31.

694 Palabras

31. El tipo que entra no puede ser el Anton Vivaldi que conocí hace unos días. No sé si es su atuendo o ese corte nuevo lo que lo hace ver tan… sexy. Aún mantiene esa sonrisa de cínico… Mely se interpone en mi vista. —Sarah. Ha llegado. —Lo sé. Lo estoy viendo con mis propios ojos. Dile que me aguarde. —Se lo diré. No sé cómo ha hecho, pero ha conseguido convencerlo. Al fin podré zanjar este asunto, pero para ser sincera conmigo misma, sé que no lo hice venir solo para que firmara… Que espere. Que se impaciente. Mientras yo me tomo mi tiempo para ponerme atractiva. Aunque tengo unas ojeras y los ojos enrojecidos, pero nada que una buena base de maquillaje y unas gotas de coliflor no puedan solucionar. —¿Trajiste donuts? —tengo un gusto culpable por las donuts que compra. Dios sabe

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR