57. Anton se marcha. Solo sé que fue un error dejarme llevar por los celos. No habría tenido que conocerla, y menos estando yo fuera. —Ese chico tiene algo que gusta, te entiendo… Mi mamá cruza las piernas, despreocupada. Hace como si pudiera leerme la mente. —¿Podrías respetar a mi novio? —Lo hice. No te quejes. Es cansador ser tu madre, Sarah. —Podrías haber avisado antes… —¿Para qué? Si ambas sabemos que huirías con ese chico en cuanto sepas que vendría. Por eso estás en Cancún, ¿me equivoco? Sabes que es verdad. —Basta mamá. —En fin… Alexei está esperando a que termines con este capricho tuyo… —Eso no lo sabes. —Ayer almorzó con tu padre. Y sabes lo que puede hacer tu padre si descubre que no piensas casarte con el hijo de su mejor amigo. —Pues mi padre no sabe que me va a

