Recuerdo aquel día antes de mudarme, como le reclamaba a mi madre por querer irse nuevamente, solo que no sabía que la vida era un juego de azar, donde pedía el que ganaba. Flashback —¿Por qué siempre nosotros somos los que pagamos los platos rotos de sus decisiones? —le reclamaba a mi madre, en el momento que nos dijo que otra vez nos mudaríamos, no podía creerlo, pero si apenas estábamos llegando aquí, y ya se quería ir, bastaba con estar a gusto y adaptado a un lugar y ella decir que nos vamos, por eso ya no tenía amigos, ya no hacía fiestas, no invitaba a nadie, no salía con nadie. Todo era en vano, siempre los perdía, terminaba yéndome, y abandonando todo y a todos. —No me reclames, siempre has sabido a qué nos dedicamos —al parecer era a hacernos la vida imposible, pero su le de

