19. Ocho horas antes... Creo que vi a uno de esos paparazis cruzando la calle. Le he llegado a ver por el espejo retrovisor de mi coche. Ahora viene hacia mí. Cierra ventanilla del demonio. —¿Qué te pasa hoy Sarah? Te veo algo distante… —Me siento bien, y solo quiero divertirme… — le digo— . Oye, sabes que ninguno de esos desgraciados paparazis debe tomarme fotos, ¿no es así? —No te preocupes, iremos al mejor y más exclusivo de las discotecas. Ahí ningún de esas ratas tiene pase libre, no son bien venidos, te lo garantizo porque es la discoteca de mi novio. —¿El francés por el que me dejaste plantada en el verano pasado? El francés es demasiado lindo, y la vez que los vi bien pegados no pude no sentir envidia. Lástima, me quedaré con las ganas de saber qué tan bien lo hace en la cam

