La estaba besando.
¡Al fin estaba besando a Adele Castle!
Ésto no se comparaba con ningún otro sentimiento.
Adele correspondió el beso con timidez y recordé que nunca antes había dado uno.
Sonreí.
Soy su primer beso.
Tomé sus mejillas con delicadeza. Le había dicho que sería un momento especial y tenía que cumplirlo. Ella colocó sus manos en mi cuello profundizando el beso. Yo acariciaba sus labios con ternura y pude sentir como ella sonreía durante el beso.
Se separó un poco de mí y me miró con una sonrisa.
Tenía el labial rojo ya corrido y su cabello algo despeinado.
Se veía muy sexy.
Tenía que ser delicado con ella, tenía...
La tomé de la cintura con fuerza y la besé con fiereza.
Ella no se negó y comenzó a acariciar mis brazos y espalda durante el beso.
Profundicé el beso no queriendo separarme nunca de ella, ni de sus labios.
Pero Adele se separó de mí dejándome ver sus sonrojadas mejillas.
Soy un lobo, recordé.
Pero había algo en Adele que me ataba a ella. Algo que no me permitía alejarme.
— Adele, besarte fue...
— Un error — dijo ella sin poder verme a los ojos. Auch. — Tú y yo somos tan diferentes. Nosotros nunca congeniaríamos...
— Pero yo...
— ¡Vamos! ¡Van a comenzar los karaokes! ¡Todos acérquense y canten! — nos interrumpió Evan hablando por el micrófono a todos.
Traté de sonreír queriendo animarme de nuevo.
— Cantarás — le dije tomando su mano y guiándola hacia las escaleras.
— ¿Qué? ¿Yo? No lo haré.
— Si lo harás. — dije tratando de conseguir lo que buscaba en alguna de las habitaciones. — Yo cantaré contigo, será divertido.
— No, no lo será. El pánico se apoderará de mí y seré la burla de todos.
— No seas tan pesimista, Ady. Tienes un talento increíble.
NARRA ADELE
— Debe haber una guitarra en alguna de estas habitaciones. — me dijo Adam que aún no soltaba mi mano.
Ese beso fue sin duda... mejor de lo que soñaba.
Adam es tan dulce y divertido y también es el típico chico que le rompe el corazón a chicas ilusas como yo.
No quería que me hiciera daño.
Era mejor detener todo esto que nos pasaba antes de que no se pudiera controlar.
— Ya te dije que me da vergüenza cantar.
— Pues yo te quitaré esa vergüenza, Ady — dijo guiñándome un ojo haciéndome sonrojar.
Adam miró por un segundo mis labios y yo los suyos.
Quería volver a besarlo.
Mordí mi labio nerviosa.
Adam me miró unos segundos y luego caminó hacia una puerta.
— Esta es la habitación de Amélie, aquí debe haber una guitarra.
Adam abrió la puerta y entramos a la habitación.
Oh.
Lucas y Amélie estaban abrazados. Retrocedimos, pero notamos que no era una escena romántica, era triste. Amélie estaba llorando fuertemente.
Adam entró casi corriendo y se colocó frente a su mejor amiga.
— ¿Qué pasó, Mélie? — le preguntó él preocupado.
Ella le dio una triste mirada.
— Estoy bien, sólo me acabo de enterar que mi novio se acuesta con mi mejor amiga. — ella fingió una sonrisa.
Chloe y Nathan.
Vi a Adam. Se notó como por un segundo su rostro tuvo una expresión de dolor, de tristeza que fue remplazado por enojo.
Adam estaba muy enamorado de Chloe y ella se acostaba con su mejor amigo.
Y Amélie, ella era buena persona, no era como yo la imaginaba. Era divertida y amable. Y ahora su corazón estaba roto. Su novio la engañaba con su amiga de toda la vida. No podía imaginar cómo se sentía.
Sin pensarlo dos veces corrí a abrazarla. Seguro lo necesitaba.
— Todo estará bien, Amélie — le susurré — Eres muy fuerte y podrás con ésto.
Ella me abrazó también y susurró un "Gracias".
Me separé para que Adam pudiera abrazarla también.
Se separaron y Adam volteó a verme.
— Bien, Adele y yo nos encargaremos de sacar a toda esta gente de la casa para que puedas estar más tranquila. — dijo Adam — Lucas, quédate aquí. Necesita a alguien que esté con ella en este momento.
Todos asentimos.
Antes de salir, Adam, besó la frente de Amélie para disponernos luego a sacar a todos de aquí.
— Lo que hizo Chloe con Amélie estuvo muy mal — dije.
— Horrible. Nathan también es un completo idiota. — fue lo único que dijo.
Adam no mostraba ninguna expresión pero sabía que le dolía más de lo que demostraba.
Él y yo nos dirigimos a una esquina donde encendimos todas las luces de la casa escuchando los quejidos de todos en la mansión.
Bajamos las escaleras y caminamos hacia el DJ.
Este no era Evan. Seguro era su primo, como me había dicho.
— H-hola — le saludé con una sonrisa — ¿Podrías por favor apagar la música? La fiesta terminó.
— No puedo, lindura — dijo guiñándome un ojo. Vi como Adam ponía los suyos en blanco — Todavía están los karaokes. Tengo que terminar mi trabajo para que me paguen más.
Adam sacó dinero de su bolsillo y lo colocó sobre el equipo de música.
— Ahí tienes — se veía enojado — Ahora vete.
El primo de Evan sonrió, guardó el dinero y apagó la música.
Todo el mundo se quejó.
— ¡LA FIESTA SE TERMINÓ! ¡LÁRGUENSE! — gritó Adam comenzando a correr a la gente.
— Hola, nena — me dijo el DJ — ¿Ese chico es tu novio? — preguntó señalando a Adam.
Negué con la cabeza a lo que él sonrió.
No era tan guapo como Evan, era muy grande, tendría unos 26 y su aliento apestaba a alcohol.
— Eres muy hermosa para no tener novio — dijo él sonriendo — ¿Y tienes teléfono?
Estaba a punto de inventar alguna excusa cuando Adam nos interrumpió.
— Es lesbiana. No creo que le intereses. — dijo Adam encogiéndose de hombros haciéndome fruncir el ceño — Nosotros vamos a ver quién mató al Mar Muerto.
Adam tomó mi mano y me arrastró a algún otro lado.
— ¿Por qué dijiste eso? — pregunté molesta.
— Porque es verdad, el mar está muerto, tienes que superarlo.
Reí.
— No tienes remedio.
Adam y yo comenzamos a sacar a las personas de la casa que ponían resistencia.
— Hola, lindo — le dijo a Adam una chica vestida con un pequeño vestido que dejaba poco a la imaginación — Te haré pasar una gran noche si dejas que la fiesta dure un poco más.
Agh.
Rodé los ojos.
— No quiero nada, por favor sal de la casa. La fiesta terminó.
La chica se abalanzó sobre él y comenzó a besarlo desenfrenadamente. Adam trataba de apartarse pero ella lo tenía con fuerza. La tomé del brazo y la alejé de él, pero ella cayó al suelo. Estaba muy ebria, o drogada o ambas.
— Que te vayas, prostituta — dije molesta.
Ella me dio una mala mirada pero luego de hacerle un guiño a Adam se fue.
— Eres mi heroína — me dijo Adam.
— ¿Soy tu droga? — reí — Te acabo de salvar de una bruja, me debes una.
— Por ti lo que sea.
Nathan apareció de la nada y se dirigió a Adam.
— Hey, Adam, ¿sabes qué se hizo Amélie? Tuvimos un problemita pero yo le digo algo bonito y vuelve a caer a mis pies. — Nathan dio una sonrisa arrogante y Chloe se acercó entrelazando su mano con la de él.
No tienen corazón.
Adam lo vio con enojo y sin pensarlo dos veces le dio un enorme puñetazo en el ojo haciendo que cayera al suelo.
— ¡¿Pero cuál es tu problema?! — gritó Nathan.
— Oh si, sé dónde está Amélie — dijo Adam irónico — ¡Ella está llorando por tu culpa!
— Pero se supone que eres mi mejor amigo, deberías apoyarme, hermano.
— Eras mi mejor amigo, pero yo ya no quiero ser amigo de un imbécil como tú.
Luego se dirigió a Chloe que estaba preocupada revisando el ojo de Nathan.
— Y a ti Chloe, debería darte vergüenza. No mereces ser amiga de alguien como Amélie que es honesta siendo tú una mentirosa.
Pero todos sabíamos que no lo decía sólo por Amélie.
Porque a Adam también le habían roto el corazón.