Había muchas más personas de las que imaginé en esta fiesta.
En cada rincón de la casa de Amélie habían personas que estaban desde peleando, bailando, riendo, llorando o besándose.
Le di una sonrisa a Adele.
— ¡Todo estará bien! — exclamé por encima de la música para que pudiera oírme.
Vi a Amélie acercarse a nosotros.
Se veía espectacular con un ajustado vestido azul.
— ¡Adam! — saludó ella dándome dos besos en cada mejilla como era costumbre — ¡Viniste!
— ¡Si! ¡Y traje a alguien! — dije sacando a Adele que se ocultaba detrás de mí.
Amélie la miró sorprendida.
— ¿Por qué la trajiste? ¡Ella es demasiado tímida para esta clase de fiestas!
— ¡Quiero que se libere, se expanda, deje de ser tímida y conozca el mundo real!
— Pues asegúrate de cuidarla porque aquí hay muchos chicos que no tienen tan buenas intenciones.
Giré a verla.
— Siempre la cuidaré.
Amélie se acercó a ella.
— ¡Hola, Adele!
Adele le sonrió.
— Hola, Amélie.
— ¿Te está gustando la fiesta?
— Pues a parte de la música que esta martillando mis oídos y todas estas personas que están invadiendo mi espacio personal, no está mal.
Melie rió.
— Bueno, yo voy por una bebida. Diviértete.
Amélie se alejó hacia alguna otra parte de su mansión.
— ¿Bailamos? — le propuse.
— ¿Aquí? ¿Frente a toda este gente? — preguntó mirando a su alrededor.
— Vamos, no nos prestarán atención — dije tomando su mano para arrastrarla al centro de la improvisada pista de baile — Además, no es la primera vez que bailamos — dije haciéndole un guiño.
Bailamos durante mucho tiempo, un poco de todo. Era divertido y se veía que Adele la estaba pasando bien.
— ¿Quieres beber algo? — le pregunté y ella asintió.
Fui a la barra y busqué alguna bebida no muy fuerte para ella y un vodka para mí.
Luego de ir a la barra unas tres o cuatro veces dije entusiasmado:
— ¡Juguemos algo!
Adele me miró confundida y luego asintió.
Caminé por la pista y vi a Nathan hablando con Chloe.
Chloe se veía increíble.
Traía puesto un vestido rojo que mostraba un enorme escote en la espalda y era muy corto y ajustado por lo cual se veían sus largas piernas.
— Chloe, te ves hermosa.
Ella sonrió y vio a Adele.
— Hola — dijo Chloe sorprendiéndonos a todos.
— H-hola — le respondió Ady.
— Chicos, vamos a jugar algo. — dije.
Nathan asintió y dijo:
— Vamos al patio.
— Adelántense ustedes. Yo voy a buscar a Amélie. — dije.
Tomé una botella de vodka de la barra y me dirigí a la pista de baile.
Amélie estaba bailando con Lucas.
Me sorprendió ver a Lucas en la fiesta pero no me importó.
Les dije que jugaríamos y me siguieron al patio donde nos sentamos en un círculo junto a la piscina con los demás.
— Bien, vamos a jugar "Yo nunca nunca" — dije — Creo que ya todos conocen el juego pero voy a explicar las reglas porque quiero y puedo — reí — El juego consiste en decir: "Yo nunca nunca..." y un verbo, el que lo haya hecho bebe, ejemplo: "Yo nunca nunca me lavé los dientes" El que sí se los lavó bebe y el que no, no.
— Bien, yo empiezo — dijo Nathan — Yo nunca nunca hice un baile exótico.
Chloe, Nathan y yo bebimos.
Sonreír al recordar el baile que le había hecho a una chica hace unos meses.
— Sigo yo — dijo Chloe — Yo nunca nunca me he emborrachado hasta vomitar.
Nathan y yo bebimos.
Reímos ya que pensamos en la misma noche donde nos emborrachamos en un bar fingiendo que éramos mayores de edad y vomitamos en la barra.
— Mi turno — dijo Lucas viendo fijamente a Amélie — Yo nunca nunca he tenido r*****************s.
Nathan, Amélie, Chloe, Lucas y yo bebimos.
Lucas no dejaba de mirar a Amélie. Vi como Nathan comenzaba a ponerse celoso.
Intenso.
Sonreí al ver que Adele aún no había tomado su primer trago.
— Yo nunca nunca me sentí atraída por alguien de este círculo.
Todos bebimos.
Miré sorprendido a Adele.
Podría ser Nathan, era popular, rico y guapo. O tal vez Lucas que era su antiguo compañero de asiento. O tal vez... era yo.
Recordé el caso beso de hace unas horas y como no opuso ninguna resistencia.
Negué con la cabeza.
No puedo ser yo.
O tal vez sí.
Era mi turno.
— Yo nunca nunca... — dije dándole una intensa mirada a Adele. Necesitaba saber si era yo — quise besar a alguien de este círculo.
Nathan bebió, Amélie bebió, Chloe bebió y sonreí, Lucas giró a verme y bebió. Entendí que se refería a Amélie. Yo bebí y cuando pensé que nadie más bebería... Adele bebió.
Oh.
Tenía que ser yo.
Mis ganas de besarla aumentaron en ese momento.
Seguimos un par de rondas más hasta que la botella se terminó y luego nos separamos para ir a bailar.
Busqué a Adele entre la m******d pero no la conseguí en ninguna parte.
En cambio conseguí a mi sexy rubia.
— Bailemos — me dijo Chloe con una sonrisa para luego arrastrarme a la pista.
Bailamos las canciones más sensuales que pudieran existir. Me sentía en las nubes con Chloe entre mis brazos. Ella se movía como una diosa.
— Me encantas — le susurré al oído.
Ella me cayó con un beso.
Un intenso beso.
Pero no me sentía bien.
Me separé de Chloe y ella me miró sorprendida.
— Tengo sed. — me excusé — ¿Quieres algo?
Ella negó con la cabeza y yo me alejé de ahí.
No conseguía a Adele por ninguna parte y me había comenzado a preocupar.
Dije que la cuidaría. Tenía que haberla cuidado. No me debí haber separado de ella en ningún momento.
Me sentí un completo idiota.
Seguí buscando hasta que la vi en un costado de la sala. Había un chico cerca de ella, demasiado cerca para mi gusto.
Sin pensarlo dos veces corrí hacia allá y lo empujé, lo tomé del cuello y cuando estuve a punto de golpearlo Adele me interrumpió.
— ¡No! ¡Adam! — dijo interponiéndose — ¡¿Pero qué rayos haces?!
— Pero él quería aprovecharse de ti — dije viéndola sorprendido.
— Claro que no, sólo estábamos hablando.
— Ah — dije soltando al chico — Lo siento.
Era castaño y cargaba unos lentes de sol (en la noche) y unos enormes audífonos.
— Adam, él es Evan, el DJ — dijo Adele sonriendo — Estaba hablando conmigo mientras tú desaparecías.
— Lo siento por eso — dije triste — Te busqué por todos lados y no te encontré. Pero gracias por cuidarla, hermano — dije dirigiéndome al chico — Vamos, Ady.
— ¿Por qué? — dijo ella haciendo un puchero — Quiero seguir hablando con Evan.
Fruncí el ceño.
— No lo creo, Adele. Él seguro está ocupado haciendo cosas de DJ. — dije tomando su mano y arrastrándola lejos — ¡Adiós!
Adele me miró enojada pero luego se encogió de hombros.
— Igual tengo su número — dijo ella sonriendo.
— ¿Y por qué rayos quieres su número? ¿Lo contratarás para alguna fiesta?
— ¡Claro que no! Quiero su número para hablar con él, es divertido y le encanta la música.
— ¡Yo soy divertido y me encanta la música! — hablé enojado.
— ¿Qué te pasa? — preguntó ella mirándome enojada — ¿Estás celoso? No deberías. Vi que estabas muy contento bailando y besándote con Chloe.
— ¡Si, estoy celoso! — exclamé — Y el beso con Chloe no significó nada, no sentí nada.
— ¿Por que?
— Porque quería besarte a ti — dije acercándome mucho a ella.
— Entonces hazlo.
Tomé su nuca y la traje hacia mí uniendo sus labios con los míos.