Alex la observó atentamente. Pero lo que fuera que estuviera pensando quedó a un lado al invitarla a bailar. Con su mano en la suya, Alex la arrastró a la pista de baile. La dulce melodía los inundó y él la atrajo hacia sí, guiándola con su naturalidad. Balanceándose al ritmo de la música, envuelta en una burbuja... Ahí era donde Emma quería estar. En sus brazos. —¿Emma? —preguntó con una voz que la acarició como si fuera terciopelo suave. '¿Sí?' 'Me alegro de que estés aquí.' Ella le sonrió radiante y luego hundió la cabeza en su hombro. Una parte de ella se preocupaba de que él no la necesitara. Verlo ahora, escuchar sus palabras, hacía que cada segundo del viaje valiera la pena. —¿Quieres irte?— preguntó. '¿Podemos?' La besó en la frente. «Por supuesto. Tengo muchas ganas de llev

