Una grieta en el hielo Hannah pasó el día siguiente reflexionando sobre la noche anterior. El gesto de Matthew con el colgante, la sinceridad en sus palabras, y la calidez que había sentido a su lado la dejaron con sentimientos encontrados. Sin embargo, aún quedaban heridas que sanar, y su corazón no estaba listo para confiar plenamente en él. En el restaurante, las decoraciones navideñas estaban en su máximo esplendor, con villancicos sonando en el fondo y clientes disfrutando de la temporada. Hannah trabajaba en su turno habitual cuando recibió un mensaje de Matthew. “Hoy a las 7 p.m. en el lago congelado del parque. Tengo algo más que quiero mostrarte. Matthew.” Hannah suspiró. No sabía si acudir sería una buena idea, pero algo dentro de ella le decía que debía darle esta oportunida

