba los ojos evitando llorar. — Déjame ver… — Mario me tomó por el mentón y me escrutó con su mirada. — ¿Ves algo? — No, pero voy a soplar — hizo un par de soplidos suaves a ambos ojos y yo parpadee algunas veces — ¿Mejor? — Mucho mejor, gracias — mentí y traté de sonreír. — Te adoro — susurró y se acercó a besarme la frente. Aspiré con fuerza conteniendo el aliento, apreté los dientes y prohibí a mis ojos llorar,

