Mientras conduce en todo momento su mano va entrelazada a la mía y no deja de mirarme de vez en vez para regalarme la más hermosa de las sonrisas, aún no puedo creer que al fin sea su esposa es todo lo que desee desde el primer momento que lo vi, la cara me duele de tanto sonreír creo que tendré que hacer terapia para que deje de tener la sonrisa bobalicona que he tenido desde que me puse mi vestido de novia, luego pasar casi una hora en carretera al fin tomamos un sendero conocido, es la finca de sus padres el lugar más hermoso que el haya podido elegir, a cada lado hay antorchas encendidas que iluminan el camino y le dan un toque romántico a nuestra llegada. Luces de velas nos dan la bienvenida a la casa, ubicadas en cada baranda de cada balcón y creando un camino despejado por el que

