40. Un mes más tarde. La Cabaña tiene invitados de lujo que han pagado para tener todo el local a su completa disponibilidad y privacidad. Ayer mismo Maricho nos reunió y nos lo dijo. Y hoy todos lucen sus mejores trajes. Yo uso la tanga de siempre, por si no lo he mencionado antes, es de un rojo vivo que a las mujeres les encanta. Héctor me saluda. Está vestido como el Doctor Sexy. —Mira ese par… no son de acá, ¿cierto? —me dice con una sonrisa reluciente. Es bisexual, me lo dijo una noche en el que perdió la billetera y me ofrecí a llevarlo en mi Dulcinea. Héctor se refiere a unos gringos, al parecer. Los miro de pasada, lo mío son las chicas, pero Doctor Sexy babea. Aunque uno de ellos me parece que lo he visto antes, cosa que es natural en este trabajo, pero sé que es la primera v

