41. Seis horas antes… Subo al avión. Cortesía de Dmitri. Al final de cuentas ha cumplido con su palabra y ha conseguido que mi padre me quite el castigo. He pasado treinta días en la isla. En completa soledad, rodeada de sirvientes. Aburrida. Me la he pasado masturbándome de día y de noche. Lo peor de todo es que el único hombre que venía a mi mente era Anton Vivaldi. Por más que traté de enfocarme en otro, en cualquiera, no ha resultado, así que he pasado treinta días masturbándome, pensando en Anton, y ahora que quiero ir a coger con el primero que se me ponga al frente, para sacármelo de la cabeza. Anton… Aún recuerdo la tristeza en sus ojos al escuchar que me marchaba, y todo lo que le dije después… —Perdón. Pero ¿dónde estamos? La azafata, una chica algo agraciada se me acerca.

