“ Que es más fuerte morir amando o vivir sin amar “
Bello reflejo
Nerea
Aquí estoy otra vez en otro aeropuerto más, pero esta vez no en un destino que me guste, mi alma es soleada a mis 22 años. He viajado conociendo las mejores playas o pueblos playeros del mundo, disciplina favorita la apnea, me gusta sumergirme, ver los peces y demás, sin duda soy el mar, pero para mí, mala suerte, mi madre quiere que estudie francés en suiza y conecte con una vida más organizada. Es su manera de controlarme, yo solo, acepte para recibir la herencia de mi padre e irme a recorrer Latinoamérica y vivir en México, Colombia, chile y demás, no quiero dejar raíces, mucho menos casarme, tener hijos o un trabajo de 8 horas con un día de descanso en la semana.
Una vez el vuelo aterrizo a neuchatel suiza llamo a mi madre –julia ya aterricé – mi madre contesta
-Nerea deja tu resentimiento solo es para que hagas algo por ti. - contuve la respiración y me tragué las palabras, no quería que julia se enfadara si, no me la llevaba bien con ella, pero era mi madre.
-vale, vale, julia como se llama quien viene por mí- pregunte
-un chico moreno se llama Frank debe tener un cartel con tu nombre búscalo- después de eso colgué y no tenía intenciones de hablar más con ella, buscando con la mirada encontré al chico llamado Frank era moreno y tenía una linda sonrisa supe era latino
-mucho gusto mi nombre en Frank Pérez – dijo ya cerca donde mí y extendiendo su mano
-mucho gusto, mi nombre es Nerea Toledo ¿eres latino cierto? - le, pregunte
-si soy de Colombia, vamos que se hace tarde señorita- nos subimos al auto y veo la ciudad donde pasaría el siguiente año de mi vida, en paisajes se veía hermoso, muy tranquilo y tenue para mi gusto nos demoramos dos horas de Ginebra neuchatel y eso no es todo, todo era en francés, aunque fui criada en España, soy de suiza, pero no hablo para nada francés, no sé a dónde vamos, pero estamos entrando a un bosquecito y al final veo un lago enorme y además de eso veo una cabaña un poco antigua, pero muy linda en la orilla del lago supuse que aquí viviría.
Ya Frank dejándome adentro de la casa y explicándome cómo funcionaba todo, dejándome su número se marchó, yo empecé a estar cómoda, eran las 13:00 Pm y lo bueno, el clima de verano en suiza es excelente para darme un chapuzón en ese lago, así que me puse mi vestido de baño saqué un libro unos cigarros y una botella de vino llevando una silla para leer y después nadar un rato en el lago.
Cuando ya acomodé todo en la orilla se me vino un flashback de mi abuela años atrás
-en este lago siempre venía el hombre más hermoso de todos, aquí lo odiaban los hombres, las mujeres querían estar en su cama, pero una vez cuando cayó la última flor de primavera, él desapareció, dicen que sigue rondando por las aguas del lago-dijo mi abuela con ojos melancólicos mirando el lago.
Si aquí pase algún tiempo con mi abuela de pequeña, no recordaba eso que extraño.
Ya viendo el sol en su punto máximo, decido ir a nadar, así que de una entro al agua y me sumerjo conteniendo la respiración y así sucesivamente hasta que llegue al fondo y cuando estaba ya ascendiendo a la superficie veo un reflejo, en el agua era un rostro nado más rápido hacia la orilla y no vi nada, fue un reflejo o solo algo que imagine pensé y así paso mi día. Después del lago me fumé un cigarro y seguía viendo al pequeño bosque y recordando ese reflejo, no lo he sacado de mi mente, porque algo tan abstracto cogió forma, pienso que es el cansancio el viaje y me voy a acostar no sin antes pensar en ese reflejo.
Neuchatel suiza 20 de julio 1957
Es tan dulce observar por esta ventana que da hacia esa maravilla natural, un lago que se extiende por toda la ciudad, pero así como es de grande, tienes rincones que pocos conocen. En esta casa que está en un lugar alejado donde los problemas de la ciudad no afectan, donde no llega cualquiera y donde vivo solo yo, en esta orilla hay un pequeño bosque donde el único que camina es la mayor expresión de que DIOS creo al ser humano perfecto.
Verlo pasar ese anhelo cada día a las 5 de la tarde pasa con su presa de la mano, para mí es un ángel para los hombres del pueblo el diablo y para las mujeres el mejor amante de a ratos.
Alto porte definido, ojos color cobrizo, pelo de ensueño y siempre camina con un sombrero n***o, ya esto se convertía en su rutina. Cada día pasaba con una nueva víctima ¿Por qué siempre con una chica nueva y no se fijaba en mí? Esa era mi pregunta, llevó un año sin despegar la mirada de ese lago, sabía su juego, se llevaba a la chica a dar un paseo y luego se perdía entre los árboles, vaya a saber que placer provocaba en cada mujer, pues lo único que sé es que al terminar la afortunada salía con una bella sonrisa luego él salía pensado cuál sería la siguiente en su lista.
Esto se convirtió en mi obsesión, miles de poesías le había escrito, también imaginaba como convérsale para cuando me lo cruzara, pero eso nunca sucedió.
Él un día ya no volvió, se perdió, todos murmuraban de su desaparición mientras unas lloraban, los hombres gozaban, ya que su mayor rival ya no estaba para quitarle sus conquistas y a quienes le rompió el corazón solo se reían y decían que lo merecía no sé cómo lo podían odiar yo veía la perfección en él, me enamore sin decirle una palabra y aunque muchas por esta parte del lago de su mano pasaran yo nunca borraré de mi mente a Daniel Piaget.