17. La Cabaña queda a un lado de la ciudad, entre la ladera y los barrios apartados. Es un lugar que da privacidad a la que asisten toda clase de gente. Es el negocio que mi amigo Maricho ha heredado de su viejo. Aunque antes no pasaba de ser un antro de prostitución barato, pero Maricho, que desde la escuela siempre ha demostrado tener buen ojo para los negocios metió mucha plata y mejoró la infraestructura, dándole un aire moderno y de clase, cambió a todas las putas y las vistió con elegancia, y cambió la cerveza por alcohol importado. De lo que antes fuera solo le quedaba el nombre porque mal que bien, La Cabaña tenía su propio prestigio y databa de hace más de cincuenta años. Maricho me esperaba en una mesa apartada, Luis estaba con él, junto a dos chicas muy bonitas que le coquete

