Todas las cabezas se giraron cuando un fuerte rugido resonó por las calles de Fisherman's Wharf. Julian detuvo el coche frente a Crème, pero no salió de inmediato. En cambio, se quedó donde estaba y miró a través de los grandes ventanales la tienda en penumbra. Le aterraba esta cita. Había estado irritado consigo mismo desde el incidente en el ascensor. Lily estaba desafiando su control, y eso no era algo que pudiera tolerar, porque ¿en quién se convertiría sin ella? Imágenes de su padrastro le cruzaron por la mente. La violencia de aquel hombre. La suya propia. Julian no podía permitir que su control se viera comprometido porque se negaba a convertirse en el tipo de hombre que su madre había amado a pesar de todo lo que le había hecho. Se negaba a ser el tipo de persona que se enamoraba

