9. Sarah se mueve de un lado para el otro. —En fin… Espera aquí —me dice con fastidio—. Veré si tengo algo para calmar el dolor… —Vaya con confianza que de aquí yo no me muevo, señorita —le digo con una sonrisa amplia para ver si así se le quita la cara de creída que tiene. Espero con paciencia, total, estoy bien cómodo en este departamento de lujo, pero no hay indicios de que la desabrida vuelva. Parece que se ha olvidado de que estoy aquí… Tengo tanto sueño que creo que voy a quedarme dormido. Ha pasado algo más de una hora, por la ventana gigantesca veo que ya está amaneciendo. Al final la desabrida no ha vuelto. Estoy indeciso, no sé si debo llamarle o ponerme a dormir. Estoy muerto de cansancio… El tobillo duele poco, ha sido una suerte para mí que no haya resultado en una fisu

